Estados Unidos y la UE analizan la actualidad global

Foto: Yuri Gripas/European Commission/ DPA

(Europa Press) – Los ministros de Exteriores de la UE mantendrán este lunes una sesión del Consejo de Asuntos Exteriores que contará con la participación del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, y en la que se repasará el vínculo trasatlántico con Washington, pero también cuestiones internacionales como el auge de China y los planes de Israel con respecto a anexionarse partes de Cisjordania.

Según la agenda del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, se prevé una larga sesión con Pompeo. En realidad se tratará de una edición especial de la reunión ministerial presidida por el Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, en la que los socios europeos podrán debatir las principales crisis internacionales con Washington, muchas de las cuales separan a UE y Estados Unidos.

Pese a las diferencias evidenciadas durante la crisis del coronavirus, sobre todo en cuanto al apoyo a instituciones multilaterales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la capital europea destacan que el vínculo transatlántico con Washington nunca se ha puesto en cuestión y lo que toca dirimir es el enfoque sobre grandes crisis.

“Es cierto que ha habido decisiones de Estados Unidos que no consideramos que hayan sido correctas en medio de una pandemia”, ha asegurado un alto cargo de la UE, que no obstante, apunta que hay que tener una visión más amplia del escenario internacional. “A veces estamos confrontando entre nosotros y resulta que el problema está en otro sitio”, ha añadido, en referencia al potencial auge de China tras la crisis.

RELACIÓN CON CHINA

China será el elemento central de la reunión, dado el interés de Washington de debatir sobre las relaciones con Pekín. La idea es que los Veintisiete y Pompeo analicen cómo tratar la relación con Pekín desde el enfoque euroatlántico. También discutirán la situación en Hong Kong, aunque la UE anticipa que no habrá nuevas acciones al respecto.

La aproximación a China pone de manifiesto las diferencias existentes a ambos lados del Atlántico. Mientras Washington no ha dudado en cargar las tintas contra el régimen chino por la reforma de la ley de seguridad en Hong Kong, en un nuevo capítulo de la rivalidad creciente con Pekín; por su parte la UE ha evitado entrar en confrontación directa y mantiene una actitud más pragmática. En las últimas semanas Bruselas ha combinado las críticas a Pekín con la defensa de una relación “realista” en la que pueda defender sus intereses y valores.

Con todo, desde la diplomacia comunitaria minimizan las discrepancias con Estados Unidos a este respecto y aseguran que la evaluación que hacen Washington y Bruselas es muy similar y la diferencia radica más en “cómo se enfocan” las relaciones con Pekín.

ISRAEL: EVITAR LA ANEXIÓN

Sobre la mesa estará también la situación en Oriente Próximo y el proyecto de anexión de Israel sobre zonas de Cisjordania, otro asunto que divide a Estados Unidos y el bloque europeo. Mientras que la UE espera acontecimientos y ya ha amenazado con tomar medidas ante un proyecto que considera fuera del Derecho internacional, Estados Unidos ha promocionado este plan junto al primer ministro, Benjamin Netanyahu.

De todas formas, no está claro cómo procederá el Gobierno de Israel a su aplicación. Por ello, Bruselas sigue con especial cautela los pasos Tel Aviv y ya ha intensificado sus contactos diplomáticos con el objetivo de evitar acciones unilaterales su por parte. La anexión está anunciada para julio y amenaza con generar un terremoto en la región.

MISMA IDEA PARA LIBIA

Del conflicto en Libia, donde el fracaso de la ofensiva del general rebelde Jalifa Haftar abre un nuevo escenario en el conflicto civil, la UE asegura tener un enfoque “político” unificado que, a su vez, comparte con Estados Unidos.

Pese a que países como Francia han respaldado los últimos meses a Haftar, la UE viene defendiendo que la solución pasa por la aplicación de las conclusiones del Proceso de Berlín para consolidar un alto el fuego e iniciar un proceso político pilotado por la ONU. Washington, en principio, comparte esta visión sobre Libia y apuesta por el embargo de armas porque no cree que haya una solución militar al conflicto en el país del norte de África.