Washington, 5 may (dpa) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha entrado personalmente en la carrera por la sede del Mundial de fútbol 2026 con las formas que lo caracterizan: saltándose normas y protocolos y esgrimiendo la amenaza como argumento.
A poco más de un mes de que la FIFA anuncie el 13 de junio la sede de la Copa del Mundo de 2026, el mandatario presiona para que la candidatura conjunta de su país, México y Canadá sea la elegida frente a la de Marruecos, el otro aspirante.
«Estados Unidos ha armado una candidatura FUERTE con Canadá y México para la Copa del Mundo 2026. Sería una vergüenza que países a los que siempre apoyamos fueran a hacer lobby contra la candidatura de Estados Unidos», escribió Trump en Twitter el 27 de abril. «¿Por qué deberíamos apoyar a esos países si no nos apoyan a nosotros (incluido en las Naciones Unidas)?», añadió.
El tuit del mandatario supone una injerencia política en una toma de decisiones que debe estar exenta de ese tipo de influencias, según las normas de la FIFA. Y así se lo recordó la federación internacional en el comunicado que emitió tras ese mensaje.
«No podemos comentar declaraciones específicas relacionadas con el proceso de candidaturas. Solo podemos referirnos a las regulaciones de la FIFA para la selección de la sede de la Copa del Mundo 2026 y, en particular, a las reglas de conducta de las candidaturas incorporadas en ellas», manifestó la FIFA en un comunicado sin nombres que todo el mundo entendió a quién se dirigía.
El toque de atención de la federación internacional de fútbol no frenó sin embargo a Trump, quien solo tres días después de su tuit volvió a lanzar una amenaza a los socios que no apoyen la candidatura de su país con Canadá y México.
Fue un aviso más velado que el de Twitter, pero lo lanzó con el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, a su lado en una rueda de prensa en el jardín de la Casa Blanca. «Espero que todos los países africanos y los países a lo largo del mundo a los que apoyamos nos respalden a nosotros también en nuestra candidatura con Canadá y México para la Copa del Mundo de 2026», dijo Trump.
«Vamos a estar observando muy de cerca. Y toda ayuda que nos puedan dar para esa candidatura la agradeceremos», añadió. Buhari no dijo nada al respecto.
En la pugna entre la candidatura norteamericana y la de Marruecos, se estima que las naciones africanas -a las que Trump hace unos meses llamó «agujeros de mierda»- están alineadas en bloque con la del país del norte del continente.
El canal de televisión estadounidense ESPN, especializado en deportes, contaba a finales de febrero que, aunque en un inicio la percepción general fue que la candidatura norteamericana batiría sin problemas a la de Marruecos, las cosas no están tan claras.
Y a la hora de decidir el voto, Trump puede ser uno de los factores que perjudiquen a la candidatura tripartita.
Entre las cuestiones que generan rechazo a ella están, según «multiples fuentes» citadas por ESPN, el veto migratorio a países de mayoría musulmana y sus comentarios sobre los países pobres. La investigación del Departamento de Justicia sobre la corrupción en la FIFA aún se recuerda, aunque fuera en tiempos de Barack Obama.
Marruecos contaría con un importante apoyo en Asia, Sudamérica y el continente africano que le da oportunidad de alcanzar los 104 votos necesarios, según una fuente citada por ESPN. La Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol), no obstante, apoyó públicamente en abril la candidatura norteamericana.
La sede del Mundial de 2026, el primero con 48 equipos frente a los 32 que hay ahora, se anunciará en Moscú la jornada anterior al arranque de la Copa del Mundo de Rusia, en la que, por cierto, no jugará Estados Unidos.
Cada federación nacional tiene un voto -que se hará público-, pero de las 211 que forman parte de la FIFA, las cuatro aspirantes no pueden votar y Guatemala está suspendida a día de hoy.
La candidatura conjunta de Norteamérica se levanta sobre una serie de estadios de la NFL que, construidos en las últimas dos décadas, pueden ser usados como campos de fútbol en competiciones internacionales. Marruecos, por su parte, cuenta ya con seis estadios en uso con capacidad para 45.000 o más personas.
Solo una vez se ha celebrado un Mundial en el continente africano: el de Sudáfrica, en 2010. Norteamérica ha albergado tres: Estados Unidos fue sede del de 1994 y México, del de 1970 y 1986.
En medio de la pugna, la revista «Forbes» sacaba hace pocos días una conclusión sobre la intervención directa de Trump en ella: pase lo que pase, él saldrá beneficiado.
«Si la candidatura conjunta es elegida, Trump estará en posición de atribuirse parte del mérito. Si es rechazada, estará en posición de argumentar, como hizo en su tuit, que países a los que apoya Estados Unidos y han presionado contra la candidatura no merecen más apoyo», escribió la publicación.
Por Sara Barderas (dpa)