Relevo en Madrid y Cataluña: ¿esperanza en medio de la crisis?

Madrid, 3 jun (dpa) – El vertiginoso relevo producido esta semana en el Gobierno central de Madrid, que puso al socialista Pedro Sánchez al frente, y el que tuvo lugar en el de Cataluña, de nuevo encabezado por los independentistas pero con distinto presidente, abren en el país una etapa nueva marcada a la vez por la esperanza y el temor.

Casi al mismo tiempo que Sánchez prometía el sábado su cargo como presidente del Gobierno tras sacar adelante una moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy, el Ejecutivo regional de Joaquim Torra echaba a andar en Cataluña poniendo fin así a la intervención de las instituciones de la región por parte de Madrid.

Ni Rajoy ni el separatista catalán Carles Puigdemont están ya al frente de sendos Ejecutivos, algo que algunos analistas consideraban fundamental para el inicio de una distensión en las crispadas relaciones entre Madrid y Cataluña, marcadas por el proceso separatista (el llamado «procès»).

«La confrontación nos ha llevado a una situación durísima como país de la que hay que salir cuanto antes y ello debe hacerse mediante la política», expresaba hoy en su editorial el diario catalán «La Vanguardia», que explicaba que «el nuevo escenario tanto en Barcelona como en Madrid, es diametralmente distinto al de hace unos días y puede ayudar a mejorar la relación».

Pese al relevo y al cambio de caras, algunas voces alertan también de las dificultades a las que previsiblemente se enfrentará Pedro Sánchez para tratar de solventar la situación en Cataluña, ante un Gobierno regional separatista que no renuncia a su principal objetivo: la creación de una república independiente en la región.

Lo dejó claro el sábado el «president» Quim Torra en el acto de toma de posesión de los miembros de su Gobierno, que se convirtió en un homenaje a los independentistas encarcelados de forma provisional y a los que se encuentran huidos fuera de España por el «procès».

Tras pedir al nuevo jefe del Gobierno español que se siente a dialogar y que asuma «riesgos», Torra colgó de la sede del Gobierno catalán una pancarta a favor de los presos y huidos. La prensa de Madrid interpretó el gesto como un «primer reto» al socialista.

Entre los partidos que respaldaron a Sánchez en su moción contra la Rajoy están los dos independentistas que integran el Gobierno en Cataluña, Esquerra Republicana (ERC) y el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), un apoyo que alguno sectores consideran ahora un «peaje» para el nuevo Ejecutivo español, que gobernará en minoría.

«Los peajes que hipotecan a Sánchez no son, desde luego, la mejor condición ni dan la fuerza necesaria para afrontar el desafío», expresaba hoy el diario «El Mundo» en su editorial.

«El secesionismo tiene ahora enfrente a un Gobierno de extrema debilidad y formado gracias a la venia de los mismos independentistas, que se exhiben estos días realmente crecidos», añadía el texto, titulado «Los ‘riesgos’ de Torra ya aguardan al nuevo presidente».

Pero los independentistas no serán el único quebradero de cabeza para Sánchez, quien con un Gobierno en minoría tendrá que lidiar también con una dura oposición sustentada principalmente en el Partido Popular (PP) de Rajoy y el liberal Ciudadanos, ambos con una postura inamovible contra el proceso separatista catalán.

Aunque en los últimos meses Sánchez se puso al lado de Rajoy en sus decisiones sobre Cataluña, incluida la de intervenir sus instituciones para intentar frenar el «procès», esta semana se mostró dispuesto a «reestablecer las relaciones de diálogo» con la región, prácticamente rotas desde octubre.

La cuerda se tensó especialmente tras la celebración de un referéndum soberanista ilegal en la región, el que se produjeron altercados entre votantes y policía y que llevó a los partidos separatistas a aprobar una declaración para crear una república independiente.

El Gobierno de Rajoy destituyó entonces al Ejecutivo de Puigdemont, intervino la autonomía de Cataluña y convocó allí elecciones, de las que salió de nuevo un «Govern» independentista.

El proceso judicial abierto en Madrid a raíz del «procès» complica todavía más la situación. Los ex miembros del Gobierno de Puigdemont -y él mismo- se encuentran investigados por la Justicia por delitos graves relacionados con sus planes de ruptura con España.

Algunos de ellos -entre ellos el ex vicepresidente, Oriol Junqueras- se encuentran en prisión provisional y otros huidos de España, como el propio Puigdemont, que está en Alemania a la espera de que la Justicia de ese país decida sobre su entrega a España.

«La mejora de la relación institucional entre Catalunya y España sería un buen indicativo de ese deseo de ambas partes de buscar vías políticas para solucionar el conflicto pese a la distancia que las separa. Sin duda, alguna posible medida del futuro Gobierno español sobre los políticos encarcelados tendría en este sentido una lectura positiva», señalaba hoy «La Vanguardia».

Por Ana Lázaro Verde (dpa)