Macri viaja al G7 en búsqueda de respaldo para Argentina

Buenos Aires, 6 jun (dpa) – El presidente Mauricio Macri participará como observador en la cumbre del Grupo de los Siete en un momento en que Argentina más necesita el respaldo de las potencias mundiales para superar la crisis financiera y la desconfianza de los mercados.

Macri, como líder en 2018 del G20, que agrupa a las 20 mayores economías del mundo, recibió la invitación del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en abril pero en estos casi dos meses el contexto cambió diametralmente.

Pocos días después se desató la estampida cambiaria que devaluó en más de un 20 por ciento al peso argentino, en medio de una salida masiva de capitales financieros por la desconfianza de los inversores, y Buenos Aires solicitó un rescate urgente al Fondo Monetario Internacional (FMI).

La cumbre del G7 en La Malbaie reunirá en la misma mesa a Macri con las potencias más industrializadas: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, que son a la vez los principales socios del FMI.

Las negociaciones del crédito están «bien avanzadas», según confirmó el director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Alejandro Werner. El presidente argentino anticipó que el acuerdo sería anunciado en cuestión de días, pese a las críticas en el país sudamericano ante la posibilidad de que el FMI plantee como condición un duro ajuste de gastos.

El jefe de Estado argentino tiene previsto reunirse con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en Canadá. También se entrevistará con la directora del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, con quien también negocia un préstamo para la Argentina.

Desde su asunción a fines de 2015, Macri se reunió con los principales líderes mundiales en el marco de la reapertura internacional de Argentina tras los 12 años de gobiernos kirchneristas, con el objetivo de impulsar una ola de inversiones en el país sudamericano para sostener la recuperación económica.

Obtuvo además el apoyo de las principales potencias a la candidatura para ingresar a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Pero algunas señales prendieron las luces de alerta ante la política económica gradualista argentina, que no consiguió domar la inflación ni reducir los desequilibrios en las cuentas internas y externas como se esperaba.

La decisión de Estados Unidos de subir las tasas de interés y el fortalecimiento del dólar a nivel global impactó con más fuerza en Argentina que en otros países emergentes y en desarrollo y llevó a una salida de inversiones que presionó sobre la cotización de la moneda local, hizo crecer la desconfianza fuera y dentro del país. El malestar social se incrementó ante la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y las calles se poblaron de protestas.

El viaje de Macri al G7 estuvo en duda hasta casi último momento, tras el revés que sufrió la semana pasada en el Congreso cuando la oposición convirtió en ley el freno al alza de las tarifas de los servicios públicos y que el mandatario vetó horas después.

Su imagen pública sigue en descenso, según confirmó una nueva encuesta de la consultora Management & Fit, para quedar en el peor momento de su gestión, con apenas 32,2 por ciento de apoyo en el índice de optimismo político.

Más allá de los problemas en el flanco interno, el presidente argentino no quiere desatender sus vínculos internacionales, más cuando está en plenos preparativos de la cumbre de líderes del G20 que se celebrará el 30 de noviembre y el 1 de diciembre en Buenos Aires, un evento que pondrá a Argentina en la mirada de todo el planeta.

Por Cecilia Caminos (dpa)