Croacia liquida el sueño ruso


Sochi (Rusia), 7 jul (dpa) – Croacia puso hoy fin al gran sueño del fútbol ruso en una agónica tanda de penales con la que los balcánicos eliminaron con un 4-3 a los anfitriones del Mundial, y se metieron en las semifinales, donde se medirán con Inglaterra.

Después de cerrar con un 2-2 los extenuantes 120 minutos de partido en el estadio Fisht de Sochi, tras irse con un 1-1 a la prórroga, el equipo de Luka Modric mostró los mejores nervios desde los 11 metros. Gracias a su arquero Danijel Subasic, héroe por segunda vez consecutiva, Croacia volvió a una semifinal mundialista por segunda vez en su historia, 20 años después de Francia 1998.

Con la victoria sobre la sorprendente «Sbornaya», el cuadro balcánico hizo valer sus galones en un partido de poco fútbol que se encendió en el tramo final en la arena a orillas del Mar Negro.

Como último clasificado de la ronda de cuartos, los croatas se verán ahora las caras con Inglaterra el miércoles en el duelo por un cupo en la final de Moscú, después de que los «pross» derrotasen a Suecia en el cruce de cuartos previo.

«Llegar a los cuatro mejores es impresionante y queremos seguir», dijo Ivan Rakitic, encargado de patear el penal definitivo.

Después de atajarle tres penales a Dinamarca en octavos, Subasic le contuvo hoy un penal a Fedor Smolov. El ruso-brasileño Fernandes envió luego su penal fuera, después de que el portero ruso Igor Akinfeev parara el disparo de Mateo Kovacic.

Fernandes acabó como el héroe trágico de los suyos. El lateral había empatado el partido cuando la prórroga estaba por esfumasen. «Tuve que pedir perdón por fallar el penal», se lamentó luego.

La noche había empezado de manera soñada para la «Sbornaya», que había arrancado como el peor de los 32 equipos clasificados, y encendió el fuego del alma eslava en el transcurso del torneo, sobre todo tras mandar a casa a España en octavos.

Cheryshev abrió la cuenta con un golazo desde fuera del área en el 31′, antes de que Andrej Kramaric pusiera las tablas en el 39′.

Domagoj Vida parecía liquidar las esperanzas rusas tras adelantar a los croatas en el 101′, pero Fernandes hizo explotar poco después al Fisht (115′).

«Estábamos convencidos de que lo podíamos lograr, pero no ha podido ser», se lamentó luego Cheryshev. «Los penaltis, ya lo dije contra España, son una lotería», agregó el mediocampista del Villarreal, criado en España. «El otro día salió cara, hoy salió cruz».

El estadio a orillas del Mar Negro parece abonado a la épica desde los tremendos España-Portugal y Alemania-Suecia de la primera fase. Pese al poco fútbol visto durante gran parte del partido, la calurosa noche de Sochi estuvo cargada de sentimientos y emociones desde el arranque en el partido de despedida del Fisht de Rusia 2018.

«¡Rossiya, Rossiya!», rugía la eufórica hinchada de la «Sbornaya».

«Quiénes sino ustedes, cuándo sino ahora», respondieron los fanáticos balcánicos desplegando una pancarta gigante en las tribunas antes del pitido inicial, para avisar que Croacia salía dispuesta a escribir historia alcanzando su segunda semifinal en su quinta Copa del mundo, dos décadas después de llegar a esa instancia en Francia 1998.

Inglaterra, que los esperará el próximo miércoles en el Luzhniki de Moscú, volvió a la ronda de los cuatro mejores incluso 28 años más tarde. Rusia se cimenta como el Mundial de las revoluciones.

El guión quedó establecido desde el comienzo. El control era croata, los contragolpes rusos. Akinfeev tuvo que intervenir por primera vez en el 6′, pero el Fisht retumbó de emoción con varias arrancadas rusas, demasiado imprecisas para llevar peligro al arco de Subasic.

La recompensa llegó a la media hora e hizo explotar al estadio: Cheryshev recogió una pelota en el borde del área, amagó frente a la defensa rival y soltó un bombazo desde unos 20 metros que se clavó en el ángulo superior derecho de Subasic, imparable para el portero.

El volante del Villarreal llegó con ello a su cuarto gol en el Mundial, un torneo también sorprendente para él, que arrancó en el debut de la «Sbornaya» en el banquillo.

El empate, sin embargo, cayó poco después como un balde de agua fría en las tribunas. Aprovechando la impericia de la retaguardia rusa, Mandzucic entró por la banda izquierda y Kramaric mandó con comodidad el centro al fondo de las redes.

El partido siguió igual en el segundo tiempo, con la alegría en las tribunas y un fútbol pobre en el campo. Croacia manejaba la pelota sin conseguir elaborar, y Rusia no renunciaba a correr.

La prórroga parecía no cambiar mucho las cosas, hasta que en un córner Vida consiguió cabecear una pelota que acabó en la red. Y cuando la fiesta rusa parecía acabarse, llegó el gol de Fernandes. Otra vez épica en el Fisht. Y otra vez Subasic.

Pese a que Akinfeev consiguió mantener a su equipo en la partida tras atajar el segundo penal, el de Kovacic, el resto de lanzadores croatas fueron implacables después de que Fernandes fallara.

Modric, Vida y Rakitic, por último, terminaron con el sueño ruso. Y el regreso de Croacia, dos décadas después. En la lucha por el ticket a la final espera la Inglaterra de Harry Kane.

Por Isaac Risco (dpa)