Madrid, 10 feb (dpa) – El Real Madrid buscará mañana la final de la Copa del rey en un clásico inesperadamente asequible para los blancos tras el triunfo 3-0 de la ida ante el Atlético de Madrid, actual campeón del torneo.
Más allá de las cifras, si el Real Madrid cree que tendrá por delante un partido tranquilo, está muy equivocado. Durante la semana la televisión difundió muchas imágenes de lo ocurrido durante el primer encuentro, que tuvo mucho juego subterráneo y múltiples acciones antideportivas con tres futbolistas en el centro de la polémica: Alvaro Arbeloa, Pepe y Diego Costa.
Por eso, la hinchada del Atlético de Madrid prepara un ambiente muy hostil para los jugadores del Real Madrid y ahora queda por ver si el equipo rojiblanco se contagia del ánimo guerrero de sus aficionados.
En la ida, el Real Madrid ganó al Atlético de Madrid por intensidad, ambición y capacidad de resolución. También contó con una buena dosis de suerte, pues dos de los goles blancos llegaron por disparos que tropezaron en defesas rojiblancos. Todas estas cosas necesita igualar el equipo de Diego Simeone si desea devolver emoción a la eliminatoria.
Para ello, el Atlético de Madrid no podrá contar con Diego Costa, sancionado por un partido. El conjunto rojiblanco no recurrió la polémica amarilla vista en la ida, lo que fue interpretado por parte de la prensa como una renuncia a competir el resto de la eliminatoria.
Además, Simeone cuenta con la ausencia de Tiago y Filipe Luis por lesión, mientras David Villa se mantiene en la enfermería por unas molestias musculares y Thibout Courtois también corre el riesgo de quedarse fuera.
Ante la ausencia de sus dos delanteros titulares, el Atlético de Madrid jugará con Raúl García y Adrián en la punta, dejando por detrás a Diego Ribas.
Más allá de la eliminatoria, al equipo de Simeone le urge recuperar las buenas sensaciones tras la goleada recibida en el Santiago Bernabéu y la derrota del domingo en la Liga española por 2-0 ante el modesto Almería.
«El resultado en el Bernabéu fue más duro de lo que merecimos. Pero somos el Atlético y nunca tiramos un partido. Daremos el máximo», aseguró hoy el volante turco Ardan Turan.
Por su parte, el técnico del Real Madrid, Carlo Ancelotti, tiene mucho para elegir porque recupera a Cristiano Ronaldo para la Copa. La cuestión es ver quién se queda fuera del tridente ofensivo que el sábado formaron Garetn Bale, Karim Benzema y Jesé. Todos ellos jugaron muy bien y marcaron en el triunfo 4-2 de los blancos ante el Villarreal, incluido doblete de Benzema.
La amplia ventaja del primer partido permitirá a Ancelotti dar descanso a varios futbolistas. El francés Raphael Varane será central titular tras tres meses sin jugar y es probable que se quede fuera Pepe, uno de los futbolistas más señalados por los hinchas del Atlético por los sucesos del primer encuentro.
Mientras, Ancelotti medita dónde situar a Isco y también es probable que Angel Di María y Luka Modric descansen tras esfuerzos acumulados.
Ancelotti quitó importancia a la polémica de la pasada semana. «Los partidos entre dos equipos de la misma ciudad son más intensos de lo normal y de vez en cuando pasa eso, pero vamos a preparar un partido difícil y con intensidad. Intentaremos hacer lo mismo que en el partido de ida», analizó hoy el entrenador blanco.
Otro de los alicientes del encuentro será ver hasta dónde amplía Iker Casillas su récord de imbatibilidad, fijado actualmente en 772 minutos consecutivos sin recibir un gol.
El Real Madrid no pierde en el estadio Vicente Calderón desde el 12 de junio de 1999 para arrojar un balance de 11 victorias y dos empates en los últimos 13 clásicos jugados en feudo rojiblanco. Y fueron siete triunfos consecutivos de los blancos desde 2008.
Además, el Atlético no gana al Real Madrid por tres o más goles de diferencia -los que necesita para repetir final de Copa- desde el 2 de enero de 1977. Aquel día venció por 4-0 con el recientemente fallecido Luis Aragonés en el banquillo.
Por Alberto Bravo