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La guerra comercial entre EEUU y China

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Leyendo los titulares, cuando se habla de los bloqueos comerciales entre ciertos países, se prevé que la economía global acabe viéndose afectada por ellos.

Buen ejemplo es el que viene enfrentando a EEUU y China desde hace ya tiempo y que está afectando a empresas como Huawei que está viendo cómo su camino en el mercado americano se ha convertido casi en una batalla campal entre países.

Pero no solo en telecomunicaciones es donde el gigante americano tiene al mundo en vilo.

A cuenta del acero, en 2018 el presidente Trump impuso aranceles en la importación de acero y aluminio hacia su país, lo que hizo que los mercados reaccionaran. Sobre todo, porque fue uno de los primeros encontronazos serios entre las políticas comerciales de Europa y de Estados Unidos.

¿Por qué son tan importantes los aranceles en este tipo de conflictos?

Aunque muchos no terminan de comprender la relevancia de una política comercial con aranceles, en realidad se trata de llegar a acuerdos mediante el recurso de los impuestos, haciendo que un producto concreto se vea o no afectado en la competición con los mismos procedentes de otros mercados.

En este caso, el hecho de que los principales agentes tuvieran que poner sus esfuerzos en colocar los productos en otros mercados para poder ser competitivos frente a los precios elevados con los que podrían haber entrado en el país americano.

Y aunque esto parecía cosa del pasado, en pleno 2020 y con la pandemia latente, cuando el Departamento de Comercio avisó a principios de junio de nuevos aranceles a las exportaciones provenientes de países europeos como España, Alemania, Francia y Reino Unido (aunque en este punto, la renegociación siempre estuvo sobre la mesa) en productos como la aceituna, cerveza, ginebra o incluso con lácteos y transportes como aviones y camiones.

Pero para comprender este movimiento, hay que pensar en las ventajas que había obtenido la UE con las ayudas públicas que había ofrecido a Airbus y que, en algún punto, no rozaban la legalidad total.

¿Y dónde estaba la clave? En que eso suponía un detrimento a la competitividad de Boeing.

Así, el aumento en los aranceles, perjudicaría a los productos de todo un grupo de países frente a las políticas que había seguido el gobierno comunitario en términos de comercio.

¿Cuáles son otras guerras arancelarias en ciernes?

Un ejemplo de lo que está por llegar y que supone que no ha finalizado todo esto es la tasa que Bruselas quiere imponer a Google.

Pero volviendo a la guerra más salvaje en este campo, la que está en marcha a nivel comercial entre Estados Unidos y China, basta poner cifras.

Más de 128 productos americanos pagan aranceles para entrar en el país asiático. Entre ellos, aparte del aluminio, alimentarios como productos derivados del cerdo, frutos secos e incluso aviones.

Como respuesta, Estados Unidos anunció una batería de medidas arancelarias que harían sumar hasta 50.000 millones de dólares a las importaciones chinas.

En este conflicto, que data también de 2018, fue la OMC quien tuvo que acabar poniendo sobre la mesa una serie de negociaciones que desbloquearan el conflicto.

Huawei será la nueva guerra, que está en marcha, esta vez a nivel tecnológico, con la imposición de Google de no actualizar los sistemas operativos de la tecnológica china en su territorio, algo que ha hecho que la propia compañía y, por ende el país, estén preparando medidas que les permitan seguir adelante al margen de esa zona de América.

 

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