Samara (Rusia), 6 jul (dpa) – Qué mejor que el Cosmos Arena de Samara, un moderno recinto que parece más una nave espacial que un estadio de fútbol, para que las selecciones de Inglaterra y Suecia busquen continuar mañana con su viaje a las estrellas.
Será un duelo por los cuartos de final del Mundial de Rusia, pero el sueño va mucho más lejos. En un torneo marcado por las sorpresas, el sector del cuadro -en semifinales tocarían Rusia o Croacia- ilusiona a ambos países con regresar a una final del mundo tras más de medio siglo.
Inglaterra, el país que inventó el fútbol, se refriega los ojos ante la posibilidad de que su eterna maldición llegue a su fin en Rusia. Ya ganó su primera serie de penales en un Mundial en el duelo de octavos de final ante Colombia, pero no puede permitirse que un tropiezo ante Suecia vuelva a despertar los fantasmas.
«Logramos superar la primera eliminatoria en más de diez años, ganamos por primera vez una serie por penales en un Mundial, logramos la mayor cantidad de goles en un partido de Inglaterra (el 6-1 ante Panamá). Ahora queremos seguir haciendo historia y volver a una semifinal», dijo hoy Gareth Southgate, el entrenador que transformó el escepticismo en ilusión en su país.
Campeona en 1966, Inglaterra sólo llegó dos veces a una semifinal del Mundial: el año en el que ganó el título en casa y en Italia 1990, cuando perdió ante Alemania en la penúltima ronda por penales. Suecia fue finalista en el Mundial que organizó en 1958, cuando perdió ante Brasil en la definición, y también acabó entre los cuatro mejores en 1938, 1950 y 1994.
Liderada por Harry Kane, el máximo goleador del Mundial con seis tantos, y con sus 23 jugadores militando en la poderosa Premier League, Inglaterra parte como favorita en Samara. Aunque la historia demuestra que los suecos no son un rival sencillo para los «Three Lions».
«No tenemos un buen récord contra ellos», recordó Southgate. Su país sólo venció a Suecia en dos de los últimos 15 enfrentamientos y en Mundiales igualaron las dos veces que se midieron, en 2002 y 2006.
«Creo que siempre los hemos subestimado. Tienen buenos futbolistas, una manera de jugar muy definida y es terriblemente difícil enfrentarlos», señaló el seleccionador inglés.
De eso pueden dar fe países como Francia, Holanda, Italia, Alemania o México, entre otros. El conjunto de Janne Andersson llegó a Rusia tras dar uno de los mayores golpes del fútbol en los últimos tiempos: dejó sin Mundial a Italia por primera vez en 60 años al vencerla en la repesca europea. Antes, sobrevivió a un grupo europeo en el que tuvo a Francia y Holanda como rivales. Y en Rusia superó una zona en la que tuvo adversarios como Alemania y México.
«Hubo un entrenador que alguna vez dijo que somos fáciles de analizar, pero difíciles de vencer. Creo que es un buen análisis», señaló hoy Andersson. «No hay secretos. Somos terriblemente consistentes. Hemos sido consistentes todos estos años y somos muy fuertes en nuestras convicciones. Los jugadores han sido muy fieles a esta idea», dijo el entrenador.
Todo esto sin su máxima figura de los últimos años y tal vez de la historia del fútbol sueco, Zlatan Ibrahimovic, quien se retiró de la selección tras la Eurocopa de Francia 2016. Sin «Ibra», Suecia se transformó en un equipo compacto, solidario y terriblemente competitivo. «Son mejores que la suma de las partes», advirtió Southgate.
Suecia no tiene una figura descollante, pero se apoya en pilares como el zaguero y capitán Andreas Granqvist, autor de dos goles de penal en el torneo, y el mediocampista ofensivo Emil Forsberg, que anotó el tanto para el triunfo ante Suiza en los octavos de final. En la delantera, las referencias son Marcus Berg y Ola Toivonen. Curiosamente, y en espejo con Inglaterra, ninguno de sus 23 jugadores compite en la liga local.
«Hay gente que dice que tenemos mejores individualidades o que jugamos en grandes clubes, pero en este torneo no cuenta. Hay que jugar como equipo», dijo en ese sentido Kane.
Los nombres del equipo británico son en teoría más rutilantes. Southgate apostó por una nueva generación llena de talento, liderada por jugadores como Kane, Dele Alli y Raheem Sterling, John Stones o Kyle Walker, todos referencias en los grandes equipos de la Premier. Y, además, el equipo parece haber encontrado un arquero de garantía, como demostró Jordan Pickford con su actuación en los octavos de final ante Colombia.
Pero subestimar a los suecos sería un pecado mortal. «Alguien dijo que de 100 partidos, Inglaterra nos ganaría 99. Debe ser divertido que tengan tanta confianza en Inglaterra», señaló Granqvist.
«Vamos a ver lo que sucede en el partido. Inglaterra es un buen equipo, pero sabemos que Suecia suele jugar bien contra ellos», agregó el capitán.
El duelo se jugará el sábado a las 18:00 local (14:00 GMT) en el Cosmos Arena de Samara, una ciudad ubicada a orillas del Río Volga y emplazada a unos 1.000 kilómetros al sureste de Moscú que es considerada el corazón de la industria aeroespacial rusa.
Samara estuvo cerrada a los extranjeros durante la Unión Soviética, pero ahora se viste de gala para recibir su último y más importante partido del Mundial, que a partir de semifinales se concentrará en Moscú y San Petersburgo. A orillas del Volga, Inglaterra y Suecia esperan que la capital espacial rusa no los devuelva a tierra.
Por Tomás Rudich (dpa)