Alicante, 25 jun (EFE).- El fuego ha reducido a cenizas esta noche los 182 monumentos de cartón y madera que estos días han adornado las calles y plazas de la ciudad, con motivo de las fiestas oficiales de Alicante, las Hogueras de San Juan.
La «cremà» de estos artísticos diseños, algunos de más de 20 metros de altura, ha puesto fin a unos festejos que continúan desde hace años marcados por la crisis y la reducción de presupuesto en todas sus partidas.
Con el encendido de las llamas se da comienzo al verano en la capital alicantina, acto que ha arrancado a medianoche con el disparo de la tradicional palmera de fuegos artificiales desde el monte Benacantil.
Cientos de fogones blancos han caído desde el cielo. Es lo que se conoce en esta ciudad como el «llorar» de la palmera por la «tristeza» que genera el final de las fiestas.
La emoción ha continuado con la quema de las hogueras oficiales en la plaza del Ayuntamiento.
La primera en arder ha sido la infantil, obra del artista Sergio Gómez, titulada «The winner is… Alacant». La velocidad a la que ha prendido este pequeño monumento ha sorprendido a los asistentes, aunque no más que los fuegos artificiales disparados durante su quema desde la misma plaza.
Minutos después ha caído la hoguera adulta, obra del reconocido constructor Pedro Espadero, titulada «Esencia». La altura del monumento, de 17 metros, ha hecho que la llama que la devoraba alcanzara casi los 30 metros.
El presidente de la Federación de Hogueras, Manolo Jiménez, ha querido destacar a EFE la uniformidad con la que ha ardido el monumento, puesto que no han quedado piezas sueltas.
La fuerza calorífica ha sido tan intensa que las decenas de personas que contemplaban la «cremà» en los balcones más próximos han tenido que refugiarse en el interior de las casas.
El resplandor y el calor de las llamas se ha extendido a los monumentos plantados en el centro de la ciudad para posteriormente extenderse a todos los barrios, pues hasta el más pequeño o humilde tiene entre sus rincones algunos de estos catafalcos artísticos.
Junto con la quema de los monumentos se repite invariablemente en todos los rincones la popular «banyà», pues los bomberos responden con agua las peticiones del público de «refrescarse» para sofocar el intenso calor que desprenden los catafalcos en combustión.
En el apartado de incidencias, cabe destacar tres conatos de incendio en el monte Benacantil debido a la palmera. Todos estos amagos de fuego han sido controlados sin mayores consecuencias por los bomberos, según ha informado a EFE el concejal de Seguridad, Juan Seva.
Además, las llamas de la hoguera adulta oficial han provocado un pequeño fuego en el tejado del edificio de la Audiencia Provincial de Alicante, sin que tampoco haya revestido gravedad.
Por último (hasta las 2 de la madrugada), un cartel de una tienda cercana a la hoguera situada en Calvo Sotelo ha obligado a los bomberos a aplazar su quema, ya que no estaba protegido por la lona correspondiente y hacia peligrar la seguridad del dispositivo.
La noche será larga para los bomberos, que esperan dar por sofocadas las 182 hogueras antes de las cuatro y media de la mañana.
Será A partir de esa hora cuando la ciudad trate de recobrar la normalidad después de cinco días de fiesta con abundancia de decibelios procedentes de los racós y barracas hasta altas horas de la madrugada.