Madrid, 1 jun (dpa) – Tras la destitución del conservador Mariano Rajoy en España, el socialista Pedro Sánchez se enfrenta como jefe del Gobierno a retos como la crisis en Cataluña, la recuperación económica o la estabilidad política en una legislatura impredecible.
Por primera vez en la era democrática, hoy prosperó una moción de censura en España que de forma inédita puso al frente del Gobierno a una fuerza política, el Partido Socialista (PSOE), que no fue la más votada en las urnas y con un presidente que no es diputado.
El primer gran interrogante es cuánto durará el mandato de Sánchez, quien oficialmente podría agotar la legislatura hasta 2020.
El socialista se comprometió a convocar elecciones generales una vez se recupere «la normalidad institucional y política», algo que preocupa en Bruselas en medio de la crisis de Gobierno en Italia. Pero en las últimas horas, el presidente electo evitó desvelar sus intenciones y no puso fecha para los supuestos comicios.
Sánchez, de 46 años, fue elegido jefe del Gobierno gracias al apoyo de fuerzas dispares como el izquierdista Podemos (sus diputados gritaban hoy en el Congreso su conocido lema «Sí se puede»), el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y los independentistas de Esquerra Republicana (ERC) y del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT).
A día de hoy, se desconoce si el nuevo Ejecutivo será íntegramente socialista (y por tanto gobernará con 84 diputados de los 350 que tiene el Congreso) o si integrará a partidos como Podemos.
Sea como sea, Pedro Sánchez no lo tiene fácil. Los vetos cruzados entre las distintas fuerzas políticas mantuvieron a España sin Gobierno durante buena parte de 2016 y llevaron al país a unos nuevos comicios ese mismo año, lo que evidencia la dificultad de consensos.
La aritmética parlamentaria no ayuda en una Cámara sin mayorías absolutas y con intereses electorales muy presentes ante la posibilidad de que los españoles vuelvan pronto a las urnas.
Aunque buena parte de la sociedad española consideraba necesario un cambio de Gobierno, la llegada de Sánchez preocupa a sectores conservadores y a organizaciones empresariales, que hoy pidieron al socialista que garantice la estabilidad política e institucional.
«Un Gobierno inviable», titulaba el diario «El País» su editorial, en el que advertía de la posible «inestabilidad» y del riesgo de dialogar con los independentistas catalanes en una crisis que llevó a Rajoy en octubre a destituir al «Govern» de Carles Puigdemont para frenar sus planes de ruptura con España.
«Desalojar a Rajoy es un imperativo. Intentar gobernar sin apoyos o, peor, con unos apoyos contraproducentes, es una imprudencia», expresó el rotativo, uno de los más leídos en España.
Otro de ellos, «El Mundo», calificó el Gobierno de Sánchez de «temerario» y la moción de censura, un «viaje a ninguna parte» y una «página surrealista» de la historia de España.
Uno de los puntos más controvertidos de la investidura de Sánchez es el apoyo de los partidos independentistas catalanes.
Hace solo unas semanas, cuando nadie sospechaba del vuelco político que se avecinaba en España, el líder del PSOE se reunió con Rajoy para ofrecerle su apoyo de cara a mantener la intervención de la autonomía de Cataluña, que entró en vigor en octubre.
Pedro Sánchez, quien se ha mostrado siempre contrario a los planes de los independentistas catalanes y se ha considerado un «hombre de Estado», llegó a llamar «Le Pen español» al actual presidente del Gobierno de la región, Joaquim Torra.
Hoy, el partido del propio Torra y sus socios de ERC, que buscan pactar con Madrid un referéndum soberanista, apoyaron a Sánchez después de que éste prometiera reestablecer las relaciones con el «Govern» catalán y gobernar con «diálogo».
Cataluña es uno de los grandes retos del nuevo Gobierno, pero no el único. La recuperación económica, la creación de empleo y la estabilidad política estarán muy presentes en su agenda.
Hoy, cinco de las fuerzas políticas que apoyaron a Sánchez como presidente presentaron vetos al proyecto de presupuestos aprobado por Rajoy hace una semana y asumido ahora por el líder socialista.
«¡Empieza la fiesta!», expresó con ironía la hasta ahora «número dos» del Gobierno, la conservadora Soraya Sáenz de Santamaría.
Mientras España trata de asumir los acontecimientos de una semana intensa y turbulenta, Europa mira a Madrid con atención y cierta cautela, también en vilo por la crisis de Gobierno en Italia.
El temor a la inestabilidad política ha provocado esta semana turbulencias en los mercados, que hoy se han calmado ante el acuerdo de Gobierno en Roma y la investidura de Sánchez en Madrid.
Por Ana Lázaro Verde (dpa)