¿Cómo se transformaron las postales?

(dpa) – Una foto de la catedral de Palma de Mallorca en el anverso, una anotación personal a mano en el reverso: así conocemos la tarjeta postal clásica.

Tarjetas postales históricas documentan las imágenes que rescataban los viajeros de otros tiempos para enviar saludos a sus hogares. Foto: Stefan Sauer/dpa-mag

A veces puede demorar un tiempo hasta que llegue desde países distantes a sus destinatarios y, por consiguiente, aún mayor será la alegría y la sorpresa por el hallazgo en el buzón.

Especialmente durante las vacaciones, pero también para los cumpleaños o Navidad son varios los que todavía apelan a las postales.

Pero, ¿cuál es su origen? Fueron introducidas por el economista austríaco Emanuel Herrmann en 1869, quien propuso la “tarjeta de correo” como una alternativa breve y práctica a la carta.

Un año después, la tarjeta postal fue utilizada por primera vez a gran escala durante la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871). “Era la señal de vida por parte de los soldados y eran puestas a disposición por el Estado”, explica el investigador cultural Wolfgang Kaschuba.

NACE UNA MIRILLA DE LOS DESTINOS SIN VISITAR

La primera generación se diferenciaba claramente de las postales de la actualidad: No estaba impresa y era de papel grueso o cartón. Recién a partir de las nuevas técnicas de impresión de aproximadamente una década después se llegó a la idea de que uno de sus lados fuera imprimido a color.

Junto con las fotografías, inventadas ya hacía tiempo, se convirtieron así en una mirilla de todos esos destinos que muchos nunca visitaron. Además de los paisajes de naciones lejanas, también llevaban a las casas obras arquitectónicas y de arte famosas en formato de miniatura.

LA POSTAL, MEDIO PUBLICITARIO Y DE COMUNICACIÓN MASIVO

Pero también recurría al lápiz y la postal quien no emprendía un viaje. No solamente a raíz de su formato la postal se podía escribir de manera más cómoda y rápida. “La postal era claramente más barata que una carta”, indica Kaschuba.

Por lo tanto, hoteles y tabernas las descubrieron como un medio publicitario. Y todavía hoy en día muchas empresas las envían a sus clientes, por ejemplo para Navidad.

Asimismo durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial la postal se convirtió en un medio de comunicación relevante, y no siempre permaneció neutral. “Los nacionalsocialistas distribuían su propaganda a través de postales”, apunta Kaschuba.

Y, con la fiebre por viajar de las décadas de 1960 y 1970, se convirtió finalmente en uno de los medios de comunicación de masas más populares del mundo.

LLEGA LA COMPETENCIA DE WHATSAPP & COMPANÍA

Pero eso sucedió hace mucho tiempo. En 2019, la empresa alemana de correos Deutsche Post transportó 147 millones de tarjetas postales, mientras que en 2007 todavía eran 210 millones.

“Whatsapp, Facebook & compañía lamentablemente están causando un continuo retroceso de las postales”, explica el portavoz de la Deutsche Post Alexander Edenhofer.

La idea básica sigue persistiendo: “La brevedad de tres frases y la simplicidad lingüística se encuentran en los correos electrónicos”, dice Kashuba.

Pero la revolución digital ya es un hecho. Existen sitios de Internet como Mypostcard o Pokamax mediante los cuales se puede diseñar y enviar postales con fotografías propias o plantillas de diseños en el smartphone. “Cada vez más las postales diseñadas individualmente con fotos propias reemplazan a la clásica postal”, comenta el fundador de Mypostcard Oliver Kray.

Y agrega que, desde marzo, el coronavirus también es el principal tema. Más del 80 por ciento de las postales enviadas fueron de solidaridad, aliento o consuelo.

COLECCIONAR, RECORDAR Y SOÑAR

Quien recibe una tarjeta postal raramente la desecha después de leerla. Por lo general, las postales suelen ser guardadas o colocadas en la puerta de la nevera.

Las que son especialmente bellas hasta pueden ser enmarcadas, ya sean saludos de viaje de amigos o aquellas divertidas que se encuentran en muchos bares de forma gratuita.

Por cierto, no se necesita un viaje de vacaciones para escribir postales: los aficionados al “postcrossing” (intercambio de postales) se escriben regularmente desde sus casas y de un extremo al otro de la Tierra. El gran atractivo es justamente que el destinatario y el remitente no se conocen.

Justamente en estas épocas difíciles de la pandemia que implican una restricción de contactos, con seguridad los abuelos y amigos se emocionarán al recibir una sorpresa a través del correo.

Posiblemente escribir estas tarjetas también sea un antídoto de la nostalgia de países lejanos. Wolfgang Kashuba recomienda: “Tomar un espresso, escribir una postal, soñar con las vacaciones”.

Por Jule Zentek (dpa)