Madrid, 3 nov (EFE).- El brusco cambio en la situación atmosférica, con cielos cubiertos y bajada generalizada de temperaturas, ha puesto punto y final al veranillo que hemos disfrutado en las últimas fechas, que no terminaba de encajar con la idea popular acerca de la estación otoñal.
Pese a que tanto el otoño como la primavera se caracterizan por la inestabilidad que permite alternar en un reducido espacio de tiempo unos días meteorológicamente agradables con otros más próximos a la crudeza del invierno, la segunda mitad del pasado mes de octubre nos ha ofrecido un clima «demasiado» bueno.
Y es que durante los últimos diez días la mayor parte del territorio nacional ha disfrutado de un ambiente despejado de nubes con temperaturas «anormalmente altas para la época» según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), pero la llegada sucesiva de dos frentes atlánticos desde el viernes pasado ha cambiado el panorama de un plumazo.
Los cielos encapotados con precipitaciones persistentes del pasado fin de semana continuarán durante los próximos días incluyendo la llegada de las primeras nieves en muchas zonas de montaña.
A primera hora de hoy entraba por Galicia un nuevo frente frío con su cortejo de nubes cargadas de lluvia y vientos fuertes que en estos momentos avanza por la península en dirección al sureste y que llegará a alcanzar Baleares, Ceuta y Melilla.
Aunque este frente dejará nieve por encima de los 1.200 metros en el noroeste y en torno a los 1.400/1.600 metros en el resto de España, sus lluvias serán bien recibidas por los aficionados a la micología, a los que veremos recorrer los bosques para llenar sus cestas con todo tipo de setas comestibles en una temporada que algunas organizaciones micológicas ya prevén «excelente».
Las precipitaciones continuarán durante toda la semana porque el jueves llegará un nuevo frente nuboso y por ello Protección Civil recomendaba en las últimas horas extremar la prudencia ante la lluvias torrenciales, en especial si nos sorprenden al volante y en el campo.
Así, aconseja no atravesar tramos o vados inundados, en apariencia inocentes pero que pueden ocultar baches profundos e incluso pequeñas quebradas, y también advierte contra la ocurrencia de tratar de salvar el automóvil si éste es arrastrado por una inundación, lo que podría poner en peligro la vida del conductor.
Los vientos fuertes que azotan Baleares, gran parte del litoral peninsular y otros puntos de la mitad sur, junto con la bajada del termómetro son estos días una buena excusa para volver a los platos de cuchara, a fin de entrar en calor: desde la sopa de ajo hasta las lentejas a la riojana pasando por el cocido de garbanzos o el marmitako, por no hablar de otros productos de temporada como uvas, castañas, alcachofas y membrillos.
El descenso de las temperaturas, siendo generalizado en todo el país, es «notable» en el Cantábrico oriental y parte de la mitad este peninsular y obligará, si aún no habíamos tenido la precaución de hacerlo, a cambiar definitivamente la ropa de entretiempo por la de invierno para enfrentar problemas de salud habituales en estas fechas como los sabañones, lesiones que aparecen en pies, manos y orejas.
Raúl de Lucas, dermatólogo del hospital La Paz de Madrid, advertía a Efe de que los brotes de sabañones «duran entre cinco y siete días pero pueden ir solapándose unos con otros» lo que lleva a algunas personas a enfrentar este problema con la llegada de los primeros fríos del otoño y persistir contra él durante todo el invierno.
Para evitar su aparición, De Lucas resalta la importancia de protegerse con guantes, gorros, orejeras y calzado adecuado, sobre todo en niños, mujeres y ancianos.
Como bien recuerda el refranero castellano, esto no ha hecho más que empezar pues «otoño presente, invierno en la acera de enfrente».
Pedro Pablo G. May