Durante las primeras etapas del desarrollo infantil, el juego forma parte de la cotidianidad de todos los niños. Esta se extiende con el transcurso de los años como una actividad que les brinda diversión, esparcimiento y aprendizaje.
Los niños tienen una capacidad enorme de absorber información, por lo que aprender a través de los juegos es una técnica ampliamente difundida y que sigue ganando adeptos en muchos centros de educación primaria.
Aprender jugando cuenta con argumentos sólidos, ya que es una actividad motivadora. Es decir, el juego aporta sentido de la autonomía, relación y competición, que sirven como base para potenciar la motivación para aprender.
Una de sus mayores ventajas es que el juego emociona, presenta desafíos, retos e interacción personal con otros objetos o personas.
Jugar y aprender al mismo tiempo se fundamenta en las teorías del constructivismo y el aprendizaje situacional. Ambos son conceptos que explican cómo se desarrolla la intuición por querer saber más.
Las más recientes investigaciones sobre cómo es el funcionamiento de la actividad cerebral han revelado que las redes neuronales del aprendizaje se activan cuando una persona está contenta y tranquila.
Por el contrario, cuando hay estrés o miedo, ambas emociones bloquean la red neuronal, lo que impide el aprendizaje.
El juego debe ser considerado como una herramienta fundamental que sirve para que los niños estén más predispuestos a aprender. Y no se trata solamente del aspecto académico o curricular, sino que también se pueden emplear los juegos para enseñar cómo atarse las zapatillas o cómo hacer la cama, por ejemplo.
Todos estos procesos surgen a partir de un principio universal que exhiben todos los niños, independientemente de su raza, religión o ubicación geográfica. Ellos no tienen miedo al error o a equivocarse.
Teniendo esto en consideración, se puede afirmar que el juego les brinda la oportunidad de repetir una acción todas las veces que sean necesarias para mejorarla, sin esperar ningún tipo de penalización por el error cometido. Lo peor que podría pasar es volver a empezar una nueva partida del juego.
Esto es especialmente cierto en los casos de los videojuegos, cuando los niños, a través de los personajes que eligen para interactuar, intentan superar mundos, rescatar princesas o marcar goles en un encuentro de fútbol.
Fomentar la creatividad
Jugar es un instrumento para desarrollar la creatividad de los más pequeños de la casa. Los adultos solo deben facilitarles los materiales adecuados para que ellos den rienda suelta a la imaginación y crear cosas que podrían parecen complicadas hasta para sus padres.
Sobre este punto, los expertos de educapeques.com, una página web dedicada a la educación infantil y primaria en España, afirman que la mejor manera de ampliar el conocimiento es a través de la realización de actividades recreativas que fomenten el desarrollo integral de los niños.
Ante la llegada de la Navidad, los especialistas recomiendan a los padres o representantes considerar opciones más educativas como regalo.
“Uno de los retos que deben enfrentar los padres en esta época de avances tecnológicos es lograr que sus hijos no solo se interesen por los videojuegos o las figuras de acción, sino también por diversas actividades que les permitan incrementar su desarrollo integral”, indican los expertos sobre los juegos educativos que pueden elegir como regalo de Navidad.
Estrategias y colaboración
Cada juego tiene sus propias reglas, las cuales son asimiladas rápidamente por los niños. Ya sea que se trate de juegos de mesa, videojuegos o las actividades recreativas al aire libre, los pequeños comienzan a crear estrategias y formas de colaboración para conseguir la victoria.
El pensamiento de cada uno funciona de forma diferente, pues se deben adaptar a las reglas del juego seleccionado.
En el caso de los juegos de mesa, estos permiten a los niños abrir nuevas perspectivas, ya que pueden intercambiar papeles y pasar de ser un superhéroe a un piloto de coches. Cada juego es una oportunidad de descubrir innumerables cosas.
Aprender a través de los juegos es la forma que tienen los niños de adquirir habilidades que luego les resultarán útiles en la etapa adulta. Es decir, son procesos naturales implementados para que la enseñanza se realice sin contratiempos.
Los profesionales afirman que durante la edad escolar los niños desarrollan ciertas aptitudes intelectuales que pueden ser reforzadas con los juguetes didácticos. Los padres también deben interesarse en saber cómo juegan sus hijos cuando ellos no están en casa.
Otro tipo de herramienta para incentivar el aprendizaje es el empleo de los libros interactivos. Y estos se pueden utilizar tanto en la escuela como en el hogar.
En líneas generales, aprender a través de los juegos es un mecanismo que permite a los niños reforzar las buenas costumbres y ciertas conductas, como el compañerismo, la curiosidad y la imaginación.