Tailandia: Los atardeceres más bellos en Ko Lanta

Ko Lanta.
Incluso en la temporada de lluvias se puede admirar vistas espectaculares y nadar en el mar en Ko Lanta. Foto: Martin Lewicki/dpa

(dpa) – Se baja la ladera de la montaña por unos escalones de bambú. La vista recae enseguida sobre el mar azul turquesa. Una vez abajo, se pisa la arena fina de la que quizá es la playa más linda de Ko Lanta: Nui Bay.

La forma de hoz es casi perfecta. Delante del visitante, se abre el Mar de Andamán con sus aguas cristalinas. A sus espaldas se levanta un paisaje montañoso del más intenso verde tropical que uno pueda imaginar. Así debe verse una isla paradisíaca.

Asombrosamente Nui Bay sigue siendo un lugar algo desconocido en Ko Lanta. Un bar de madera en la playa junto al agua, otro en la ladera de la montaña. Más no hay aquí. Seguramente se debe a que la playa se ubica bien al sudoeste de la isla.

Presumiblemente por pura comodidad la mayoría de los visitantes se quedan en alguna de las muchas playas que hay más al norte, donde también está la mayoría de los alojamientos. Y tampoco es que allí estén cortos de belleza.

La playa más llena de vida y popular es Long Beach bien al norte. Allí se puede salir de fiesta, beber tragos o cenar tranquilamente en alguno de los muchos restaurantes. También es un buen lugar para el running y el entrenamiento matinal.

Además, alrededor de la playa se formó una sólida infraestructura de escuelas de buceo, tiendas, gimnasios y numerosos alojamientos. Pero lo que se dice magia de ensueño no será fácil de hallar aquí. Eso existe más al sur, en Relax Beach.

Cuando vienen de la calle que bordea la costa, los visitantes en su primera visita deberán hacer algunas maniobras entre los complejos de viviendas hasta que encuentran el bar “Barracuda”. Pero vale la pena el esfuerzo.

Como lo hace presuponer su nombre, aquí todos los días se consiguen platos de pescado fresco. Ya sea en salsa agridulce, curry o a la pimienta, es fácil caer ante la tentación de este pescado jugoso y tierno a precios imbatibles. Y por eso aquí muchas veces hay un público fiel.

En Relax Beach también hay encuentros al atardecer, que en ningún otro lugar puede ser más bello que aquí. A la derecha se ven los botes de los pescadores en una pequeña bahía. A la izquierda se levanta un palmar natural. En el horizonte se vislumbran las islas de Phi Phi, conocidas por la soñada bahía de Maya.

Hasta hace poco atracaban allí incontables embarcaciones turísticas cada día, pero a causa de la pandemia de coronavirus este paraíso natural se puede experimentar tan vacío como hace años que no ocurría. Una excursión en bote desde Ko Lanta es recomendable.

Cada anochecer en Relax Beach, el sol desciende sobre el mar, desaparece y de repente el horizonte se tiñe de amarillo, naranja y rojo. Las nubes se ven como un infierno de fuego y parecen un cielo en llamas sobre Ko Lanta. Un verdadero espectáculo. La isla tailandesa es conocida, con toda razón, por sus impactantes puestas de sol.

Estrictamente Ko Lanta consiste en dos islas. La parte norte, Lanta Noi, está unida con la parte sur, Lanta Yai, por un puente. Toda la infraestructura se encuentra en la parte sur. Yai, a su vez, puede ser dividida entre el concurrido norte y el más tranquilo sur, con todas las costas más dignas de verse en la costa oeste. Quien no se decida, puede pernoctar en el medio de la isla.

Para ello es óptima la región de Klong Nin. Tierra adentro, lejos de la costa, se encuentran aquí los mejores alojamientos para todos los presupuestos: desde románticas cabañas hasta una casa entera con piscina que se puede compartir con amigos. Sin embargo, quien quiera disfrutar de la diversidad de la isla, necesita un vehículo. Lo mejor es un ciclomotor.

Incluso los conductores inexpertos tienen en Ko Lanta la posibilidad de ampliar su experiencia, porque el tráfico, al contrario de lo que ocurre en las ciudades tailandesas, es moderado. Sin embargo, conviene ir con cuidado. No pocos turistas quedan con raspones tras algún accidente. Baches inesperados, bandas de frenado, la arena fina o el lodo en una curva pueden ser peligrosos.

Con un ciclomotor, las vacaciones en Ko Lanta se vuelven un viaje de exploración en la calle de unos 25 kilómetros de la costa oeste. Unos dos kilómetros al sur de Klong Nin está el Centro Internacional de Meditación Budista. Solo la vista desde este oasis de paz en la costa es un sueño. Pero la prioridad es la vida interior de los huéspedes. Dos veces por día, un monje guía la meditación, tanto caminando como sentados.

Más al sur, poco detrás de Nui Bay, se oculta un pequeño desvío, que lleva tierra adentro hasta un campamento de elefantes. Este espacio, muy controvertido desde el punto de vista de los defensores de los animales, debería ignorarse. En vez de eso, desde aquí se puede realizar una breve excursión, que en principio lleva a una impresionante cueva de murciélagos y a continuación a una pintoresca cascada.

Quien quiera seguir recorriendo y descubrir naturaleza virgen, debería visitar el Parque Nacional Mu Ko Lanta en la punta sur de la isla.

También vale la pena hacer una excursión a la parte este de la isla. Allí está Old Town, antiguo pueblo de fundadores con sus construcciones tradicionales. Esta pequeña localidad costera con puerto de cercanías para las islas vecinas es ideal para viajeros que prefieren estar entre locales antes que con turistas.

Poco antes de Old Town se esconde un alojamiento muy especial: en “Easylife Bungalow” se ofrece una experiencia auténtica de la naturaleza. El propietario armó un jardín que es un verdadero idilio tropical, donde se pueden recolectar frutas exóticas y por la mañana canta un gallo. Los huéspedes se hospedan en cabañas rústicas de bambú y comparten mucho con la familia propietaria. Una agradable renuncia al lujo en vez del turismo masivo.

Por Martin Lewicki (dpa)