Santiago de Chile, 15 dic (EFE).- El presidente de Chile, Sebastián Piñera, protagonizó hoy una de las primeras anécdotas de esta jornada electoral cuando le pidieron ingresar por segunda vez a la cabina de votación y doblar correctamente la papeleta.
Cuando Piñera, muy sonriente, iba a depositar la papeleta en la votación para elegir a una presidenta entre Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, el presidente de la mesa le advirtió de que la había doblado mal y lo mandó de vuelta a la cabina para que lo hiciera de nuevo.
Pero no fue el único desliz del mandatario, porque después se retiró del local olvidándose su cédula de identidad, según algunos medios de comunicación, lo que desató burlas y comentarios en las redes sociales.
Otra de las curiosidades de esta jornada se generó en la Isla Robinson Crusoe del archipiélago de Juan Fernández, en el Pacífico, ya que cuando los vocales de mesa decidieron iniciar su trabajo no encontraron las papeletas de sufragio.
Según una emisora local, al momento de abrir la caja de útiles para instalar la mesa se encontraron con que no llegó lo esencial en el proceso electoral: las papeletas.
La situación se complicó aún más cuando dos personas llegaron a sufragar a la mesa y tuvieron que regresar a sus casas debido a la insólita explicación de que no había votos disponibles.
Eran 350 papeletas que no llegaron a la citada mesa desde el continente, por lo que tuvieron que solicitar «papeletas prestadas».
En la ciudad sureña de Temuco, en tanto, un ciudadano que votó en la mesa 35 del Colegio Adventista de esa ciudad no solo introdujo la papeleta en la urna. También añadió tres billetes de 1.000 pesos (casi dos dólares).
Al ser consultados por Radio Bío Bío sobre este atípico sufragio, los vocales aseguraron que el monto era «para una cervecita», que no podrán adquirir hasta las 20.00 horas local (23.00 GMT) de este domingo, cuando los locales que expenden bebidas alcohólicas podrán volver a hacerlo de acuerdo a la ley.
Por otro lado, la abstención en esta jornada electoral fue tan alta que los vocales de una mesa situada en la ciudad de Puerto Montt, a 1.044 kilómetros al sur de Santiago, decidieron cerrarla por unos 60 minutos para ir a almorzar, algo que naturalmente está prohibido por el Servicio Electoral.