España, crónica de una crisis anunciada

Desde hace pocos meses ya advertían algunos economistas sobre el avecinamiento de una nueva recesión económica en España para antes del año 2020.

La última más reciente tuvo lugar entre los años 2008 y 2014, y aunque la economía logró estabilizarse medianamente posterior a este período, ciertamente todavía hoy, no ha recuperado los valores previos a la crisis, en particular en cuanto al desempleo.

En pocas palabras, es muy preocupante el hecho de saber que España aún no se ha levantado por completo de su última crisis económica, y ya tiene en la puerta otra nueva, que apunta a ser bien complicada.

No obstante, esta no es una noticia de última hora, sino que se viene proyectando desde hace varios meses y por lo visto será inevitable. Es preciso recordar que en abril de este año el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió a la nación que lamentablemente debía prepararse para la próxima crisis porque era seguro que llegaría pronto y sus efectos serían demoledores para el país entero.

En esa oportunidad, el subdirector gerente del FMI, David Lipton, señaló que era imprescindible para España continuar saneando las cuentas públicas, reduciendo el déficit y rebajando la deuda pública para manejar mejor una futura recesión. Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados por la población española para evitar el colapso, la crisis económica parece ser un huracán indetenible que no ha podido ser mesurada por las fuerzas políticas del país.

Según un artículo publicado en septiembre por José Carlos Díez, profesor de Economía de la Universidad de Alcalá, el problema radica en que “el gobierno únicamente ha reconocido la desviación del déficit de 2018 pero ha mantenido la senda anterior intacta”, es decir, no se ha producido un ajuste estructural del déficit que realmente permita recuperar la estabilidad económica.

Además, el experto en economía, ya para septiembre de este año aseguraba que en los últimos tres siglos el principal problema de la economía española ha sido la elevada deuda pública que genera inestabilidad financiera y profundas crisis económicas. Pero, de acuerdo con José Carlos Díez, uno de los factores más preocupantes es que para el año 2019 “España tiene que emitir 20% del PIB en deuda pública y ya no contará con las compras del Banco Central Europeo que ha disfrutado desde 2015”.

Asimismo, el economista indica que, si España no corrige su déficit estructural, la deuda pública de España tampoco se reducirá. Ahora bien, si en efecto no se produce un ajuste estructural del déficit por parte del gobierno central, ¿habrá alguna manera de detener la crisis que se avecina?

La respuesta presume ser negativa. La realidad es tangible y no puede esconderse. Si hubiese una nueva crisis económica en España, la posición fiscal de la nación quedaría extremadamente debilitada y se elevaría el déficit por encima del 3% del PIB.

Los economistas del Bank of America Merryll Lynch (BofAM) indican que “el escaso superávit primario de España dejaría a las finanzas del país al borde del precipicio para el 2019” y según ellos la solución se basa en dos posibilidades: la primera es establecer una política monetaria “expansiva” de manera permanente o constituir una respuesta fiscal más sólida y con un presupuesto más potente.

En todo caso, como decía el aclamado científico judío Albert Einstein: “es una locura esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo”. Por tanto, es necesario implementar un cambio estructural, un cambio económico de fondo si se pretende estabilizar la economía definitivamente, por el contrario, los períodos de recesión serán cada vez más frecuentes y con consecuencias más devastadoras para España.

S.A.P