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Creativo carnicero alemán ofrece salchichas con Viagra natural

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Matthias Freund

El carnicero alemán Matthias Freund presenta en su local una variedad de Bratwurst, las salchichas alemanas que prepara con originales ingredientes. Foto: Karl-Josef Hildenbrand/dpa

(dpa) – “Bratwurst” (salchicha) de espagueti, “bratwurst” de gin tonic, “bratwurst” de vino tinto caliente, “bratwurst” de trufa: en el mostrador de la carnicería Freund en el sur alemán lucen decenas de variaciones de estas salchichas alemanas, una manera original de hacer frente a la caída de ventas del sector.

“Siempre tenemos cientos de salchichas de producción propia en stock”, explica Matthias Freund. El carnicero y su esposa Sophia lograron alcanzar de esta manera un récord mundial: en 2018 la carnicería ingresó con su amplio surtido al Libro Guinness de los Récords.

Los Freund tienen más de 200 variedades de salchichas. Algunas contienen quinoa y escanda, otras, chocolate y pistachos. Muchas veces los nombres permiten deducir qué tipo de ingredientes llevan.

Y, en otras oportunidades, los clientes deberán adivinarlo. Por ejemplo en la “bratwurst” Europa, de algas azules y queso en forma de estrella. O la “bratwurst” Viagra. “La ‘bratwurst’ Viagra verde se inspira en un reporte radial”, cuenta Matthias Freund, “con la quintaesencia que la ortiga es el Viagra verde”.

Las variedades más estrafalarias les valieron popularidad a este negocio incluso fuera de la región. “Nuestra clientela muchas veces emprende un largo camino y llega desde Múnich o desde los Países Bajos”, indica.

Asimismo cuenta que el entusiasmo por experimentar surgió durante un evento en torno a la salchicha tan típica de esta región de Baviera en 2015. Y, a partir de entonces, la facturación de su negocio se incrementó en más de un 50 por ciento.

Los Freund plantean así una transformación en el sector. Porque ya desde hace años las carnicerías en los pueblos y pequeñas localidades son escasas, sobre todo debido a la falta de personal, según explica Stefan Ulbricht, portavoz de la asociación de carniceros de Baviera.

Pero también las nuevas regulaciones y las guerras de precios de las grandes cadenas de supermercados causaron problemas a las carnicerías. Según Ulbricht, la pandemia de coronavirus les da esperanza, ya que la gente vuelve a volcarse a los productos regionales.

“La crisis del coronavirus le dio un significativo impulso a las compras de carnes y embutidos de los hogares en el primer semestre de 2020”, confirma Klaus Hühne, de la asociación de carniceros alemanes. Admite Hühne que aun así se espera en general un retroceso: “La producción de reses de matadero y de carne se redujo en Alemania”.

Matthias Endrass comenta desde su negocio familiar en Bad Hingelang, Algovia, que el negocio de las carnicerías necesita más atención.

“Por lo general recibimos publicidad negativa como resultado de los escándalos de protección animal o los incidentes en (la mayor procesadora de carne) Tönnies, aunque en realidad no somos en absoluto responsables de estas cuestiones”, agrega.

Endrass, de 32 años, participó en 2018 en el campeonato mundial de carniceros en Belfast, Irlanda del Norte. “Ese fue un buen escenario”, apunta.

Otros carniceros no dudan en conquistar la atención por otras vías. La asociación “Nosotros somos distintos” en Münchsteinach, Franconia, difunde todos los años un calendario en el que parte de sus alrededor de 100 integrantes se presentan mostrando de manera atrevida su profesión y su cuerpo.

La carnicería Freund efectivamente atrae nuevos clientes con su miríada de variedades de salchicha. Sin embargo, no siempre todos se sienten complacidos por sus sabores.

“La ‘bratwurst’ con sabor a gominola tenía gusto a (la bebida energizante) Red Bull, eso no fue tan bien”, recuerda Matthias Freund. Por lo tanto, señala, las críticas de los clientes son bien recibidas.

Entre sus especialidades figura una “salchicha evangélica”, confeccionada según una receta de los feligreses de una comunidad de Aschaffenburg que ha sido transmitida de generación en generación.

“Tiene una producción muy sencilla pero es muy sabrosa. Sólo está picada grueso y es condimentada con pimienta, sal, nuez moscada y un poco de mejorana”, explica. Y naturalmente no puede faltar su homóloga católica, que entre otros ingredientes es refinada con vino blanco.

Este “carnicero creativo” no teme que se le agoten las ideas. Hasta ahora no cuenta con una salchicha alusiva a la Fiesta de la Cerveza. “Tengo en mente una Bratwurst con rábano y mostaza de salchicha blanca”, adelanta Freund. “¡Naturalmente bien condimentada!”

Por Carolin Gissibl y Frederick Mersi (dpa)

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