Izquierda Unida de Asturias (IU) y la Federación Socialista Asturiana (FSA) sellaron hoy un compromiso para la aprobación del presupuesto del Principado para 2018 y un acuerdo de “giro a la izquierda” en la acción del Gobierno Asturiano de aquí al final de la legislatura. Los máximos responsables de ambas organizaciones, Ramón Argüelles y Adrián Barbón, hicieron público esta mañana el documento con cuatro ejes de actuación, que incluye un paquete de legislación social; la ampliación de la cobertura de la red educativa de 0 a 3 años; apoyo y cobertura a los Ayuntamientos en la gestión de los planes de empleo; y una apuesta para abrir el proceso que lleve a la cooficialidad del asturiano. El documento incluye, además, la creación de una comisión de seguimiento y evaluación del presupuesto, que se reunirá cada dos meses.
Argüelles y Barbón hicieron un llamamiento al resto de fuerzas “de progreso” para impedir que Asturias se quede sin presupuesto para 2018 y para sumar consensos que permitan mejorar las condiciones de vida de la población. El coordinador general de IU alertó del peligro de una prórroga pues no aprobar las cuentas para el año próximo supondría perder 300 millones de euros más y más de 4.000 puestos de trabajo aparejados al mismo. “No siendo el más idóneo es el menos malo y creo que Asturias no se puede permitir el dejar pasar este presupuesto porque, entre otras cosas, esos 300 millones de euros no van a volver a aparecer”:
La capacidad de llegar a un entendimiento entre las fuerzas de progreso es, según Argüelles, el mejor camino para frenar un ascenso en votos de los partidos conservadores.
Por su parte, Adrián Barbón reconoció la apuesta clara de IU por el desbloqueo de las negociaciones presupuestarias, dando lo que denominó “paso valiente”, para “liderar desde la izquierda una respuesta política para Asturias”. Para el secretario general de la FSA, las cuentas para 2018 acordadas por ambas fuerzas son positivas y se plasman “en un presupuesto mejor que el que tenemos actualmente” y en el claro rechazo de la derecha, precisamente por su carácter claramente progresista. “Si alguien está a la contra de algo es porque representa algo contrario a sus propios intereses. La derecha sabe que el diálogo y el acuerdo de la izquierda le frena el camino a llegar a la gestión del poder desde las instituciones y, por tanto, a aplicar su programa”.