Tiempo en casa: ¿por qué no ordenar? Claves para hacerlo fácil

(dpa) – “Cuando tenga tiempo ordenaré”, es una frase que escuchamos -y decimos- a menudo. Ahora que pasamos mucho tiempo en casa, quizá sea el momento de hacerlo pero, ¿cómo? A continuación, dos expertas organizadoras comparten sus consejos.

La mejor manera de ordenar es concentrarse en una habitación en particular y clasificar los objetos en cajas. Foto: Bodo Marks/dpa-mag

¿Por dónde empiezo?

“Por la sala de estar”, aconseja Sabine Haag, organizadora profesional. Y añade que normalmente se trata de un espacio que da la sensación de ser manejable. Allí suele haber aparatos electrónicos, libros y juegos. De paso, puede aprovecharse para hacer limpieza general de todo aquello que suele dejarse para “luego, más tarde”, como lavar las cortinas, afirma.

Haag aconseja comprobar si todavía quedan mandos a distancia por ahí de aparatos ya inexistentes en la casa. Con los cables sueltos: etiquetar y guardar sólo los que se utilizan. Propone revisar además a qué juegos de mesa se sigue jugando, qué puzzle tiene aún todas las piezas. Y deshacerse del resto.

Por su parte, la experta organizadora Rita Schilke apuesta por centrarse primero en el lugar de la casa en el que la acumulación excesiva resulte ya molesta. “Como un desordenado pasillo en el que se amontonan chaquetas y abrigos o una cocina tan llena de cosas que apenas hay espacio para cocinar”, dice, “son sin duda el tipo de lugar perfecto para comenzar a ordenar y limpiar”.

Precisamente, en los lugares más desordenados es donde se verán los resultados de clasificación y limpieza de inmediato, según la experta, lo que a su vez, motiva a seguir adelante.

¿Todo en un día o por etapas?

Lo suyo es elegir un período de tiempo que nos veamos capaces de cumplir y en el que los resultados puedan verse rápidamente, algo sensato, unas tres horas, aconseja Schilke.

De lo contrario existe el riesgo de ponernos una tarea demasiado exigente, desanimarnos y ni tan siquiera comenzarla. Si el período de tiempo es razonable y podemos luego disfrutar de un despejado pasillo o del espacio de trabajo libre en la cocina, la motivación para continuar aumenta.

“Lo ideal sería contar con una semana para cada habitación”, dice Haag. Y sugiere avanzar un poco cada día, por ejemplo, ordenar y limpiar un cajón o un armario y algo más sólo si nos apetece. Para abordar el cuarto de aseo, Haag propone limitar la tarea: un día organizar los cosméticos, otro los accesorios para el cabello.

También es importante hacerlo de forma lúdica. Según Haag, se puede rifar o echar a suerte la habitación o el objeto por ordenar ese día -escribir, por ejemplo, en distintos papelitos las opciones, meterlas en un recipiente, zarandearlos y eligir uno al azar-.

Por su parte, Schilke considera “clave” que después de concluir el trabajo asignado nos otorguemos una recompensa. Incluso con algo tan sencillo como disfrutar de unos rayos de sol en el balcón mientras bebemos una taza de café. O bailando en el recién ordenado salón al ritmo de nuestra canción favorita.

¿Son importantes los descansos?

“Sin duda”, responde Schilke. Y explica que ordenar y limpiar tienen mucho que ver con la toma de decisiones, de ahí que sea fundamental hacer un pequeño descanso y disfrutar de lo que ya se ha conseguido, como celebrar que ya se ha ordenado el primer cajón de la cómoda. “Nos cansaremos menos y estaremos más motivados para continuar”, asegura.

¿Deben participar los niños?

“Depende de la edad”, considera Haag. También hay que tener en cuenta si están acostumbrados a recoger sus juguetes o si asumen ya sencillas tareas de la casa. En cuanto a los adultos, la experta organizadora recomienda que solo aquellos que estén motivados participen en la labor.

Procedimiento básico

“El primer paso es siempre limpiar el suelo”, explica Schilke. Eso nos permitirá movernos libremente y facilitará la tarea. Cuando se ordena, debe revisarse uno a uno cada objeto para decidir qué hacer con él, agrega.

¿Qué hay que desechar?

“Con las cosas que no estamos seguros qué hacer con ellas se puede hacer un montón de ‘no lo sé’ y retomarlo al final”, aconseja Schilke. Añade que no debe venderse inmediatamente lo que acaba de ser desechado. Quizá ahora que todo el mundo está en casa vuelvan a utilizarse viejos juegos “olvidados”.

¿Cómo evitar la acumulación de lo desechado?

Haag recomienda clasificar por categorías las cosas y meterlas en cajas, etiquetarlas y guardarlas temporalmente en el sótano: todos los juegos de mesa en una caja, las cosas del jardín en otra. Así, en el caso de querer utilizarlas de nuevo pueden ser recuperadas fácilmente. Y si no se usan ahora, probablemente jamás serán echadas de menos así que podremos prescindir de ellas definitivamente.

Dadas las actuales circunstancias, incluso aquello que estemos decididos a tirar definitivamente también debe ser guardado de momento para evitar sobrecargar los puntos de reciclaje o poner en peligro al personal del servicio de recolección de basura y residuos, señala la Asociación de Empresas Municipales de Alemania (VKU, por sus siglas en alemán). Las expertas coinciden: “el orden, una vez conseguido, hay que mantenerlo”.

Por Simone Andrea Mayer (dpa)