Reforma de las pensiones : ¿Un golpe a la credibilidad de Alemania?

merkel2Berlín, 29 ene (dpa) – El nuevo sistema de pensiones alemán echa por la borda el papel de Alemania como abanderado de las reformas. Mientras a otros países europeos se les aplica sin compasión un duro plan de ajustes, Alemania no duda en abrir las arcas públicas para sacar adelante los ambiciosos planes del nuevo gobierno alemán.

«Alemania exige con insistencia reformas, en especial dentro de las partidas sociales y del mercado laboral. ¿Cómo podremos seguir haciéndolo con credibilidad? Predicamos a favor del agua y bebemos vino en abundancia», afirmó a dpa el presidente de la Asociación de la Industria Alemana (BDI), Ulrich Grillo.

El proyecto de ley aprobado hoy va en dirección contraria de una de las mayores reformas en Alemania en la última década. Bajo el liderazgo del entonces ministro socialdemócrata de Trabajo Franz Müntefering, la primera gran coalición de la canciller Angela Merkel acordó en 2007 elevar la edad de jubilación de 65 a 67 años.

La jubilación a los 67 fue y sigue siendo impopular entre los alemanes y le costó al Partido Socialdemócrata (SPD) muchos votos en las elecciones generales siguientes, donde registró el peor resultado de su historia.

Desde diciembre gobierna de nuevo una gran coalición entre el SPD y la Unión, formada entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermano bávaro, la Unión Cristianosocial (CSU).

El nuevo Ejecutivo acordó una nueva reforma del sistema de pensiones que baja de 65 a 63 años la edad de jubilación para trabajadores con al menos 45 años cotizados. Esto quiere decir que sólo los que hayan trabajado desde los 18 años sin interrupción podrán retirarse antes de tiempo.

No obstante, al igual que sucede con la decisión de elevar a 67 la edad de jubilación, estos 63 años también se irán elevando poco a poco hasta llegar a los 65.

Asimismo, esta reforma prevé también que las mujeres que hayan tenido hijos antes de 1992 reciban una pensión más elevada de la actual. Y también se elevarán los subsidios de incapacidad laboral parcial.

De acuerdo a los cálculos estimados se cree que este nuevo sistema de pensiones provocará un gasto adicional hasta el año 2030 de hasta 160.000 millones de euros.

El gobierno alemán se ha decantado así por la senda de una mayor justicia social con el consiguiente aumento del gasto público, algo que ha desatado las críticas tanto de los empresarios alemanes, como también de los organismos internaciones, que le echan en cara presionar a sus vecinos para que ahorren, mientras ellos deciden no dar ejemplo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) califica de error el reciente paquete de pensiones aprobado por el gobierno alemán.

«A la vista del desarrollo demográfico conceder la jubilación a los 63 es un notable retroceso», afirmó la experta en pensiones de la OCDE Monika Queisser en una entrevista al diario alemán «Neue Osnabrücker Zeitung».

Por su parte, la Federación patronal alemana (BDA) calificó la jubilación a los 63 como «un enorme error» y advirtió de una «jubilación anticipada subvencionada».

De manera muy diferente lo ve la Federación alemana de sindicatos (DGB), que siempre se mostró en contra de la jubilación a los 67. «La jubilación a los 63 no es un regalo displicente», afirmó a dpa el miembro de la cúpula directiva de la DGB Annelie Buntenbach.

Hace 11 años, el entonces canciller alemán del SPD Gerhard Schröder emprendió una serie de reformas estructurales dolorosas en su famosa «Agenda 2010», a pesar de la fuerte resistencia de los sindicatos alemanes.

El propio Schröder criticó hoy la reforma de las pensiones como «una señal absolutamente errada» a los socios europeos, a los que se les reclama austeridad. «La decisiones no sólo cuestan miles de millones de euros de una vez, sino que también producen gastos cada año», escribió en el diario «Bild».

El experto en pensiones del Instituto Económico alemán (DIW), Johannes Geyer, ve el actual borrador de ley sobre las pensiones como una «amplia corrección» del curso reformista alemán.

«Es de suponer que la disposición para llevar a cabo grandes reformas es menor, ya que la situación financiera actual es relativamente buena. Sin embargo, según todos los indicios esto va a cambiar», comentó a dpa Geyer.

El jefe del Partido Liberal alemán (FDP), Christian Lindner, fue más duro a la hora de criticar la nueva política de Merkel. Durante un reciente congreso federal del partido, Lindner recordó el anuncio del presidente socialista francés, François Hollande, de implementar las reformas para fortalecer la fuerza económica y la consolidación del presupuesto público y lo comparó con el curso actual del gobierno.

«En el mismo segundo en que Francia se vuelve liberal, Alemania se vuelve francesa. No era así como nos habíamos imaginado el acercamiento entre los dos países», afirmó.

Por Klaus Blume