Londres, 6 jul (dpa) – Más allá de Serena Williams y Victoria Azarenka, ninguna raqueta del circuito femenino ha sido capaz de defender una corona de Grand Slam esta década, tampoco Garbiñe Muguruza que partía como vigente campeona de Wimbledon y se despidió este jueves en segunda ronda ante la número 47 del mundo, la belga Alison Van Uytvanck.
«Siempre está en tu cabeza, está claro», reconoció la española que partía sobre el césped británico con la responsabilidad de salvaguardar los 2.000 puntos en juego. «Pero no estaba pensando en que tenía que defenderlo», advirtió sobre su condición.
No era una situación nueva para ella. Ya el pasado curso vivió la misma experiencia en Roland Garros 2017, donde regresó un año después de levantar su primer Grand Slam. En aquella ocasión, los nervios y la presión desencadenaron en lágrimas de impotencia tras caer frente a la local Kristina Mladenovic.
Esta vez llegaba a Wimbledon con la lección aprendida. Con la actitud adecuada y la predisposición de encarar con madurez una nueva oportunidad para conquistar otro título, sin añadirse más presión de la necesaria. Y así lo había manifestado hasta la saciedad en cada una de sus comparecencias de prensa en la previa de cada Grand Slam. En Melbourne, París y Londres.
«Pensaba en salir y ganarlo otra vez. Cambié un poco la mentalidad. Pero no hubo manera, honestamente. Eso es todo», resumió después de su actuación ante Van Uytvanck. Esa derrota de la número 3 del Ranking WTA fue una más de las innumerables que han sufrido en esta edición las favoritas del cuadro final.
Sólo dos de las ocho principales cabezas de serie en el All England Lawn Tennis and Croquet Club vencieron en segunda ronda: la número uno del mundo rumana Simona Halep y la séptima sembrada Karolina Pliskova. También las estadounidenses Venus Williams, novena favorita, y Madison Keys, la décima, ganaron dos partidos.
«Fue un poco duro para mí, tener enfrente a una rival que estaba teniendo un gran día y el partido se te va escapando poco a poco», dijo la española, que se adjudicó el primer set (5-7), pero vio cómo la belga acabó dándole la vuelta al partido con dos mangas con marcador contundente (6-2, 6-1).
Pero la derrota de Muguruza sólo está en sintonía con una dinámica que persigue al circuito femenino esta década. La menor de las hermanas Williams ha sido la gran dominadora, siendo capaz de repetir en el mismo Grand Slam. Lo hizo en el Abierto de Estados Unidos tres temporadas seguidas (2012, 2013, 2014) y en Wimbledon (2015, 2016).
La última jugadora sin ser la estadounidense que ha conseguido defender el trofeo fue la bielorrusa Victoria Azarenka. En 2012 conquistó su primer Grand Slam en el Abierto de Australia, derrotando a la rusa Maria Sharapova en la final. Un año más tarde volvió al mismo escenario para revalidar su título de campeona en la Rod Laver Arena frente a la china Li Na.
Además de Muguruza, otras diez mujeres han probado su misma suerte. Francesca Schiavone, Kim Clijsters, Li Na, Petra Kvitova, Samantha Stosur, Marion Bartoli, Maria Sharapova, Flavia Pennetta, Angelique Kerber y Jelena Ostapenko no tuvieron la suerte de renovar su corona.
Aún hay otras tres jugadoras que también han sido campeonas de Grand Slam en esta década, pero no han tenido la oportunidad de defender su trono. La danesa Caroline Wozniacki, que se impuso en Melbourne este año, así como la rumana Simona Halep, que hizo lo propio en París. Ambas tendrán que esperar a 2019. Por su parte, a la estadounidense Sloane Stephens le tocará su turno el próximo mes en Nueva York.
Por Alberto Becerra (dpa)