Buenos Aires, 7 may (dpa) – Boca Juniors vive un momento extraño que no lo deja disfrutar a pleno que está a un paso, a un solo punto, de ser bicampeón del fútbol argentino.
Lejos de un ambiente de festejo por la defensa del título, el actual campeón argentino está inmerso en un clima crítico que arrastra a su técnico Guillermo Barros Schelotto y en el que sólo se salva Cristian Pavón, que en cada partido se destaca por encima de sus compañeros con un fútbol explosivo y eficaz.
El mismo Boca que meses atrás lideraba la Superliga de 28 equipos con una ventaja de casi diez puntos sobre el resto, llegó a la penúltima fecha acechado por el modesto Godoy Cruz, que dos semanas seguidas le ahogó la posibilidad de gritar campeón antes de tiempo, y dependiendo de terceros para clasificarse a los octavos de la Copa Libertadores. Para continuar en el torneo continental debe vencer en casa a Alianza Lima y esperar que Junior no supere al ya clasificado Palmeiras en Sao Paulo.
Guiado por Pavón, Boca venció el domingo por 2-0 a Unión y ganó tres de los cuatro puntos que necesitaba para coronarse bicampeón. Ahora tiene que rescatar sólo uno en los dos partidos que le quedan, el miércoles ante Gimnasia en La Plata y el domingo frente a Huracán, para poder dar la vuelta olímpica.
Sin embargo, la cautela domina hoy en el barrio de La Boca, en el sur de Buenos Aires.
La derrota ante River Plate, su histórico rival, en la final de la Supercopa en marzo fue un mazazo del que le costó recuperarse y que hasta hoy parece generar consecuencias.
El Boca de hoy no es el mismo de meses atrás. Sintió las lesiones del goleador Darío Benedetto y del capitán Fernando Gago, al tiempo que el regreso del ídolo Carlos Tevez no trajo los éxitos que se esperaban. Barros Schelotto fue reemplazando a Benedetto por Ramón «Wanchope» Ábila, Walter Bou o Tevez. «Lo han hecho bien, han hecho goles. Veremos cómo llega el miércoles Ramón, cómo está Walter y veremos», señaló el técnico de cara al partido decisivo.
El entrenador sacó el domingo a Tevez en el segundo tiempo y lo reemplazó por un jugador juvenil, Gonzalo Maroni, de 19 años, para aportar «más frescura y velocidad», según explicó luego. Y el histórico jugador «xeneize» tuvo que mirar el final del partido desde el banquillo.
Boca es líder del fútbol argentino ininterrumpidamente desde el 11 de diciembre de 2016. Desde hace casi 17 meses ningún equipo argentino pudo desbancarlo de la punta. Y aún así, el fútbol del equipo de Barros Schelotto no convence y su continuidad es puesta en duda cada vez más seguido.
En este contexto, «la dependencia de Pavón es preocupante y marca las dificultades colectivas del puntero y casi seguro campeón de la Superliga», señaló hoy el diario «Clarín».
«A Boca le cuesta cada vez más jugar bien. Anímicamente le cuesta», advirtió en tanto «La Nación», que apuntó que desde la derrota con River «no volvió a ser el mismo».
El conjunto «xeneize» llega «a un final de semestre inesperado, del que sin duda puede salir airoso, pero que debería alertarlo sobre la búsqueda urgente de una senda para recuperar la chispa y la frescura perdida», recomendó el ex futbolista y hoy comentarista Diego Latorre.
Lo llamativo es que esos análisis son para un equipo que con sumar un punto de los próximos seis celebrará por segunda temporada seguida el título de la Liga argentina.
Por Cecilia Caminos (dpa)