Nervesa della Battaglia (Italia), 18 may (dpa) – La fase decisiva del Giro d’Italia arranca mañana con el Monte Zoncolan y la pregunta en el pelotón es cómo están de frescas las piernas de Chris Froome.
El británico, cuatro veces campeón del Tour de France, está duodécimo de la clasificación general a 3:20 minutos del líder de la prueba, su compatriota Simon Yates.
«Voy a ir mejorando día a día. Soy optimista y de ninguna manera voy a perder la esperanza», dijo Froome el miércoles después de perder 40 segundos en la undécima etapa.
Quedan ocho jornadas para que los ciclistas lleguen a Roma y Froome necesita reaccionar si quiere conquistar por primera vez la «maglia rosa». El primer examen lo tendrá mañana en el Monte Zoncolan, un puerto de primera categoría donde termina la décimo cuarta etapa.
Y el martes podría ser su día, ya que se disputa una contrarreloj de 34,2 kilómetros, un terreno que él domina como ningún otro en el ciclismo actual. Una buena crono le ubicaría dentro de los primeros puestos y le llenaría de confianza para afrontar tres etapas -jueves, viernes y sábado- de alta montaña.
Froome, de 32 años, ya arrancó el giro en Jerusalén con el pie izquierdo y en la subida al Etna perdió 26 segundos, que se sumaron al minuto que cedió en Gran Sasso. Eso fue en las montañas más largas, pero en las más explosivas tampoco aguantó el ritmo de los mejores: en Caltagirone cruzó la meta a 17 segundos del líder y en Osimo perdió otros 40.
«Este no es el estilo de Froome», admitió su director deportivo, Nicolas Portal. El ex ciclista francés cree que son dos las razones del actual rendimiento de Froome: las caídas y la preparación.
Portal no mecionó sin embargo el aspecto mental del corredor, envuelto en una polémica desde que en diciembre se conoció que dio positivo por el broncodilatador salbutamol. La Unión Ciclista Internacional (UCI) todavía está estudiando la posible sanción al corredor, que puede seguir compitiendo mientras tanto.
«Las dos caídas», indicó Portal, «no provocaron graves lesiones, pero esto es como los coches de Fórmula 1. Puede ser que por fuera no se note nada, pero por dentro sí. Y eso cuesta segundos, vuelta a vuelta», señaló el francés a la agencia dpa. «Estos chicos delgados y livianos tienen cuerpos muy frágiles».
Froome y el equipo Sky planearon que el ciclista llegara en su pico de forma a la tercera semana. Están a tiempo, pero seguramente tampoco entraba en sus planes perder más de tres minutos en las primeras 13 etapas. De momento, promete luchar hasta el final.
«No voy a abandonar el Giro y lo voy a dar todo. Me da igual si me da para ser segundo, primero o vigésimo». Pero un vigésimo puesto sería muy poco para Froome, aunque sería su mejor clasificación en el Giro.
En 2009 fue trigésimo sexto y un año después fue expulsado de la carrera porque se agarró a la moto de un policía en la subida al Mortirolo.
EL ITALIANO VIVIANI SE LLEVA SU TERCERA ETAPA
La etapa de hoy, con final en Nervesa della Battaglia, la ganó el sprinter local Elia Viviani, que sumó así su tercer victoria en el presente Giro.
Viviani se impuso tras 180 kilómetros sobre el irlandés Sam Bennet, que ganó el jueves también al sprint.
La general no sufrió ningún cambio: Yates continúa liderando la prueba con 47 segundos de ventaja sobre el holandés Tom Dumoulin, ganador de la prueba en 2017.
Por Tom Mustroph (dpa)