Kazán (Rusia), 6 jul (dpa) – El sueño del «hexa» tendrá que esperar al menos cuatro años más: la selección brasileña de fútbol se despidió hoy del Mundial de Rusia en cuartos de final al perder 2-1 con una Bélgica que no para de crecer.
Un gol en propia meta de Fernandinho (13′) y un zapatazo de Kevin de Bryune (31′) decantaron el duelo en el Kazán Arena a favor de Bélgica, cuya «generación de oro» se medirá el martes en San Petersburgo en semifinales con Francia. «Les Bleus» habían derrotado antes a Uruguay por 2-0.
Renato Augusto marcó de cabeza en el 76′ para mantener con vida al Brasil de Neymar, un equipo que murió de pie, intentando derrumbar la portería de un Thibaut Courtois gigante. El arquero del Chelsea voló en el último instante para evitar el empate tras un gran remate de Neymar. Y el viaje de la «canarinha» se terminó ahí, en el mismo estadio que dijo adiós a Alemania y Argentina.
Las derrotas de Brasil y Uruguay dejaron el Mundial sin sudamericanos. Rusia 2018 irá a las vitrinas de una selección europea. Y de la semifinal entre Francia y Bélgica saldrá la favorita para la final del 15 de julio.
«En cualquier partido, si juegas bien ganas y si no pierdes. Pero ante Brasil eso no basta, hace falta algo más, hace falta estar convencido de que se puede ganar», comentó el seleccionador de Bélgica, el español Roberto Martínez, que sorprendió a Brasil con una nueva táctica y jugadores fuera de su posición habitual.
«El fútbol no es un juego de táctica: es un juego de corazón, de creer, de todo lo que tienes que mostrar si quieres ganar», agregó el técnico, después de que los Eden Hazard, Kevin de Bruyne, Romelu Lukaku y compañía dieran un puñetazo en la mesa. Aquí está la «generación de oro», lista para ganar a cualquiera.
Porque hoy tumbó a la selección con mejor historia, Brasil. Y no a un Brasil menor. Neymar y Philippe Coutinho son los líderes de una una plantilla que se recuperó del golpe del 7-1 de 2014 para llegar a Rusia como una de las grandes favoritas.
Por eso, el vestuario era una tumba tras la derrota. «Nos quedamos todos callados», dijo un abatido Paulinho, con dificultades él mismo para encontrar las palabras adecuadas: «(Es) complicado. En un momento como éste es difícil conversar».
Las caras de los jugadores al abandonar el estadio lo decían todo. Neymar, el astro que dejó el Mundial por la puerta de atrás, más protagonista por el teatro que por el fútbol, se marchó cabizbajo y sin hablar con los periodistas.
«No esperábamos salir derrotados, pero es fútbol», dijo Joao Miranda mientras. «Ganó la selección que aprovechó sus oportunidades y hay que felicitar a Bélgica».
La de hoy es la victoria más impactante de Bélgica y probablemente la más importante de su historia. El martes jugará su segunda semifinal de una Copa del Mundo tras la que perdió en 1986 ante la Argentina de Diego Maradona.
El partido más esperado del Mundial hizo honor al cartel que traía. Bélgica y Brasil buscaron el gol en todo momento. Sin concesiones. Si había que entrar en semis, que fuera por la puerta grande.
Roberto Martínez revolucionó su once y cambió de sistema: pasó de un 3-4-3 a un 4-3-3 y sorprendió subiendo a De Bruyne a la delantera y dejando la banda para Romelu Lukaku. En Brasil la única novedad fue la presencia de Fernandinho ante la baja por sanción de Casemiro.
Vaya si se notó. Fernandinho se metió el primer gol en propia y fue incapaz de frenar a Lukaku en la jugada del segundo. Le quedó enorme el traje de la responsabilidad al jugador del Manchester City, incapaz de poner freno a las contras de los belgas. Hazard y De Bruyne se lucieron a las espaldas del centrocampista.
El segundo gol fue un buen ejemplo de la electricidad de Bélgica. Lukaku bajó una pelota del cielo con el pecho, la acomodó en su campo, se fue de Fernandinho en velocidad en el círculo central y asistió a De Bryune. El del City fusiló a Alisson con un potente disparo cruzado.
Ese gol dejaba a la pentacampeona contra las cuerdas. En este Mundial nunca se había visto abajo y ahora estaba obligada a remontar dos goles. Tenía que hacer «un Bélgica»: y es que los de Roberto Martínez remontaron un 2-0 en octavos ante Japón, algo que no se veía en un Mundial desde 1966. ¿Una vez en 52 años y dos veces en menos de una semana?
Brasil reaccionó como un equipo grande y su camiseta le empujó al área rival. Renato Augusto le puso emoción y Brasil tuvo varias oportunidades para forzar la prórroga. Pero Courtois negó el alargue y acabó con la aventura de Brasil.
«Estamos satisfechos, pero solo mañana nos daremos cuenta de que hemos eliminado a Brasil», comentó el portero. «Es un paso más. Queremos llegar a la final».
Por Ignacio Encabo (dpa)