Lopetegui, un equilibrista en el Camp Nou

Madrid/Barcelona, 27 oct (dpa) – Hace dos semanas se anunció que Lionel Messi será protagonista de un nuevo espectáculo del «Cirque du Soleil». Pero mañana, en un Camp Nou en el que el argentino será apenas un espectador debido a su lesión en el codo, el equilibrista se llamará Julen Lopetegui.

El entrenador del Real Madrid camina desde hace días en la cuerda floja y sin ninguna red de protección: cualquier mínimo tropiezo significará su eyección del banquillo blanco.

Aunque el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, no se haya pronunciado, todos los medios españoles coinciden en que una caída en el clásico ante el Barcelona provocará el despido inmediato del entrenador después de apenas cuatro meses en el cargo.

Pero incluso un empate en la décima jornada de la Liga española de fútbol podría condenar al ex seleccionador español, dependiendo de las circunstancias en las que se desarrolle el encuentro. Una victoria significaría una enorme bocanada de oxígeno, aunque tampoco es garantía en el híper exigente club de la capital española. Solo renovaría el crédito a la espera de lo que suceda en los siguientes partidos.

Hoy, Lopetegui debió responder las insistentes preguntas de los periodistas sobre su futuro. «Estamos en octubre y creo que esta situación es reversible. Cada uno tiene sus intereses: vosotros (los periodistas) los vuestros y nosotros, los profesionales, otros», afirmó el técnico del Real Madrid intentando dar una apariencia de normalidad. Con ironía, Lopetegui confió en que seguirá habiendo vida tras el clásico. «Espero seguir respirando, no creo que me vaya a morir».

El sábado, tras la derrota ante el Levante en el Santiago Bernabéu, el entrenador llegó a tener medio pie fuera del club blanco. Pero las dificultades para encontrar un sustituto, según medios españoles, obligaron a Florentino a un ejercicio de paciencia.

Tres días después, el escueto triunfo ante el Viktoria Plzen en la Liga de Campeones permitió al Real Madrid cortar una racha de cinco partidos sin victorias. El juego del equipo ante un rival de menor categoría no convenció, pero Lopetegui confió en que el triunfo marcará un punto de inflexión.

«Las dinámicas no se cambian de un día para otro, pero hoy es un punto de inflexión. Lo más importante era romper una dinámica compleja y difícil», señaló el entrenador blanco tras el partido del martes. «Los triunfos nos van a dar tranquilidad y con esa tranquilidad irán cambiando las tendencias de cara a puerta (…) Los triunfos traen seguridad y tranquilidad y también traen rendimiento».

El entrenador afrontará mañana su primer clásico como entrenador del Real Madrid, aunque el Camp Nou no es un estadio que le resulte en absoluto desconocido. En su época de futbolista, atajó tanto en el conjunto blanco (1989-1991) como en el azulgrana (1994-1997).

Su experiencia en el Barcelona, sin embargo, no resultó la mejor. Jugó muy pocos partidos, se enfrentó con el entonces entrenador Johan Cruyff y llegó a declarar que se sentía «humillado deportivamente» por la falta de minutos.

Mañana, el Camp Nou podría ser escenario de un nuevo golpe en su carrera. Un segundo despido en cuatro meses tras el sufrido con la selección española dos días antes del debut en el Mundial. O, tal vez, del relanzamiento de su trabajo como entrenador blanco.

Por Tomás Rudich (dpa)