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La cosecha de arándanos rojos en Wisconsin

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La cosecha de arándanos rojos en Wisconsin se realiza inundando los campos. Las bayas son huecas y por eso flotan. Foto: Verena Wolff/dpa

(dpa) – El comienzo del otoño en Wisconsin, en Estados Unidos, es espectacular. Pero no sólo los bosques se tiñen de rojo intenso, naranja o amarillo, sino también los frutos de unos nada espectaculares arbustos, que crecen a la altura de los tobillos: las cranberries o arándanos rojos.

El estado junto a los grandes lagos, justo en la frontera con Canadá, es el mayor productor en Estados Unidos de esta baya sana, cuyas ventajas ya conocían los habitantes originarios de la zona y que ahora son valoradas en todo el mundo.

Además de Wisconsin, estas bayas rojas crecen en grandes cantidades en Massachusetts y en el noroeste del Pacífico de Estados Unidos, por ejemplo en los estados de Washington o Oregon.

Su nombre se lo deben a los numerosos visitantes de las marismas en las que crecían: dado que el arbusto tiene una flor larga que parece el cuello de una grulla (crane), sobre todo los inmigrantes alemanes y holandeses llamaron al fruto “crane berry”. En el transcurso del tiempo, se convirtió en cranberry.

Con el tractor por campos inundados

Para la producción de toneladas que se hace ahora, el fruto ya no crece de forma silvestre, sino que es cultivado por unos 250 agricultores en campos meticulosamente cuadrados. Las bayas deben ser cosechadas antes de que el otoño llegue en todo su esplendor y el frío arribe a Wisconsin.

“Cuando el follaje se decolora, entonces las bayas están maduras”, dice Phil Brown, propietario de la Glacial Lake Farm en Wisconsin Rapids.

Ese es el periodo de mucha actividad en los campos, ordenados regularmente en cuadrados. Tienen el tamaño de unos tres acres, dice Phil, lo que supone unos 12.000 metros cuadrados.

Esta disposición tiene poco que ver con que al agricultor le guste tener el campo ordenado. Más bien se trata de que así las bayas son más fáciles de cosechar.

Cada baya pesa aproximadamente un gramo. Por dentro están huecas y recuerdan a una pequeña uva roja. Es trabajoso cosecharlas si se las quiere vender como fruto. Los agricultores recorren los campos, previamente inundados, con una maquinaria pesada y deben ser muy cuidadosos para no dañar los frutos.

Pero solo un máximo del cinco por ciento de la cosecha llega al mercado como fruto, según la Wisconsin State Cranberry Growers Association. La mayor parte se procesa en unos 700 productos diferentes.

¿Por qué los arándanos rojos crecen tan bien en Wisconsin?

Los grandes tractores para la cosecha tienen mecanismos especiales, con unos complementos que parecen horquillas gigantes. Primero, los campos son puestos bajo agua. En el interior de Wisconsin hay mucha agua y los suelos son arenosos o turbosos. Las mejores condiciones.

Los arándanos rojos crecen muy juntos y planos en sus límites rectos. Si uno no sabe qué buscar, a primera vista no los ve.

Para la época de la cosecha, también Phil y su gente recorren con sus tractores los campos, que primero fueron puestos bajo agua más o menos hasta la altura de las rodillas. Las largas horquillas separan las bayas de los arbustos. “Solo cuelgan de un hilo muy delgado, por lo que es fácil retirarlas”, explica Phil.

Ahora viene el truco: como las bayas son huecas, quedan flotando en la superficie del agua. Entonces otros dos tractores pasan recogiendo la cosecha.

“Nuestras bayas son procesadas todas”, dice Phil. “Por eso podemos cosecharlas con maquinaria pesada”. ¿Y cuándo se sabe que está madura la baya? “No medimos el contenido de azúcar o algo de eso, como lo hacen los viticultores con las uvas. Simplemente sabemos cuándo es el momento perfecto para la cosecha”. Las cranberries, de todas maneras, son ácidas.

Los arándanos rojos son buenos para el cuerpo

Estas bayas son sanas porque cuentan con muchos antioxidantes. Se supone que estos ralentizan los procesos de envejecimiento del cuerpo y mantienen en forma vías urinarias así como todo el sistema cardiovascular. “Los arándanos rojos son además el único fruto que no cría moho”, dice Mary Brown, la esposa de Phil.

La primera publicidad de arándanos rojos en Estados Unidos se realizó en 1952. En los años 60, alguien tuvo la idea de endulzar y deshidratar las bayas. “Craisin” se llama esta creación, que hasta el día de hoy se puede hallar en los supermercados en muchas variantes de sabor.

También el jugo de cranberry es muy popular e incluso es recomendado por los médicos. Mary, la esposa de Phil, encontró una forma de secar las cranberries sin toda el azúcar que contienen los craisins. “Son ácidos, pero mucho más sanos”, dice sobre su producto.

El Festival de los Arándanos Rojos

Como las cranberries son tan conocidas y populares en Estados Unidos y allí todo se hace a lo grande, esta baya no solo es el fruto oficial del estado de Wisconsin, sino que además el Festival de los Arándanos Rojos en Warrens es el más grande del mundo.

Al menos eso dicen sus organizadores. En 1973 se reunieron por primera vez en ese pequeño y aletargado pueblo rural. Ya en aquel entonces tenía las riendas June Potter. La dama ahora ya mayor sigue siendo fácil de reconocer.

No sólo ella está completamente vestida de rojo furioso, sino que además lleva colgados de su vestimenta todo tipo de objetos alusivos. Una obra de arte viviente.

Al casarse entró en una familia de agricultores que llevan ya ocho generaciones plantando arándanos rojos. “Muchas veces se trata de empresas familiares, que son heredadas de padres a hijos”, relata.

En su momento, el Festival de los Arándanos Rojos era una pequeña fiesta el último fin de semana de septiembre. En ella se reunían los agricultores para celebrar el éxito de la cosecha.

Ahora el pueblo de 600 habitantes recibe hasta 140.000 visitantes en los tres días del festival. Siempre y cuando no haya pandemia, claro.

Los festejos incluyen de todo: desde la elección de Miss Cranberry hasta un desfile y la exhibición de todos los productos que se fabrican a partir de estos frutos.

“Nunca pensamos que el festival alguna vez crecería tanto”, dice June. En aquel entonces, durante los primeros festivales, sólo querían celebrar una buena cosecha y reunir un poco de dinero para la escuela local. Ahora llegan visitantes de todo el país al pequeño pueblo, en el que incluso hay un Museo del Arándano Rojo.

Disfrutar de Wisconsin en otoño

Pero no solo para la fecha del festival vale la pena visitar el corazón de Wisconsin, sino que en general septiembre y octubre son buenos meses.

La “Cranberry Highway” recorre unas 50 millas de Wisconsin Rapids en el oeste hasta Babcock y luego pasando por Pittsville y Nekoosa otra vez de regreso. Se ven millas y millas de campos y bosques coloridos. Los agricultores ofrecen visitas guiadas a sus campos en las que hablan de las bondades de este fruto y de su cultivo.

Las casas de los agricultores con sus tiendas invitan a entrar. Allí se venden todo tipo de productos caseros hechos a partir de estas bayas: desde galletas y pasteles pasando por salsas y chutneys hasta vino.

Quien quiera ver la temporada de cosecha más temprano debe dirigirse al norte, a la frontera con Canadá. También allí se cultivan las bayas. En el Lago Nokomis, por ejemplo, generalmente están maduras antes, porque allí también llegan antes las heladas y el invierno.

Información sobre Wisconsin:

El destino: Wisconsin está en el centro oeste de Estados Unidos y limita con los grandes lagos, el Lago Superior y el Lago Michigan. Las cranberries crecen sobre todo en el norte y el centro del estado.

Mejor época para viajar: En el invierno Wisconsin puede ser muy frío y en el verano muy caluroso. Los arándanos rojos se cosechan desde fines de septiembre hasta bien entrado octubre, antes de la primera helada. En las noches, las temperaturas pueden bajar fácilmente por debajo de cero. De día la temperatura aún es agradable.

Cómo llegar: Desde Chicago, son cuatro horas en coche hasta Wisconsin Rapids. Hay vuelos de conexión desde el aeropuerto O’Hare a Wisconsin, pero el viaje es menos complicado en auto.

Alojamiento: Hay hoteles en todas las grandes ciudades. En la zona rural se encuentran más bien casas de huéspedes y bed and breakfasts.

Por Verena Wolff (dpa)

 

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