La fiesta ocupa el lugar de las protestas en el Carnaval de Brasil

carnvalRío de Janeiro, 27 feb (dpa) – Millones de brasileños volverán a ocupar a partir de mañana las calles de las grandes ciudades pero, a diferencia de lo que ocurre rutinariamente desde junio pasado, no lo harán para protestar, sino para celebrar el Carnaval, la más grande fiesta popular del país sudamericano.

Según el calendario oficial, a partir de la noche del viernes y hasta la madrugada del miércoles próximo los brasileños abandonarán sus actividades rutinarias para entregarse totalmente a las celebraciones multitudinarias en las calles de las principales ciudades.

Pero, en realidad, la fiesta ya empezó hace dos semanas, principalmente en Río de Janeiro, donde centenares de «blocos» (comparsas) se presentaron en varios barrios durante el fin de semana, arrastrando tras ellos a cientos de miles de personas y generando caos en el tránsito de la segunda mayor ciudad brasileña.

Las conmemoraciones también están ya al rojo vivo en el noreste de Brasil, principalmente en las ciudades de Recife y Olinda, en el estado de Pernambuco, y en Salvador de Bahía.

En las dos primeras, la multitud baila al ritmo local del «frevo», con sus pasos acrobáticos, mientras que en la capital del estado de Bahía el gran atractivo son los populares astros del «axé music» se presentan sobre escenarios instalados sobre camiones que recorren las cuestas de la ciudad.

El Carnaval callejero, muy popular en el pasado, revivió con fuerza al iniciarse el siglo XXI y actualmente está entre los principales atractivos para los turistas de todos los rincones del planeta que se dan cita en Brasil para la fiesta.

Pese a las multitudinarias celebraciones en el Noreste, Río de Janeiro sigue siendo «la capital» del Carnaval carioca, principalmente en razón del monumental desfile de las «escuelas de samba» que se realizará en las noches del domingo y del lunes en el «Sambódromo» y brindará al público de 80.000 personas por día un espectáculo de brillo, lujo y color.

El desfile de este año tendrá un sabor especial, ya que marca los 30 años de creación del «Sambódromo», la bella estructura hecha en hormigón armado e ideada por el fallecido arquitecto Oscar Niemeyer para recibir los desfiles carnavalescos, y que durante el resto del año también funciona como escuela pública para niños.

Por los 750 metros de la pista, los 12 clubes de élite -con un promedio de 5.000 integrantes cada uno- buscarán conquistar el título de 2014 presentando historias diversas, como la de los juegos infantiles (tema de Uniao da Ilha) y la del ídolo del fútbol brasileño Zico, que será homenajeado por Imperatriz Leopoldinense.

Los temas políticos no estarán presentes en el desfile oficial, pero sí en las calles. Muchos de los jóvenes que salieron ya a las calles en Río lo hicieron con las caras cubiertas y vestidos en negro, en una referencia a los «black blocs», los grupos anarquistas surgidos durante las masivas protestas populares de junio pasado.

Otros grupos de jóvenes optaron por celebrar el Carnaval vestidos como médicos cubanos -un chaleco blanco, una gorra y un cigarro-, para aludir a la polémica generada en Brasil por la decisión del gobierno de Dilma Rousseff de contratar a miles de facultativos de la isla para trabajar en ciudades donde la atención de salud es precaria.

Las máscaras carnavalescas en oferta también indican que el Brasil de las protestas seguirá muy vivo en el próximo Carnaval.

Según los fabricantes, entre las más buscadas están las máscaras de Joaquim Barbosa -el magistrado de la Corte Suprema que comandó el juicio que condenó a 25 personas por corrupción, entre ellas exponentes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT)- y de un albañil asesinado bajo tortura en 2013 en la favela de Rocinha.

Por Diana Renée