Neymar, inmaduro para el trono


Sochi/Kazán (Rusia), 7 jul (dpa) – Tenía que ser su Mundial, pero Neymar se marchó de Rusia 2018 sin pena ni gloria. Si la era de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo pareció acercarse a su fin en tierras rusas, el crack brasileño demostró, a sus 26 años, que aún no está maduro para aspirar al trono del mejor futbolista del planeta.

Convincente una sola vez, desaparecido en el duelo más importante, polémico e histriónico la mayor parte del tiempo. Así fue el torneo del jugador más caro del mundo. Llevó dos peluqueros a Rusia y rodó por el césped de todos los estadios por los que pasó, con tanta teatralidad, que los memes sobre él deben ser uno de los hits de este Mundial en internet.

Neymar se despide con la imagen de embustero antes que aspirante a lo más alto del firmamento de las estrellas. Cierto es que el brasileño no fue el único en fingir faltas y penales en el torneo de las cámaras VAR, pero pocos enervaron tanto como él en Rusia.

Quizá se deba a sus gestos desafiantes y sus muecas excesivas, a sus «looks» estrafalarios y sus irresistibles ganas de polemizar. A su tendencia a enemistarse con todos, rivales, periodistas y aficionados, el «contra todo y contra todos» con el que le gusta motivarse.

«Neymar tuvo varias ocasiones para brillar, pero hizo las elecciones equivocadas», escribió hoy Tostao, uno de los grandes mitos del fútbol brasileño, en su columna del diario «Folha de Sao Paulo».

Se refería al 2-1 con el que Brasil cayó eliminado en cuartos de final por una Bélgica sublime, pero bien habría podido también resumir así el torneo que jugó el mejor futbolista «canarinho» de esta generación. Neymar marcó una vez ante Costa Rica en la fase de grupos, cuando el partido ya estaba decidido, y apareció únicamente en los octavos de final ante México. Demasiado poco.

«Faltó un De Bruyne en Brasil», comentó además Tostao. También podría haber mencionado a Eden Hazard, el otro astro que brilló el viernes junto a Kevin De Bruyne entre los «diablos rojos».

La comparación con Neymar también deja por los suelos al astro brasileño del Paris Saint-Germain. Sin polémicas ni estridencias durante el torneo, Hazard se echó el equipo encima cuando Brasil arremetía buscando el empate en el tramo final. Fue el líder de los «diablos rojos», mientras Neymar se diluía.

«Neymar es un crack y seguramente va a ganar un Mundial», dijo su compañero Miranda en la triste noche de Kazán en la que se hizo añicos el sueño del «hexa» para la «canarinha».

Es cierto que el delantero del PSG, que coquetea desde semanas con un nuevo traspaso, esta vez al Real Madrid, todavía podría tener al menos una oportunidad más.

Neymar llegará a Qatar 2022 con 30 años, quizá aún a plenitud para consagrarse en el torneo emblema del planeta fútbol. Pero el tiempo empieza a apremiar. En 1958 un joven brasileño llamado Pelé explotó a los 17 años, y los Mundiales, por otro lado, podrían convertirse en la gran deuda pendiente de Messi.

El argentino es la prueba de que jugar la Copa del Mundo superada la treintena puede ser doloroso: la superioridad que mostró el francés Kylian Mbappé en el Francia-Argentina de octavos fue insultante.

Con Mbappé, de 19 años, se asoma también uno de los nuevos aspirantes al trono que Neymar no consiguió ocupar en su gran oportunidad perdida de Rusia.

Por Isaac Risco (dpa)