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Mascotas

Paso a paso: Cómo lograr que el perro quede solo en casa

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(dpa) – Para Ella, una perrita que tiene doce años, el mundo de pronto parece desmoronarse. Solía vivir con una pareja de adultos mayores, nunca estaba sola, pero ahora que ya tiene toda una vida recorrida debe aprender cosas nuevas. Su amo ha muerto. Su ama sigue estando allí, pero a veces tiene que ir a hacer las compras o al médico y no tiene más remedio que dejarla sola.

Permanecer solo no es parte de la condición natural de los perros. Pero con algún entrenamiento pueden llegar a acostumbrarse a pasar cierto tiempo en soledad. Foto: Christin Klose/dpa-mag

Para Ella es una tragedia y para su ama es un estrés total. Cuando puede, la señora se escapa de la casa mientras Ella está durmiendo, con la esperanza de que no despierte antes de que ella regrese.

“Un perro por naturaleza no quiere estar solo”, explcia la entrenadora de canes Kristina Ziemer-Falke. Los perros son animales de manada y suelen depender de una pareja. Si uno quiere tener un perro en casa pero estará todo el día fuera, es importante organizar alguna otra modaliad, por ejemplo, una cuidadora que le haga compañía al perro durante el día.

Todos los perros deben aprender a estar solos

Casi ningún perro pasará toda su vida acompañado, e incluso aquellos que tengan un acompañamiento las 24 horas deberían aprender a estar solos, ya que, al fin y al cabo, algún día su situación podría llegar a cambiar.

La buena noticia: un perro bien educado no tendrá problema en pasar unas horas solo, dice Katrin Umlauf, que trabaja para la Asociación Protectora de Animales de Alemania. Lo importante, acota, es que antes de quedarse solo descargue la energía y no tenga llena ni la vejiga, ni el intestino. “Un perro adulto debería estar solo más de cuatro horas únicamente en una situación muy excepcional, y el tiempo máximo es de seis horas”, apunta Umlauf.

La especialista recomienda hacer tomas de video cuando el perro se queda solo para luego analizar, si es posible junto a un entrenador, su comportamiento. Eso permitirá deducir cómo se siente el perro cuando se queda sin compañía. La pregunta central de esa evaluación es saber si la mascota tiene miedo o si se sale de sí porque no puede controlar a “sus humanos”. Es bien sabido que los perros que se quedan reiteradamente demasiado tiempo solos pueden romper muebles y otros objetos, ladran o hacen sus necesidades dentro de la casa.

Agotamiento total después de estar solo

Pero no todos se comportan así. La entrenadora Steffi Krauss ha observado que también hay perros que sufren la soledad en silencio. Un perro que la padece mucho puede seguir después cada paso que dé su amo en la casa y, ni bien está seguro de que su amo se quedará allí, caerá en un sueño muy profundo, producto del agotamiento que le generó estar horas y horas sin nadie allí.

Para evitar todo eso es fundamental entrenarlos cuando son cachorros. Por supuesto, los cachorros bebés aún no pueden estar solos, pero el entrenamiento consiste en que los humanos salgan de un ambiente, cierren la puerta y la abran de inmediato otra vez. Al salir y al entrar no hay que prestarle mayor atención al cachorro, explica Krauss, de modo que le perro no interprete que la salida y la llegada son hechos especiales.

Paso a paso: La primera soledad dura unos segundos

Es importante que los primeros lapsos de soledad sean muy breves y que el perro ni siquiera llegue a preocuparse. Deben durar sólo unos segundos. Ese tiempo se irá incrementando poco a poco hasta ser un poco más prolongado. Durante ese entrenamiento debería haber siempre alguien que pueda acudir en caso necesario.

Cuando el perro ya es adulto y ha tenido malas experiencias con la soledad, el entrenamiento debe recurrir a pasos incluso más pequeños. Al igual que con los cachorros, uno tiene que cerrar y abrir las puertas de un ambiente varias veces al día para que el perro se vea solo en un espacio durante breves instantes. Luego esos segundos se van convirtiendo en minutos.

Y como el perro ya va a haber aprendido que se quedará solo cuando su amo toma el manojo de llaves o se pone la chaqueta, es muy recomendable “desarmar” esos estímulos para que pierdan fuerza. Puede lograrse mediante un entrenamiento un poco curioso. Por ejemplo, “podemos llevar el bolso cuando vamos al baño, ponernos los zapatos del trabajo cuando nos sentamos a ver la televisión o tomar las llaves cuando vamos a colgar la ropa”, recomienda Krauss.

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