El Mundial se juega en Rusia, pero ¿dónde está Putin?


Moscú, 6 jul (dpa) – ¿Dónde está el presidente? La pregunta flota en el aire en el Mundial de fútbol de Rusia, donde Vladimir Putin apenas se ha dejado ver.

La selección rusa se enfrentará mañana a Croacia en los cuartos de final en Sochi y el Kremlin ya ha confirmado que Putin tampoco alentará a la «Sbornaya» en esta ocasión. «Ese viaje no está previsto en la agenda de Putin», señaló el portavoz del presidente, que seguirá el duelo por la televisión desde Moscú.

Putin asistió el 14 de junio al partido inaugural entre Rusia y Arabia Saudí en el estadio Luzhniki de la capital rusa. El dirigente de 65 años siguió el 5-0 en su asiento de la tribuna VIP junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y al príncipe saudí Mohammed bin Salman. La imagen fue un «hit» en Internet.

Pero desde entonces Putin brilla por su ausencia en su Mundial. Los protagonistas han sido los futbolistas rusos y su técnico, Stanislav Cherchesov. Tras la tremenda victoria sobre España en la tanda de penales de los octavos, Putin agarró el teléfono y llamó al seleccionador para felicitarle personalmente.

El técnico sí estrechó la mano en el vestuario al primer ministro, Dmitry Medvedev, y al ex presidente de la federación de fútbol Vitaly Mutko.

Muchos analistas pensaban que Putin no se iba a perder ningun partido de la «Sbornaya» y que tendría un papel protagonista en el Mundial. Fanático del hockey sobre hielo y del judo, el torneo le daba la oportunidad de presumir de Rusia. Pero de momento no lo está haciendo.

«Este torneo es muy importante para nosotros. Muchas generaciones de rusos soñaron con ver a Rusia siendo la anfitriona de un Mundial», dijo Putin un día antes de que arrancara el Mundial durante el Congreso de la FIFA.

Días después recibió a Joseph Blatter, ex presidente del organismo, en el Kremlin, y también compartió algunos actos con leyendas del fútbol como Ronaldo o Lothar Matthäus. Incluso disparó unos penales en la Plaza Roja.

Muchos explican la ausencia de Putin en los estadios de la siguiente manera: mientras los hinchas rusos y miles de extranjeros celebran la fiesta del fútbol, el «esclavo» Putin trabaja en beneficio del país.

La semana pasada recibió en Moscú al asesor de seguridad estadounidense John Bolton para preparar la cumbre que tendrá el 16 de julio con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El día de antes se disputará la final del Mundial en el estadio Luzhniki.

También se reunió con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, para debatir sobre la situación en la península coreana. Y durante el duelo entre Rusia y Egipto por la segunda jornada de la fase de grupos, Putin estaba en Minsk con su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko.

Algunos observadores creen que Putin no fue a ver el partido ante España por los octavos de final porque no confiaba en la victoria de su selección. Por eso envió a Medvedev, señaló un blogger en la web de la radio Echo Moskvy, que tiene una postura crítica con el gobierno. «Putin debería creer en su equipo. Siempre. Y no esconderse».

Por Thomas Körbel y Benedikt von Imhoff (dpa)