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Ser modelo en Afganistán también es luchar contra los prejuicios

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(dpa) – Es un día soleado y templado de invierno en Kabul. Hamed Vali, fundador de la primera agencia de modelos de Afganistán, acude a una reunión con dos modelos.

Ser modelo en Afganistán

Murtasa Safi (izq.) y Huma Sarfarasi (centro) son modelos en «Modelstan», la primera agencia de modelos de Afganistán, creada por Hamed Vali (der.). Foto: Arne Immanuel Bänsch/dpa

Vestido de forma elegante, con pantalones de raya diplomática, luce bigote y una simpática sonrisa. A pesar de que el estado de ánimo que impera en la capital afgana es a menudo opresivo, Vali está radiante. Nacido en Afganistán, estudió en la India y hoy es el director de la agencia «Modelstan».

Cuando fundó su agencia en noviembre de 2019 tenía claro que se iba a enfrentar a muchos prejuicios. «Sabíamos que hay muchos afganos que no tienen ni idea de lo que es una agencia de modelos», comenta este emprendedor de 27 años. «Cuando piensan en modelos, de inmediato lo asocian con la prostitución». Continuamente recibe llamadas de padres que no quieren que sus vástagos sean modelos porque los familiares hablan mal de ellos.

Los prejuicios no solo afectan a las mujeres jóvenes que se enfrentan a la generación de sus mayores para tener más libertades. Murtasa Safi, una joven promesa de la moda, fue obligado por su padre a raparse el pelo antes de un concurso en diciembre. «Lo cancelé», señala este joven de 19 años al recordar los momentos previos al evento. Sin embargo, Vali acabó convenciéndole para que se pusiera un sombrero y participara de todos modos. En la actualidad, Safi ostenta el título de «Mister Beauty».

A pesar de los numerosos comentarios negativos que reciben Vali y su equipo, especialmente en Internet, el empresario no teme las amenazas de los talibanes. «No estoy haciendo nada en contra de sus creencias», explica. También hay agencias de modelos en otros países islámicos, insiste el joven, que solía trabajar como modelo. Su agencia, dice, se dedica a «colocar modelos en el mercado».

Cuatro décadas de conflicto han dejado su huella en la sociedad afgana. Empresarios como Vali quieren que sus ideas de negocios muestren un país moderno. «Esperaba que pudiéramos mostrar una imagen de Afganistán que la gente no haya visto antes», relata. En su opinión, el país ha cambiado y ahora es animado a seguir adelante tanto desde Kabul como desde las provincias. «Creo que todo lleva su tiempo», señala Vali, refiriéndose a la gente a la que todavía no ha podido convencer de su trabajo.

Muchos jóvenes afganos quieren continuar con este trabajo, a pesar de las amenazas de los talibanes o de las tradiciones familiares. Huma Sarfarasi tiene 22 años y lleva unos meses como modelo en la agencia de Vali. Esta joven estudiante está muy esperanzada. «Tengo grandes sueños para mí. Un día quiero ser tan famosa de modo que todo el mundo sepa mi nombre», señala Sarfarasi. Por supuesto, ha recibido comentarios negativos, especialmente en plataformas como Facebook e Instagram. «Pero mis ‘haters’ me dan más energía para hacer más cosas. Espero que un día pueda contar también con su confianza», explica.

El futuro de Afganistán es incierto, como muestran las complicadas conversaciones de paz. Muchos de los habitantes del país temen que, con un acuerdo de paz y el regreso de los talibanes al poder, se pierdan muchas libertades que les ha costado mucho lograr. Pero Vali quiere luchar por su agencia. El progreso del país ya no tiene marcha atrás, subraya el joven empresario, y confía para ello en sus jóvenes modelos. «Es su momento de brillar y mostrar sus habilidades al mundo», añade.

Por Arne Bänsch, Hesam Hesamuddin y Qiam Noori (dpa)

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