Madrid, 12 nov (dpa) – Nueve días de huelga de limpieza en Madrid y montones de basura en las calles de la capital española han puesto en el punto de mira a la alcaldesa Ana Botella, del Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.
La falta de acuerdo entre los trabajadores y las empresas concesionarias tras el anuncio de más de un millar de despidos, ha puesto en jaque a una regidora que no fue elegida en las urnas y que llegó a la alcaldía hace dos años, cuando el anterior alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, fue nombrado ministro de Justicia.
La esposa del ex presidente del gobierno español José María Aznar se juega en la gestión de este conflicto su futuro político, a dos años de las elecciones municipales y tras la derrota de la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2020.
Botella dio hoy un paso al frente para intentar reconducir la situación de la huelga de limpieza con un ultimátum a las empresas adjudicatarias. Anunció que el consistorio denunciará la situación en la fiscalía y asumirá la limpieza vial si en 48 horas no se llega a un pacto que ponga fin a la huelga.
Sin embargo, muchos son los que piensan que la propuesta llega tarde.
Vecinos y comerciantes llevan días pidiendo a la alcaldesa que medie en el conflicto para evitar que la basura continúe acumulándose en las calles y plazas de la capital, formando una «alfombra» de suciedad y desperdicios.
Los medios españoles hablaron también de presiones dentro de su propio partido, aunque de puertas hacia afuera, el PP lo descartó a través de un comunicado en el que brindó hoy a la alcaldesa su apoyo. Ésta, por su parte, declinó hablar del tema.
Botella se muestra esquiva a la hora de pronunciarse sobre su candidatura a la alcaldía de Madrid en 2015. Asegura que trabajar en Madrid «en momentos tan difíciles» y con un plan de ajuste para pagar la deuda de la capital española «es un reto».
A él se suma ahora la huelga de limpieza. Hasta hoy, la alcaldesa se había limitado a exigir a las empresas el cumplimiento de los servicios mínimos de limpieza pactados, del 40 por ciento. Lo hizo hace unos días de forma verbal y lo volvió a repetir hoy a través de un requerimiento formal por escrito.
También amenazó a las empresas adjudicatarias con descontar del montante pactado los servicios no prestados. Pero la basura continúa sembrando el centro de la capital, la zona más transitada y fotografiada por los turistas.
Mientras tanto, su discurso aludía una y otra vez a la «vandalización» de una «huelga salvaje» que dejaba decenas de contenedores quemados y varios detenidos en la ciudad.
¿Y qué dice la alcaldesa a los vecinos de Madrid? «Les agradezco su colaboración. Nosotros hemos actuado conforme a un plan y pensando que todo el mundo cumple la ley. El derecho de huelga es legal pero conforme a unas condiciones», apuntó.
De momento, aseguró, no hay riesgo de plagas ni de insalubridad y el ayuntamiento trabajará «para que no se produzca». La ministra española de Sanidad, Ana Mato, apoyó esta tesis, pero la imagen de Madrid como destino turístico ya sufre los daños de la huelga.
La capital de España no pasa por su mejor momento, con una deuda que asciende a 6.000 millones de euros (8.000 millones de dólares).
La tercera derrota consecutiva para organizar los Juegos Olímpicos de 2020, el traspaso del liderazgo del aeropuerto de Madrid-Barajas al de Barcelona y el descenso del número de turistas ponen al ayuntamiento de Madrid en un lugar incómodo.
Especialmente después de que su alcaldesa fuera criticada y parodiada por su discurso en un inglés poco asentado y entonación afectada ante el Comité Olímpico Internacional (COI) en Buenos Aires, Argentina, cuando defendió la candidatura olímpica.
«Hace dos años, la ciudad de Nueva York sufrió una huelga de recogida de basuras y hoy sigue estando como número uno en recepción de turistas», respondió hoy, al ser preguntada por la repercusión de la huelga en la imagen de Madrid en el exterior.
Por Ana Lázaro Verde