Consejos para una buena salud bucodental

Está científicamente demostrado que el mantenimiento de una buena higiene bucal y cuidado de nuestros dientes y encías tiene una repercusión general muy positiva sobre la salud de todo nuestro organismo.

Actualmente, la evidencia científica revela que cepillarse los dientes y emplear dentífricos fluorados son hábitos altamente eficaces en el control de la aparición de caries y problemas de encías. Pero no solo benefician al cuidado de la salud de nuestra boca, hoy sabemos a ciencia cierta que una buena higiene oral puede ayudar a controlar otras enfermedades más importantes, como la diabetes o algunas enfermedades del corazón.

El cepillado con un cepillo de dientes tradicional es un buen método para el mantenimiento de la higiene diaria pero, desgraciadamente, es insuficiente, pues no consigue eliminar toda la placa ni los gérmenes responsables de la aparición de problemas bucodentales, tales como caries, mal aliento o dolencias aún más graves.

El irrigador bucal

Con la llegada de los cepillos eléctricos, logramos dar un paso más en esta labor de limpieza de nuestros dientes, pero el aparato que realmente ha supuesto toda una revolución para estos menesteres ha sido el irrigador dental. Los irrigadores dentales son el complemento perfecto para la limpieza diaria de tus dientes, aunque no un sustituto.

Este aparato permite obtener un resultado completo, debido a sus múltiples cabezales y a la posibilidad de llegar hasta las zonas de más difícil acceso. Además, en el mercado existe una gran oferta, pudiendo encontrar un irrigador bucal barato, para que la salud no esté reñida con la economía.

Básicamente, el irrigador dental es el aparato perfecto para la limpieza de la boca usado junto al cepillo tradicional o eléctrico, es decir, es el instrumento complementario ideal para utilizar durante la limpieza diaria de la boca.

Su funcionamiento consiste en limpiar la encía gracias a un potente chorro pulsátil de agua a presión, que consigue eliminar la placa bacteriana y los restos de comida que se acumulan tanto en la encía como entre los dientes. Al usar agua a presión y penetrar por debajo de las encías gran fuerza, ofrece un resultado mucho más eficiente al complementar la labor del cepillo.

Limpieza dental cada seis meses

Aparte de todos los cuidados que debemos realizar en casa a diario para mantener la salud bucodental, se hace necesaria la visita a los profesionales de la salud y al higienista dental periódicamente. Todos los dentistas recomiendan hacerse dos limpiezas bucales al año y, aunque todos somos conscientes de los beneficios de una boca limpia y sana, lo cierto es que pocos seguimos las recomendaciones y pedimos una cita muy de tarde en tarde o cuando ya hay alguna dolencia.

La principal función de una limpieza dental es prevenir enfermedades, por eso a veces también se le llama profilaxis dental. Además de eliminar las manchas y la placa bacteriana de nuestra boca, las limpiezas bucales eliminan el sarro que se acumula en la línea de la encía o el cuello de los dientes.

El sarro nos es otra cosa que la acumulación de colonias de bacterias que han sido cubiertas por minerales, por lo que se ha endurecido y adherido con fuerza al diente. Las acumulaciones de sarro pueden formarse con mucha rapidez y no desaparecen con el cepillado diario: solo pueden eliminarse mediante una limpieza bucal exhaustiva de manos de expertos.

Además de lo anti estético que resultan unos dientes con manchas o sarro acumulado y de causar caries, el sarro es muy peligroso para nuestra salud. Nuestro sistema inmunitario considera a estas bacterias un cuerpo extraño y trata de combatir esta invasión con inflamación y sangrado. Esto da lugar a una inflamación crónica de encías (gingivitis) o enfermedad periodontal.

Pero además de relacionarse con estas enfermedades de las encías, como ya comentábamos al principio de este artículo, el sarro está asociado a un mayor riesgo de pérdida de piezas dentales y otras enfermedades que a primera vista parecen poco relacionadas con la higiene dental, como las enfermedades cardiovasculares o complicaciones de la diabetes o incluso la demencia.

Por último, cabe resaltar que contrariamente a un falso mito que hay muy extendido, si se realiza correctamente por profesionales, una limpieza dental no daña el esmalte. Puedes hacerte las limpiezas que sean necesarias, siempre bajo la prescripción del odontólogo, sin que tu esmalte se desgaste, ya que las puntas ultrasónicas que se usan actualmente están especialmente diseñadas para no rayar ni estropear la superficie del diente.

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