¿Revolución en España?, fin de ciclo


Krasnodar (Rusia), 2 jul (dpa) – La revolución pendiente parece ya inaplazable y la Federación Española de Fútbol (RFEF) recibirá en los próximos días el encargo de emprender un camino que incluya nuevo seleccionador y nuevos futbolistas que saquen al equipo de la mediocridad.

Un resultado como el obtenido en Rusia -adiós en octavos de final ante un rival que ocupa en puesto 70 en el ránking de FIFA- es tan concluyente que obliga a adoptar una terapia de choque. A todos los niveles, incluida la propia federación. Y con decisiones impostergables.

Lo primero será buscar nuevo seleccionador, el tercero en un mes. El presidente de la RFEF echó a Julen Lopetegui a dos días del debut en el Mundial y nombró como sucesor a Fernando Hierro, quien ofreció más valentía al asumir el cargo que al desempeñarlo. Nadie da nada por su continuidad, aunque él la desea.

«En las próximas semanas veremos lo que es mejor para todos», dijo Rubiales tras el fracaso de Rusia. Y lo primero será saber quién es el hombre que dirigirá la nave española en la recién creada Liga de Naciones, en la que España se medirá con Inglaterra el 8 de septiembre y tres días después jugará ante Croacia. Será el paso previo a la fase de clasificación para la Eurocopa 2020.

Para entonces, el nuevo seleccionador debería llevar semanas trabajando y el cásting ya comenzó con varios nombres. El favorito de la RFEF -o de Rubiales, que viene a ser lo mismo- es Quique Sánchez Flores. Está libre tras ser despedido por el Espanyol en abril pero también es la opción más cara, pues no cobraría menos de tres millones de euros por aceptar el puesto.

Otro nombre habitual en cada quiniela -ya sea de club o de selección- es el de Míchel, quien tampoco tiene equipo después de ser destituido por el Málaga a comienzos de la pasada temporada.

Y la siguiente apuesta sería la de Luis Enrique, quizá la más difícil por la cotización que tiene el ex entrenador del Barcelona. No hay mucho más y otra cosa sería una gran sorpresa.

La siguiente revolución será sobrevenida y llegará por la necesaria regeneración de un grupo con muchos futbolistas veteranos. Andrés Iniesta se va, como anunció en Rusia, y también lo hará Gerard Piqué si no corrige su decisión tomada antes del Mundial, que no parece.

Mientras, quedan otros jugadores con el peso de los años, como son los casos de David Silva (32 años), Sergio Ramos (32), Sergio Busquets (30 en dos semanas), Diego Costa (también cercano a los 30) y otros. Todos ellos titulares en Rusia.

De la nueva generación, sólo Isco dio un claro paso adelante durante el Mundial, casi el único futbolista que se salvó de la crítica durante el torneo. Por contra, futbolistas como David de Gea, Thiago Alcántara, Marco Asensio o Koke cumplieron un papel cuanto menos irrelevante cada cual con sus razones.

Y quedaría una federación con una renovación también pendiente en todas sus estructuras después de 29 años bajo el gobierno de Ángel Villar. Su sucesor, el vehemente e impulsivo Rubiales, también deberá tomar decisiones al respecto por la necesidad imperiosa de mejorar arcaicos departamentos como los de dirección deportiva, márketing, relaciones institucionales y prensa. Se impone la profesionalización.

Es tiempo de cambio para una España que desde 2012, cuando ganó su segunda Eurocopa consecutiva dos años después de conquistar el Mundial de Sudáfrica, se sumió en la mediocridad más absoluta. Adiós en la primera fase del Mundial de Brasil, en octavos de Rusia y en la misma ronda de la pasada Eurocopa.

Se imponen medidas de choque y un proyecto ordenado que no se tuvo hasta ahora. Para empezar, la RFEF deberá encontrar el perfil de «otro Lopetegui», un entrenador que regenere en tiempo récord la ilusión de la hinchada y reimpulse el desfigurado estilo de la selección.

Por Alberto Bravo (dpa)