Oviedo, 29 may (EFE).- Varias decenas de simpatizantes del colectivo La Madreña han llevado hoy a la Junta General su protesta por el desalojo decretado por los tribunales para el inmueble, que gestionan desde hace más de dos años, y han procedido a repartir libros entre los diputados que accedían al pleno de la Cámara.
Un auto de la Audiencia Provincial estableció un plazo de siete días a partir del 16 de mayo para que se desalojase el edificio donde venía desarrollando sus actividades culturales, que la pasada semana recibieron el respaldo de unos 2.000 manifestantes en la calles de Oviedo.
Mientras un grupo de activistas se mantiene en las dependencias de la antigua Consejería de Sanidad a la espera de su desalojo, varios miembros de La Madreña han acudido esta tarde a las inmediaciones del Parlamento regional para llevar a cabo una acción «en pro del fomento de la lectura» denominada «Apadrine a un diputado».
Así, los simpatizantes del colectivo han tratado de entregar algunos de los volúmenes que venían siendo utilizados en el centro social de la calle General Elorza a los parlamentarios que accedían a la sede de la Junta General sin que se registraran incidentes.
El libro que los activistas de La Madreña pretendían regalar a los parlamentarios ha sido aceptado de buen grado por diputados como el líder de Foro, Francisco Álvarez-Cascos, o el exportavoz de IU, Ángel González, poco antes de que el pleno de la Cámara determinara su inhabilitación para seguir formando parte de la Junta General.
«Creemos que la cultura y la lectura abren mentes y pueden contribuir a que recapaciten, sobre todo entre los miembros del Gobierno autonómico, su decisión de desalojar La Madreña. No es un escrache cultural, es un acto de amor», ha señalado un portavoz del colectivo.