Aguas residuales: ¿Cómo tratarlas para minimizar el impacto ambiental?

El agua es un fluido indispensable para vivir. Más del 70 % de la superficie terrestre corresponde a agua, pero un gran porcentaje ha sido afectado con residuos que las grandes industrias desechan. Aquí te mostramos cuáles son los contaminantes más comunes de las aguas, cómo deben tratarse las aguas residuales y cuál es el impacto de no hacer correctamente este tratamiento.

¿Cuáles son los contaminantes más comunes de las aguas?

Miles de sustancias son vertidas a las aguas después de una actividad humana. Estos compuestos terminan alterando el balance natural de las aguas y si no son tratadas puede generar contaminación.

Los sedimentos y sales orgánicas naturales están entre los principales materiales que afectan las aguas, y que pueden ocasionar turbidez en las mismas. Sin embargo, la composición de las aguas también se afecta por las plantas que generan energía eléctrica. También los desechos orgánicos, desecho de metales por las industrias, materiales radioactivos, agentes de tipo biológico.

Todos estos componentes pueden afectar la reutilización de las aguas y podrían generar una mayor contaminación ambiental. Ahora bien, existe una forma de hacer uso de estas aguas, especialmente en el ámbito agrícola, siempre que se realice un oportuno y correcto tratamiento de las mismas.

¿Qué es el tratamiento de aguas residuales?

La depuración de las aguas residuales se hace a través de medios físicos, químicos o biológicos. Este método permite eliminar todos los contaminantes que estén presentes en una colección de agua que puede ser para uso humano, o de otra índole. Existen plantas depuradoras de aguas residuales, donde este proceso se hace a mayor extensión. Y una mínima parte restante se completa en la misma naturaleza.

Estas aguas pueden tratarse donde mismo son generadas, o pueden recogerse y llevarse a través de conductos y tuberías hacia plantas de tratamiento regularizadas. El resultado será un efluente de agua que pueda volver a utilizarse en el medio ambiente, además de residuos sólidos convenientes para nueva disposición.

¿Cómo se tratan las aguas residuales?

Las actividades humanas han afectado de manera negativa el vital líquido, y al resultado se le conoce como aguas residuales. Se incluyen a este respecto, las afectadas por líquidos de índole industrial o aguas naturales que han sido mezcladas con las anteriores. Estas aguas pueden tratarse para que sirvan de suministro a otros usuarios, en otras zonas.

El tratamiento de las aguas residuales implica una serie de procesos. Por ejemplo, en una etapa preliminar se mide y regula el caudal de las aguas, además de extraer los sólidos de gran tamaño que se alojan en ellas. También es importante reducir la mayor cantidad de lodo, que puede trabajarse con una deshidratación de lodos.

El tratamiento de las aguas también implica una sedimentación que puede ser por gravedad o asistida con químicos. O eliminar las materias orgánicas contenidas en el agua a través de procesos oxidativos.

Ahora bien, cuando las aguas han sido contaminadas con productos coagulación de pinturas base solvente o base agua, es necesario hacer también una filtración de las mismas. Este método permite aglomerar las partículas y suspenderlas para que su extracción más fácil y tratamiento seguro.

En zonas rurales, los métodos de tratamientos son sencillos, pero en regiones urbanas existen plantas con tecnología que permiten hacer un proceso mucho más rápido y generalizado de las aguas.

Impacto ambiental por un tratamiento inadecuado de las aguas residuales

Los contaminantes que se arrojan a las aguas y que no se tratan de manera apropiada, terminan generando problemas de salud a la población general. Por eso, el tratamiento de las aguas residuales es una estrategia de salud pública. Esto no solo se limita al proceso de salud-enfermedad en la población humana.

No tratar correctamente las aguas residuales provoca daños en el hábitat donde se ha hecho la descarga. La acumulación de químicos o sólidos puede perjudicar la salud de especies acuáticas y marinas, además de dañar el ecosistema vegetal de las aguas y los suelos cercanos.

El tratamiento de las aguas servidas permite subsanar los efectos ambientales causados por la mano humana. Aplicadas de manera correcta las estrategias de recolección y tratamiento de estas aguas, posibilita que se reutilicen de manera benéfica. Y aunque no podemos decir que el agua es un recurso que escasea de manera general, si se le puede brindar un uso más efectivo.