Madrid, 7 nov (dpa) – El «método Simeone» encontró su sublimación el martes ante el Borussia Dortmund con una realidad casi convertida en ficción: el Atlético de Madrid dio sensación de dominar el partido con apenas un 31 por ciento de posesión.
Venía el equipo rojiblanco de entregar varios partidos planos que incluyeron la derrota 4-0 en Dortmund y el insípido empate 1-1 en la última jornada de la Liga española ante el modesto Leganés, incertidumbres suficientes como para generar un debate lícito sobre la falta de ambición de Simeone o la necesidad de revisar el viejo estilo de los atléticos.
La respuesta de Simeone antes del partido del martes fue inequívoca: «Hay un montón de formas de poder ganar y todas son buenas. Está claro que hay que elegir una y nosotros elegimos en consecuencia de las características de los futbolistas que tenemos. También creo que en los siete años que llevamos aquí, mucho no nos hemos equivocado».
El técnico argentino ofreció doble ración de sí mismo para sus críticos y el partido ante el Dortmund le reforzó, qué duda cabe. Y, de paso, cuestionó el valor de las estadísticas en el fútbol a la hora de desarrollar y apoyar teorías.
Con apenas un 31 por ciento de posesión, el Atlético jugó su mejor partido de la temporada, no sufrió apenas ocasiones de peligro y en cambio acumuló 15 remates a la portería contraria, siete de ellos entre palos. Un recital en el que sus hinchas se rompieron las manos de aplaudir coincidiendo con el partido con menos posesión del Atlético en toda la temporada.
«Hemos perdido ante un equipo muy bueno, que está entre los mejores desde hace muchos años, muy bien colocado en defensa, muy potente en el uno contra uno. Es muy difícil imponerse, tiene todos los automatismos para superarte», declaró Lucien Favre, el entrenador del Borussia Dortmund, un «cruyffista» declarado.
Lo ocurrido en el Wanda Metropolitano, sede esta temporada de la final de la Champions, bien podría ser el reflejo del signo de los nuevos tiempos, en los que la posesión comienza a decir bastante poco a la hora de explicar resultados. O, al menos, cuestiona una posesión mal utilizada.
Este hecho ya quedó expuesto en el Mundial. La selección española fue la que más posesión acaparó, con un tremendo 74,5 por ciento, y quedó fuera en octavos de final. La segunda selección fue Alemania, con un 72,3 por ciento y eliminada en la primera fase. Y la campeona fue Francia con un 51,1 por ciento de posesión, decimocuarta en este particular ránking.
Se podría decir que Simeone es de alguna manera un «revolucionario», pues llegó al Atlético de Madrid en 2011, meses después de que la selección española de fútbol sublimara el arte de tener la pelota y ganar durante el Mundial de Sudáfrica. También fue el año del «sextete» de Josep Guardiola en el Barcelona.
Simeone se alejó desde el principio de la moda imperante en el momento y fabricó otra cosa para su Atlético, que encontraría su cumbre en 2014 con la conquista del título de la Liga española. Por el camino también quedaron dos finales de la Liga de Campeones, siempre sin renunciar a su estilo. En el éxito y en la derrota.
Y ahí sigue, reafirmando su fe en unas creencias firmes incluso cuando un temporal de goles en contra hace tambalear sus cimientos. Cómo discutir sobre estilo con un entrenador que consigue generar un efecto de dominio de un partido con apenas 31 por ciento de posesión.
Por Alberto Bravo (dpa)