Sídney (Australia), 3 dic (EFE).- El laborista Telmo Languiller, el hispano que ha llegado más lejos en la política australiana, dedicó hoy su nombramiento como presidente del Parlamento del estado de Victoria a los latinoamericanos que lucharon por la democracia.
Languiller, nacido en Montevideo en 1957, aceptó asumir el cargo que le fue propuesto por el Partido Laborista, después de que esta formación se impusiera en las elecciones regionales del pasado sábado en Victoria.
En una entrevista con Efe, Languiller dedicó su nombramiento a Héctor Gutiérrez Ruiz, el presidente de la Asamblea Legislativa de Uruguay asesinado poco después del golpe de 1973, y a «todos aquellos que lucharon por las democracias en América Latina y por los que luchamos por la democracia en este país».
El diputado por la circunscripción de Tarneit, al oeste de Melbourne, reafirmó su compromiso de trabajar «para la gente más humilde en esta sociedad», que identificó con los «indígenas, los inmigrantes y los refugiados».
Languiller abogó por «la profundización de la democracia en este estado (Victoria)», del que destacó su aportación al mundo con la introducción del voto secreto y la jornada laboral de ocho horas en 1856.
Además prometió seguir promoviendo la inclusión y la libertad de prensa y sobre todo los derechos humanos y «hacerlo como latinoamericano por primera vez en la historia del país, como uruguayo, como trabajador y amigo de la comunidad».
Languiller, que fue elegido diputado por primera vez en Victoria en 1999, comenzó su militancia política en Uruguay a los 17 años.
Esta implicación y la de su familia como activistas de izquierdas obligó a los Languiller a huir tras el golpe de estado liderado por Juan María Bordaberry en 1973, primero a Argentina y, luego, a Australia.
En Victoria hizo «trabajos que hacen todos los inmigrantes en granjas fábricas, hospitales, limpieza», militó en el sindicato y vivió en residencias de acogida para refugiados o viviendas subvencionadas.
Más tarde tuvo el «privilegio» de estudiar inglés y de formarse en artes con mención en Sociología y Política en el Instituto Tecnológico Footscray de Melbourne, recordó Languiller, quien aseguró que de momento solo quiere ser un buen presidente de Asamblea Legislativa».
Con cautela y apelando al desconocimiento de los procedimientos que acompañan al cargo que asumirá en los próximos días, Languiller evitó ahondar en campañas que ha apoyado, como la petición de extradición a Chile de Adriana Rivas, la exagente del régimen de Augusto Pinochet acusada de violación a los derechos humanos.
Respecto a la demanda para que se hagan públicos los archivos secretos sobre los supuestos violadores de los derechos humanos en las dictaduras latinoamericanas, el legislador se limitó a decir que seguirá la misma trayectoria que inició cuando comenzó a militar de adolescente.
«No hubiese aceptado esta responsabilidad si esto significara que de alguna forma u otra tuviera que comprometer los importantes principios que han guiado mi vida», enfatizó.
Languiller reiteró su compromiso «con todas las nobles causas» y aseguró que retomará su defensa a su debido momento «con respeto, cuidado y de forma mesurada», de acuerdo con las obligaciones de su nuevo cargo y a través de los organismos que correspondan.
En el ámbito de la promoción de las relaciones entre el estado de Victoria con España y Latinoamérica, se comprometió a fortalecer estos vínculos que, según subrayó, forman parte de la política del nuevo gobierno laborista en Victoria.
«Haremos todo lo que podamos. Confirmo que en la Asamblea Legislativa se hablará inglés y español, con cuidado y con respeto en su debido momento», dijo Languiller, quien confesó que seguirá llevando su tradicional mate uruguayo al Parlamento.
Las elecciones regionales en Victoria dieron la victoria al Partido Laborista y relegaron a la oposición a la coalición conservadora, lo contrario de lo que ocurre en el Parlamento federal.