Universidad de EEUU genera una “importación de talento bestial”, dice un rector español

5947628wFairfax (Virginia), 15 feb (EFE).- El rector de la George Mason University de Virginia, el español Ángel Cabrera, afirma que “el sistema de universidad de EE.UU. es el mejor del mundo”, y reconoce que esto “genera una importación de talento internacional bestial”.

“Guste o no, el sistema de universidad de EE.UU. es el mejor del mundo”, explica Cabrera en una entrevista con Efe mantenida esta semana en la universidad George Mason, la más grande de Virginia, con 34.000 estudiantes.

Cabrera, que fue elegido en julio de 2012, subraya como “la gran virtud, el sistema de gobierno y de competencia”

“Seas público o privado, aquí todos competimos contra todos. Tienes la libertad para competir, competimos por profesores, por alumnos, por donantes, por becas de investigación con el gobierno”, indica este ingeniero de telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid y que llegó a EE.UU. con una beca Fulbright.

Esto genera, agrega, “una importación de talento de todo el mundo bestial (…) Hay programas de física e ingeniería de universidades aquí donde, a lo mejor, no encuentras a ningún estadounidense”.

Cabrera conoce bien los sistemas universitarios a ambos lados del Atlántico, ya que completó su doctorado en la Universidad de Georgia Tech, en Atlanta, donde conoció a su esposa estadounidense Beth, con la que tiene dos hijos.

Posteriormente y tras unos años de vuelta en España, fue elegido presidente de la prestigiosa escuela de negocios Thunderbird School of Global Management, de Phoenix (Arizona), cargo que desempeñó entre 2004 y 2012.

Cabrera destaca también como otra de las ventajas “la capacidad y flexibilidad que te da la universidad estadounidense para buscar tu pasión, muchísimo mayor que en la europea”.

“En Europa con 18 años tienes que decir: voy a ser abogado o médico o periodista. Aquí puedes explorar durante varios años y cambiar sobre la marcha”, señala.

La George Mason University en Fairfax (Virginia), que encabezó en 2013 la lista de las 10 universidades más innovadoras de EE.UU., cuenta con un elegante y amplio campus arbolado a las afueras de Washington, una zona con una creciente diversidad demográfica que está cambiando la composición racial de la hasta ahora mayoritaria raza blanca en Virginia.

Se trata de un “interesantísimo caldo de cultivo”, explica al resaltar que es una de las universidades “más diversas del país” y donde te puedes encontrar con “un estudiante de Arabia Saudí, uno de El Salvador y otro de Wisconsin”.

No obstante y basándose en su dilatada experiencia, también reconoce que no todo es positivo en EE.UU.

“Así como digo que la universidad es la mejor del mundo, la educación secundaria no es ni mucho menos de las mejores”, señala en referencia a los crecientes problemas reflejados en los últimos informes PISA que sitúan a EE.UU. estancado en los progresos.

“Hay deficiencias muy claras y manifiestas. Aquí hay mucha variedad, a diferencia de Europa donde hay más uniformidad. En EE.UU. hay escuelas extraordinarias pero tienes otras que son una verdadera vergüenza, y la media no es competitiva”, apunta.

De momento, estas deficiencias en los resultados de los nuevos estudiantes “son compensadas por el imán internacional” que ejerce la enorme calidad del sistema de educación superior.

Asimismo, otra de las preocupaciones actuales en Estados Unidos es que cada vez son más caras las matrículas universitarias, cuya media ronda los 20.000 dólares al año en las universidades públicas y casi el doble en las privadas.

“La universidad de EE.UU. es la mejor del mundo, pero también es la más cara”, zanja Cabrera.

Como causa, apunta que “esa misma dinámica competitiva y de la búsqueda de la innovación y de la calidad, ha llevado a que las matrículas de los alumnos se hayan disparado en los últimos años muy por encima de la inflación y creando problemas serios de acceso”.

Aunque, matiza, “es preocupante si esta tendencia se mantiene en el futuro, cuando podríamos llegar a situaciones delicadas. Pero a día de hoy, cuando combinas ayudas de becas y disponibilidad de préstamos, la gente con talento puede ir a la universidad”.

De hecho, señala que la deuda media con la que sale un estudiante graduado en EE.UU. es de 27.000 dólares, algo que Cabrera reconoce que “es dinero” pero es lo que “tomarías prestado” para comprarte un coche.

Por último, otro obstáculo al que se enfrentan las universidades de EE.UU. en los últimos tiempos son los fallos de la actual política migratoria respecto a los estudiantes universitarios extranjeros, uno de los principales temas de debate este año en el Congreso.

“Hace complicado que luego puedan quedarse a trabajar. Tenemos la ventaja de que somos el imán mundial y luego resulta que vienen aquí, estudian aquí, entienden la cultura de aquí, y al final ven que no se pueden quedar. Es como dispararse en el pie”, explica.

Por eso, concluye con cierta ironía, “hay quien defiende que deberíamos dar un visado grapado directamente junto con el diploma”.

Alfonso Fernández