Hoy sábado 13 de febrero: Informe semanal

Informe semanal analiza la situación del transporte ferroviario en la España rural, en una época en la que se apuesta por el tren de alta velocidad. A continuación, abordará la tragedia de los migrantes que se encuentran atrapados en Libia.

‘Los andenes olvidados’

El transporte ferroviario es una de las apuestas de futuro de la Unión Europea. En España avanza la licitación o construcción de nuevos tramos de alta velocidad, pero a la vez plataformas ciudadanas denuncian la pérdida de servicios ferroviarios convencionales.

En todas coinciden las demandas: un servicio de tren digno que comunique lo rural, la España vaciada, con los núcleos urbanos para frenar así el proceso de despoblación. Como ocurre en pueblos de Málaga y Sevilla y en Extremadura, que tendrá que esperar a 2030 para ver completada una línea de alta velocidad con Madrid. Allí, vecinos y empresarios reclaman además una buena conexión ferroviaria convencional con Huelva y con Sevilla, y también que se reabra la parte norte de la Ruta de Plata, que llegaba a Gijón y por la que pasó el último tren en 1985.

‘Atrapados en Libia’

El próximo miércoles 17 de febrero se cumplen 10 años de la revolución que acabó con el régimen dictatorial de Muamar el Gadafi. En esta década ha habido tres guerras civiles que han convertido a Libia en un estado fallido, donde traficantes, criminales y milicias actúan con total impunidad. Los más vulnerables, migrantes y refugiados, terminan atrapados en el caos, víctimas de torturas, violaciones, esclavitud o secuestro.

Un equipo de ‘Informe Semanal’ ha estado en Libia y ha hablado con migrantes y refugiados sobre sus experiencias, terribles y dramáticas. Históricamente, Libia ha sido un país de destino para los que huyen de la pobreza o la violencia en busca de trabajo y seguridad. Ahora es cada vez más un lugar de paso hacia Europa. La travesía, controlada por las mafias, es muy peligrosa.

La Guardia Costera libia interceptó en 2020 a 11.891 migrantes o refugiados y los devolvió a puertos que Naciones Unidas no considera seguros. Desde 2013 y hasta 2020 más de 17.0000 han desaparecido o muerto en el Mediterráneo Central. En 2020, fueron más de 800.