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Trucos para no perder la motivación durante el teletrabajo

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Teletrabajo

Foto: Franziska Gabbert/dpa

(dpa) – Pasarse el día encerrado en casa debido al coronavirus, y encima cuando afuera hace mal tiempo, puede ser una combinación poco feliz para muchas personas. Es lo que le está sucediendo a numerosos habitantes de países con amplias restricciones debido a la pandemia.

Relajarse hasta que la situación pase no es una opción, ya que es necesario seguir trabajando desde el hogar. Sin embargo, es fácil perder la motivación para el teletrabajo en una situación así. ¿Qué hacer en estos casos?

La motivación para trabajar desde casa depende de las circunstancias de cada vivienda pero también de la personalidad, según explica el profesor alemán Florian Becker, especializado en psicología lagoral.

Becker apunta que un factor importante es la estabilidad emocional: quien no es estable, pierde el equilibrio más fácil en casa y tiene más dificultades en concentrarse en el trabajo. La capacidad de organización juega también un papel decisivo: quien sabe planificar, estructurar las tareas y atenerse a los planes, tiene menos dificultades a la hora de mantenerse motivado.

Para Becker, otra característica personal importante es la autoregulación: «¿En qué medida es alguien capaz de hacer frente a determinados impulsos sin control social?». Dicho en otras palabras: ¿cuánta capacidad de autocontrol se tiene como para no estar mirando todo el tiempo el teléfono móvil o el televisor?

Becker recomienda contrarrestar estos impulsos lo mejor posible. Lo ideal es buscarse un lugar fijo para trabajar desde casa. De esta forma, ese lugar de la vivienda se mantiene asociado al trabajo.

Además, recalca que es muy importante tener un plan: ¿a qué hora me levanto, cuándo trabajo, cuándo hago una pausa? ¿Cuándo me ocupo de la comida? ¿Cuándo salgo? ¿Cuándo hago deportes? En lo posible, hay que establecer estas pautas de la forma más detallada posible, ya que es la única manera de establecer hábitos y lograr una estructura de trabajo fija.

Si uno se distrae permanentemente hay que tratar de eliminar aquello que distrae. Becker relata, por ejemplo, que ya no tiene televisor. Reconoce que no es fácil. «Actualmente hace falta mucha motivación y disciplina para seguir trabajando a toda máquina», reconoce.

A esto se suma que ya casi nadie soporta las videoconferencias online, la mayoría se aburre en su escritorio hogareño sin nuevos desafíos por delante y el vínculo con el equipo se va perdiendo. «Para muchos, el teletrabajo ya no es más que algo que un sonido de fondo», observa el coach profesional Bernd Slaghuis. «Se hace lo que se tiene que hacer, pero no más».

En estos casos, el experto recomienda solo una cosa: tomar la iniciativa, hacer frente a los problemas y modificar los hábitos. Señala que si bien la estructura otorga sostén y seguridad, también limita y lleva a tener una rutina, algo que justamente desmotiva a muchas personas.

Por eso mismo, opina que es importante tomar conciencia del lado positivo del teletrabajo y de todo lo que se puede hacer a partir de esta situación: «Muchos lo viven con pesar, pero el trabajo en casa también se puede disfrutar, pero muchos se han olvidado de los aspectos positivos», comenta Slaghuis.

El coach aconseja, por ejemplo, participar solo de las videoconferencias que tienen una agenda, o hablar acerca de aquello que molesta de las reuniones virtuales y pensar entre todos qué se puede modificar. Los jefes deberían tratar de que las reuniones vayan cambiando, haciéndolas más dinámicas y usando otras técnicas y formas de presentación.

Florian Becker recomienda una encuentro virtual poco antes de finalizar la jornada de trabajo, en el que todos los miembros del equipo puedan hablar de cosas personales: «¿Cómo me siento? ¿Qué hice hoy? ¿Qué fue bien, qué no fue tan bien?».

En su opinión, esto compensa al menos en parte la falta de contacto en la oficina y genera una dinámica de grupo que transmite la sensación de que trabajar desde casa es normal y que todos lo están haciendo. Becker comenta que incluso puede surgir una pequeña competencia que aliente la motivación, ya que «nadie quiere ser el que menos trabajo hizo».

Por Elena Zelle (dpa)

 

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