Madrid, 13 nov (EFE).- El Ayuntamiento de Madrid ha salido hoy al paso de las críticas vecinales y las quejas de empresas y comercios en la novena jornada de huelga indefinida de limpieza viaria con la advertencia de que irá a la Fiscalía y asumirá los servicios mínimos si las concesionarias y los sindicatos no pactan en 48 horas.
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha calificado la huelga de «salvaje» y ha advertido de que la ciudad «no puede esperar más a que se pongan de acuerdo» las adjudicatarias y los representantes de los trabajadores, que convocaron los paros en el servicio de limpieza viaria y mantenimiento de jardines en protesta por la presentación de un ERE para más de 1.100 de los 6.000 trabajadores del sector.
Si no hay un acuerdo, ha avisado Botella, el Ayuntamiento trasladará a la Fiscalía que no se están cumpliendo los servicios mínimos y las consecuencias de ello, y a continuación encargará a la empresa pública Tragsa que se haga cargo del cumplimiento de los servicios mínimos, cuyo coste deberán asumir las adjudicatarias, «tanto tiempo como dure el conflicto».
Botella ha descartado pedir cualquier tipo de ayuda al Ministerio de Defensa para que el Ejército colabore en la limpieza, puesto que según ha argumentado no existe un riesgo para la salud de los ciudadanos.
La alcaldesa de Madrid ha lanzado el ultimátum a empresas y sindicatos en un día en el que han arreciado las críticas de vecinos y partidos políticos y las reclamaciones de los empresarios y comerciantes, que han apremiado a poner solución al conflicto.
De hecho, la iniciativa de presentar una denuncia ante la Fiscalía para exponer los efectos de la huelga ha sido defendida horas antes del anuncio de la alcaldesa por la asociación Defensor del Paciente y el grupo del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid.
Un día más, asociaciones de vecinos y viandantes se han quejado de la presencia de desperdicios en las calles y han llegado a recalcar, como en el caso de la asociación La Corrala -zona de Embajadores- que por algunas zonas «no se puede atravesar la calle».
«La alcaldesa tiene que tomar ya cartas en el asunto para que el problema no sea ya de salubridad», expone su portavoz.
La Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) de Madrid ha instado al Ayuntamiento, con carácter de urgencia, a que medie en el conflicto de limpieza y demuestre a los ciudadanos que se preocupa por ellos.
También los empresarios de Madrid han advertido de «los graves perjuicios» que está causando la huelga de limpieza viaria sobre la actividad económica de la ciudad y, en particular, sobre la comercial, que vive el arranque de la campaña navideña.
Las críticas a Botella desde partidos políticos y sindicatos se han recrudecido hoy e incluso han llegado al Congreso de los Diputados, donde el diputado del PP Vicente Martínez Pujalte ha llegado a señalar que el Ayuntamiento tiene que «presionar» a las empresas ante la «deplorable» situación de las calles de la capital.
La imagen de Madrid preocupa también a la Comunidad de Madrid, cuya responsable de Turismo ha apoyado la gestión de Botella pero ha reconocido que los efectos del «vandalismo» en la huelga dañan la recuperación y la imagen de Madrid en todo el mundo.
La Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla) ha indicado hoy que, pese a que ya han empezado a verse ratas y cucarachas alrededor de la basura en Madrid, su número no es muy significativo, por lo que por el momento su presencia no entraña riesgos para la salud pública.
No obstante, la presidenta de la asociación, Santa Gil, ha advertido de que si no se toman las medidas oportunas para «cortar» a tiempo con una posible proliferación de estos animales puede aumentar el riesgo de plagas y, consecuentemente, de propagación de enfermedades.