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Análisis y claves

Editorial: En defensa de Armando Robles

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Hace unos años un buen amigo me dijo “la ignorancia es la mejor receta para la tranquilidad”, ¿Qué me quería decir mi buen amigo?, algo tan sencillo como qué cuando uno no sabe lo que realmente ocurre a su alrededor o desea optar por mirar a otra parte la vida es mucho más tranquila y carece de complicaciones, y es cierto, pues en nuestro país hemos aceptado todo lo que nos han ido obligando a aceptar, hemos normalizado lo anormal, hasta un punto en el que mucha gente ya ha caído en la red nociva del conformismo, un país deja de ser un país de todos cuando el pueblo acepta las injusticias de los gobiernos de turno y de las “instituciones” manejadas por decreto de unos pocos.

Los nuevos poseedores de la verdad, en su mayoría acomplejados de postal que luego tienen grandes tragaderas cuando se les coloca el sueldazo, coche oficial, el altavoz mediático y el favor de los que mueven los hilos sí son el verdadero peligro para la sociedad.

Enemigos de Estado

En los tiempos oscuros de la vieja Europa, hubo una época en la que los rotativos ligados al poder publicaban en su primera página la lista de los enemigos del Estado, acusándoles de todo lo que se podía y más, hablamos de periodistas, artistas, políticos, mentes disidentes, personas de bien, emprendedores, nadie se libraba de esos “pensamientos únicos” que parece ser que han vuelto a ser parte de la nueva “anormalidad”.

Pero… ¿Quiénes son realmente los nuevos enemigos del Estado?, eso es algo que todos y cada uno de nosotros deberíamos comenzar a pensar, y deberías comenzar a analizar tranquilamente, pero con prisa, pues hoy las redes sociales destruyen personas, son criaderos de odio para una España “asnada” que repite como un loro los mandados y dictados de los machos alfa, que pena de país, ¿nos lo merecemos?, sí, no hay duda, nos merecemos comenzar a ser una sociedad fracasada y subvencionada que tarde o temprano verá como sus mejores mentes y sus jóvenes más trabajadores tendrán que irse o aceptar ese rol que ya nos imponen, que ya es lo socialmente correcto.

Desde hace años, muchos, me dedico al mundo de la comunicación, conozco personas de todas las ideologías, pero siempre me he mantenido al margen de lo “políticamente in/correcto” o de lo que pudiera darme un segundo de intranquilidad, “la vida no es para sufrir”, pero cuando veo que a personas como a Don Armando Robles se les comienza a perseguir, se les quiere silenciar o se les quieren cerrar sus medios no puedo evitar mirar atrás y decir, “ha vuelto a comenzar todo”.

Consecuencias de opinar

Dando este paso al frente asumo que por decir que no podemos permitir que se silencien medios o a periodistas, me da igual que sean de de una ideología o de la otra, tarde o temprano pagaré el precio de algo que siempre he tenido, pero que rara vez he valorado, mi “tranquilidad”, pero ¿Cómo vivir tranquilo cuando todos sabemos que el verdadero objetivo de unos cuantos, dicho por ellos mismos, es crear un pensamiento único?, ¿vamos a volver a los años de la censura?, ¿ya estamos en la década de la censura?, ¿vamos a mirar a otro lado siendo espectadores de un plan que llevan años trabajando y aplicando en otros países?.

Cada medio cuenta su verdad, cada persona es libre de opinar, nadie lee y entiende unas letras del mismo modo, nadie tiene los mismos derechos, y no puedo dejar a un lado algo que llevo mucho tiempo pensando, y que hasta hoy no he dicho. El Estado ha fracasado, España hace aguas, nuestra nación sigue rodando gracias al esfuerzo de unos pocos que estamos obligados a mantener a personas que nada aportan y nada producen, y no hablo de balseros, inmigrantes o colectivos sociales, me refiero a la insana clase política que permite que miles de personas no tengan una casa, no lleguen a final de mes y pasen necesidades, mientras nuestro país tenga una persona durmiendo en un banco, sea nacional o extranjero, y los políticos no les den un hogar digno, una formación y una integración, para mi España es y será un país condenado al fracaso.

Sobre Armando Robles

Soy fiel lector de AD, espectador de La Ratonera, me gusta ver los antiguos programas, y creo en la persona, puede tener sus defectos y virtudes, puede gustar o no gustar, pero tengo la total certeza que es una persona de ideas firmes y de un valor extraordinario, una persona que sí cree en lo que dice y que no habla por hablar, ¿se puede perseguir a una persona por sus opiniones o por las de sus colaboradores?, ¿necesita el Estado y su actual gobierno buscar y señalar a un medio y a su director para desviar su fracaso y su nula gestión?, cada uno sacará sus conclusiones.

Mi apoyo a Armando Robles y a los muchos otros que veremos “señalados” en los próximos tiempos, pues irónicamente digo y afirmo, que “lo mejor aún está por llegar”.

Ignacio Fernández.

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