Estados Unidos nos seguirá espiando con el 5G

Como dicen en las novelas y películas policíacas -con clarividente acierto- las coincidencias no existen. Como no existen en el hecho de que hayan coincidido en el tiempo el “desvelamiento” de las prolongadas actividades de espionaje de la CIA en el “pasado” -publicadas por el periódico estadounidense The Washington Post- y las actuales presiones de EEUU sobre sus “aliados” europeos para que no utilicen el sistema 5G de Huawei.

Nos hemos enterado por la prensa que la CIA nos ha estado espiando durante medio siglo. Es decir, se hace público que EEUU ha espiado las comunicaciones diplomáticas y militares de decenas de países –algunos enemigos, la mayoría “aliados”- a través de las máquinas que usaban dichos países para encriptar sus mensajes, máquinas compradas a una compañía suiza, Crypto AG, que -¡ay, casualmente!- era propiedad de la CIA estadounidense, con colaboración también de los servicios secretos alemanes BND. Pero la CIA no solo nos espió sino que nos sigue espiando y quiere seguir espiándonos.

Medio siglo robando nuestros mensajes

Durante medio siglo, la empresa suiza Crypto AG -que era propiedad de dos organismos estatales de espionaje, la estadounidense CIA (Central Intelligence Agency) y la alemana BND (Bundesnachrichtendienst), vendió miles de máquinas de encriptado a más de un centenar de países de todo el mundo, desde Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, México, Colombia, Perú, Venezuela, Nicaragua, España y Grecia hasta Egipto, Arabia Saudí, Irán e Irak, solo por citar algunos de los más de 120 países espiados. Obviamente los principales “adversarios” de Estados Unidos -la extinta Unión Soviética, y la posterior Rusia, y China- nunca fueron clientes de Crypto AG, sabían quiénes eran sus propietarios.

“Los gobiernos extranjeros estaban pagando un buen dinero a Estados Unidos y Alemania Occidental por el privilegio de que sus comunicaciones más secretas fueran leídas por al menos dos (y posiblemente hasta cinco o seis) países extranjeros” destaca el artículo en The Washington Post. Pero ¿quienes eran esos cinco ojos? Posiblemente eran -además de EE.UU y Alemania- Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.

En el potpurrí de países espiados -enemigos y “aliados”- encontramos a Irán y Arabia Saudita; países africanos y latinoamericanos desde la India y Pakistán hasta Chile, Argentina y Nicaragua; Estados miembros de la OTAN como España hasta la ONU y el Vaticano. En la década de los 80, Crypto controlaba el 40% de los cables diplomáticos y gubernamentales mundiales -solo China y la URSS fueron, en lo fundamental, herméticas al espionaje-, es decir, confirma el enorme grado y la capacidad de intervención, infiltración y control que EEUU ejerce en el mundo. Difícil es que algo se mueva en el mundo sin el consentimiento de la CIA.

Curiosamente y otra coincidencia, lo han desvelado el diario The Washington Post -que apoya al Partido Demócrata en EEUU- y la cadena pública alemana de televisión ZDF. El periódico estadounidense destaca que los productos de Crypto AG se siguen empleando en más de una decena de países aunque la compañía ya fue liquidada y desmantelada en 2018 por sus dueños.

Los hechos desvelados ahora prueban una vez más que Estados Unidos es el mayor agente estatal de espionaje en el ciberespacio. La información publicada muestra que desde la Guerra Fría hasta avanzados los años 2000, la inteligencia estadounidense utilizó los dispositivos de codificación de la empresa suiza Crypto AG para espiar a otros países y a la vez embolsar millones de dólares.

Lo que significa que el gobierno y los departamentos pertinentes norteamericanos han perpetrado robo, vigilancia y espionaje cibernéticos a gran escala, de forma organizada e indistinta contra los gobiernos, negocios e individuos extranjeros, incluyendo la grabación de 5.000 millones de llamadas telefónicas en todo el mundo diariamente -entre los que se incluye el móvil de la “aliada” Angela Merkel, canciller alemana, durante más de 10 años-, y también 3 millones de ordenadores en China e introduciendo troyanos en más de 3.600 sitios web chinos.

Cuando EEUU grita “atrapen al ladrón”

Pero Estados Unidos sigue, en la actualidad, interpretando el papel de víctima de ciberataque, como aquel ladrón que gritaba “atrapen al ladrón”. Su hipocresía en el tema de ciberseguridad no puede ser más clara porque no tiene honor ni credibilidad para defender su posición ante otras naciones. Los hechos han probado una vez más que, como el mayor agente estatal de espionaje en el ciberespacio, por lo que EEUU merece el calificativo de ‘imperio de los hackers’. Sólo el cielo puede servir como límite para su constante espionaje.

Ya no sirve la suiza Crypto. Ahora tiene que actualizar sus métodos de espionaje, y todo descansa sobre el dominio tecnológico del 5G. Esta tecnología, que permite un tráfico de datos a un volumen y a una velocidad de 10 a 250 veces superior a la actual tecnología 4G, será esencial para determinar qué potencia o capital monopolista llevará la delantera en sectores tan cualitativos como las grandes bases de datos, los coches autónomos, las casas inteligentes, la robotización de las fábricas, la inteligencia artificial y la computación cuántica. Y por supuesto, inmediatamente, la telefonía con imágenes, las compras y la televisión por internet.

Aunque no hay pruebas de que Huawei sirva de puerta trasera para el espionaje chino, EEUU lo usa de excusa para mantener su batalla. Trump -la clase dominante norteamericana detrás de él- busca salvaguardar la hegemonía norteamericana, tratando de impedir, frenar o ralentizar el desarrollo chino en un terreno clave: la alta tecnología y las telecomunicaciones. Llevar la delantera en la tecnología de comunicaciones 5G tiene una gran importancia no solo por la carrera por quién es la primera economía mundial, sino en el plano geoestratégico. Porque este es un sector que tiene importantes derivaciones no únicamente en el plano económico-comercial, sino en el infinitamente más decisivo plano militar y de espionaje. Lo llevan mucho tiempo diciendo los estrategas del Pentágono. Por ejemplo, el retirado general de cuatro estrellas de los marines -que fue consejero de Seguridad Nacional con Obama- James L. Jones, que en un documento de recomendaciones publicado por el Atlantic Council, uno de los grandes centros de pensamiento de Washington, advertía que “la tecnología 5G de Huawei es la versión siglo XXI del mitológico Caballo de Troya (…) Si China controla la infraestructura digital del siglo XXI explotará su posición para sus propósitos de seguridad nacional y tendrá una influencia coercitiva en EEUU y sus aliados”. Jones añadía que “la expansión del 5G chino amenazará la interoperabilidad de la OTAN, ya que EEUU no podrá integrar su red 5G segura con ningún elemento de los sistemas chinos”.

Que la Casa Blanca advierta a los países europeos que con los dispositivos Huawei, China podría espiarlos, muestra una falta de vergüenza viniendo de una superpotencia que tiene un gigantesco aparato de espionaje que intercepta las conversaciones de países enemigos, rivales… y “aliados”. La clave está en que el 5G no es como la infraestructura tradicional de internet, basada en los protocolos de TCP/IP, que era el sistema diseñado en los 80 precisamente para impedir que los dueños de las infraestructuras, en ese momento las operadoras de telefonía, tuvieran control sobre el tráfico de datos. El 5G deja pleno control de todo, exigiendo una criptografía cuántica.

La administración estadounidense acaba de amenazar a España que si deja entrar el 5G chino “pondría en riesgo el intercambio de información de los servicios de seguridad e inteligencia”. Lo mismo que ha dicho a todos sus “aliados”. El castigo es claro: EEUU dejará de compartir la información de sus servicios de inteligencia si España no utiliza las compañías controladas por ellos. “No podemos poner la información de nuestro departamento de inteligencia en peligro y que el Partido Comunista Chino pueda tener acceso a ella”, advirtió Robert L. Strayer, secretario de Estado adjunto de EEUU responsable de política de información y comunicaciones cibernéticas e internacionales. Le faltó añadir que solo EEUU debe tener acceso a la información sensible de sus “aliados”.

Esa es la gran aspiración de la administración estadounidense: que el resto del mundo opere con Ericsson (Suecia), Nokia (Finlandia) o Samsung (Corea del Sur), los otros tres fabricantes que también ofrecen estas redes y con los que EEUU puede introducir su propio sistema de espionaje actualizado al 5G. La posición de Washington no es una “locura” de Trump. Parece que toda la clase dominante estadounidense lo apoya, como la presidenta del Congreso, la demócrata Nancy Pelosi, que mantiene que la Unión Europea no debería usar el 5G de China.

Con un “amigo” tal como Estados Unidos así, no se necesitan otros “enemigos”. Además con China, que sepamos de momento no nos espía, solo habría que aprender de cómo EEUU nos ha espiado y nos espía hasta ahora, para garantizar que no vuelva a ocurrir otra vez.

Eduardo Madroñal Pedraza