La importancia de la cultura corporativa

Foto: Christin Klose/dpa-tmn

(dpa) – Cuando uno llega por primera vez a una empresa, son muchas las preguntas que se plantea: Cómo debe uno comparecer la primera vez, cómo vestir, cómo hacerse un lugar en la empresa.

“Solo una pequeña parte de la cultura corporativa se puede comprender a primera vista, es como un iceberg”, explica el catedrático Stephen Weinert.

“Gran parte de la empresa solo se puede llegar conocer cuando se ha trabajado allí cierto tiempo”, agrega Weinert, profesor de gestión de recursos humanos en la Universidad de Ciencias Aplicadas de la ciudad alemana de Ludwigshafen.

La buena noticia, sin embargo, es que la punta del iceberg se puede ver bastante bien antes del primer día de trabajo y la información obtenida se puede utilizar en beneficio propio.

“Es importante mantener los ojos bien abiertos y escuchar atentamente lo que se dice durante la entrevista de trabajo”, señala Doris Brenner, coach para mejorar la carrera profesional en la localidad de Rödermark, cerca de Fráncfort.

Convertirse en un observador durante la entrevista de trabajo

“Además del lenguaje y la vestimenta, la interacción entre los futuros colegas también es interesante. ¿Se comportan de forma reservada o se ve complicidad entre ellos? ¿Cómo es el trato entre los jefes y las secretarias?“, apunta Brenner como elementos por tener en cuenta.

De esta manera, se puede averiguar mucho sobre las jerarquías y el espíritu de equipo en la empresa, y por lo tanto también sobre la cuestión de si la empresa encaja con uno.

“Una entrevista de trabajo es siempre una calle de doble sentido”, añade Weinert. “Como empleado, uno debe hacerse preguntas y comprobar si la empresa encaja con las ideas y valores de cada uno. De lo contrario, pueden surgir decepciones con el paso del tiempo”, insiste.

Días de prueba antes de empezar en la nueva compañía

Si la primera impresión es compatible, los empleados pueden utilizar el tiempo entre la firma del contrato y el primer día de trabajo para familiarizarse con la cultura de la empresa.

“Uno puede preguntar, por ejemplo, si ya ha sido activado su cuenta en la Intranet. En algunos puestos se ofrecen días de prueba y eso significa que, por ejemplo, se puede participar en reuniones y conocer a los futuros colegas”, señala Brenner.

Cuando se acerca el primer día de trabajo, es aconsejable ser cauteloso al principio. “Por supuesto que uno no debe ser pasivo, pero sí curioso. Sin embargo, no es aconsejable lanzarse directamente en un tema que suscite polémica o posicionarse muy claramente, con lo cual uno se haga posibles enemigos”, agrega.

Al principio es mejor ser cauteloso con las ideas propias …

Este es también el consejo que da el profesor Guido Möllering, director del Instituto Reinhard Mohn de Gestión Empresarial de la Universidad privada en la ciudad alemana de Witten/Herdecke.

“Si se es abierto y sociable, el nuevo equipo también responderá siendo abierto para cuando más adelante uno vaya a aportar sus propias ideas”, explica.

En este aspecto han cambiado muchas cosas en el mundo laboral en los último diez años. “Hoy en día, las empresas dependen de diversos equipos con muchas opiniones y perspectivas diferentes”, explica Möllering.

Cuando surgen problemas, se presentan muchas soluciones diferentes en lugar de una sola. Y a menudo también resultan valiosos los empleados que siguen desarrollando el enfoque ya existente en la empresa.

La personalidad de los fundadores influye fuertemente en la cultura de la empresa

En cualquier caso, la personalidad de cada uno y la cultura corporativa se influyen fuertemente entre sí. “Sobre todo la personalidad del fundador o fundadores de la empresa desempeña un papel particularmente importante”, explica Weinert. Después de todo, sus valores seguirán vivos mucho después de dejar la compañía.

A su vez esto significa que esas culturas corporativas establecidas son relativamente inflexibles. “Si se quiere aportar otros valores, se necesita la fuerza del trabajo. Para lograrlo, los cambios no sólo deben ser debatidos y aceptados en conjunto y comunicados de manera transparente, sino que también deben ser ejemplificados por la dirección”, argumenta Möllering.

En realidad, los valores que dice tener la empresa y los que realmente tiene, pueden estar a menudo muy alejados. “Si, por ejemplo, un jefe asegura que no hay jerarquías pero al mismo tiempo insiste en su plaza de aparcamiento justo a la entrada del edificio, esto puede llegar a ser problemático”, agrega Weinert.

La honestidad es necesaria cuando se trata de valores

Las relaciones laborales rara vez fallan debido a discrepancias en el contenido, apunta Brenner. Los conocimientos y las aptitudes suelen aclararse bien de antemano o se compensan en la formación posterior.

“Lo que es más común es que los candidatos o las empresas no sean honestos en cuanto a sus propios valores. Los frecuentes cambios de personal podrían ser un indicio de ello.

Por lo tanto, si un candidato a un puesto de trabajo define honestamente sus valores desde el principio y analiza de forma crítica si un empleador potencial los cumple, puede minimizar el riesgo de verse decepcionado rápidamente después de los primeros días en el trabajo.

Por Sophia Reddig (dpa)