Sochi (Rusia), 8 jul (dpa) – Ya igualada la mayor gesta del fútbol croata en los Mundiales, la selección balcánica liderada por Luka Modric busca ahora hacer historia en Rusia 2018 conquistando terreno desconocido.
Llegar a la final derrotando a Inglaterra en las semis de Moscú, o ganar incluso el primer título de Croacia, elevaría a la brillante generación de Modric, Ivan Rakitic y Mario Mandzucic por fin sobre el equipo que ha sido hasta ahora su espejo pero también su gran carga: la selección de 1998.
Liderada por el legendario artillero Davor Suker, Croacia logró entonces la sensación al participar en el primer Mundial de su historia y conquistó el tercer puesto, después de tumbar a Alemania en cuartos de final y caer sólo en semifinales ante la posterior campeona, Francia. En el partido por el tercer puesto derrotaron a otra gigante del fútbol, Holanda.
«Consiguieron el mayor éxito de la selección de Croacia», los elogió el central Dejan Lovren ahora antes de la agónica victoria por 4-3 sobre Rusia en los penales en el estadio Fisht de Sochi.
«Esa generación son más que héroes para nosotros», dijo también Rakitic tras marcar el penal definitivo ante la sorprendente «Sbornaya» rusa el sábado, y conseguir con ello igualar la gesta de hace 20 años.
El gran logro de Suker, Zvonimir Boban y el entonces veterano Robert Prosinecki se había convertido en los años anteriores en una pesada losa para la última «generación dorada» croata.
La comparación negativa con el ’98 emergió tras la Eurocopa de 2016, cuando los balcánicos cayeron eliminados por el Portugal de Cristiano Ronaldo con un 1-0 en octavos.
Y también en el Mundial de 2014, cuando el cuadro croata, ya con Modric, Rakitic, Mandzucic, Kovacic y el portero Danijel Subasic en sus filas, quedó eliminada en primera fase tras perder con Brasil y con México, en ambas ocasiones con un 3-1.
«Pusieron el listón tan alto que 20 años después tenemos que estar hablando de ellos», admitió Lovren, después de que Croacia empezara a brillar en Rusia 2018 de la mano de Modric, goleando por ejemplo con un contundente 3-0 a la Argentina de Lionel Messi.
«Tenemos un buen equipo y tenemos la oportunidad de volver a hacer algo así», agregó confiado el central de Liverpool.
La hora para superar la barrera parece haber llegado. «Ojalá lo puedan hacer», comentó tras la victoria ante Rusia el propio Suker, hoy presidente de la federación de fútbol croata.
«Pero dejemos de pensar en la final», agregó el antiguo artillero del Real Madrid para quitar un poco la presión sobre el nuevo gran cuadro de la joven Croacia, un Estado nacido sólo en 1991 de la cenizas de la antigua Yugoslavia.
«Primero vamos a ir por Inglaterra, que tendremos un partido complicado», avisó.
La presión le pesó al equipo ya en el Fisht de Sochi, ante Rusia, donde Croacia no hizo su mejor partido, como tampoco frente a Dinamarca en octavos. El arquero Subasic se convirtió en ambos casos en el héroe en la tanda de los penales.
«Sabían que para esta generación, para Modric y los demás, ésta es la última oportunidad», analizó el ex delantero Ivica Olic, hoy asistente de la selección, que fracasó con el equipo en tres Mundiales – 2002, 2006 y 2014 – tras el gran logro de Francia 1998.
«Queremos disfrutar de esta victoria, de ese pase a semis, y no meternos aún más presión con el ’98», pidió más tarde Rakitic.
«Es impresionante lo que hicieron, pero nosotros queremos seguir haciendo nuestra historia», se mostró confiado el volante del Barcelona, que al final, sin embargo, tampoco pudo evitar la eterna comparación con el equipo de Suker: «si él llegó, nosotros también queremos y podemos».
La generación de Modric, de 32 años, se siente preparada para el gran asalto final. «Estamos otra vez en semifinal, después de 20 años», dijo el jugador del Real Madrid, quizá el mejor futbolista de la historia croata.
«¿Inglaterra? Tenemos que descansar y preparnos bien», pidió el cerebro del equipo, barajado por muchos incluso como uno de los candidatos al Balón de Oro este año. «Lo más importante es Croacia», dijo él.
Por Isaac Risco (dpa)