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Esther Mahlangu busca preservar antigua cultura

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La artista sudafricana Esther Mahlangu (izq.) habla en una exposición de sus obras en Johannesburgo. Foto: Kate Bartlett/dpa

(dpa) – Una pluma de pollo en lugar de un pincel: así es como la artista sudafricana Esther Mahlangu, de 85 años, consigue que las líneas negras de sus llamativas pinturas geométricas sean tan rectas.

Al igual que la mayoría de las muchachas de la tribu ndebele, que habita principalmente en el norte de Sudáfrica, esta abuela de la provincia de Mpumalanga comenzó a pintar estos coloridos diseños como una manera de encontrar marido.

Sin embargo, con sus obras que actualmente son expuestas en los mejores museos y buscadas por coleccionistas de todo el mundo, incluyendo a la presentadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey, sin duda ha llegado mucho más lejos.

«No empecé a pintar por razones comerciales, sino simplemente para encontrar un esposo», comenta sonriendo Mahlangu, vestida como siempre con la tradicional y pesada joyería tribal y cuentas de colores brillantes. Explica que, en su cultura, una morada bien pintada simboliza en la aldea quién será una buena esposa.

La artista sudafricana colaboró con el fabricante alemán de coches de alta gama BMW, así como con la británica Rolls Royce, otorgando a los vehículos un nuevo y luminoso «look» africano.

Más allá de su éxito internacional, Mahlangu aún vive en una de las provincias más pobres de su país, Mpumalanga, y se dedica a enseñar el arte ndebele a los niños.

«No quiero que mi cultura muera», comentó recientemente a dpa durante la mayor exhibición realizada en su país en la Melrose Gallery de Johannesburgo, mientras las celebridades de la ciudad bebían prosecco y ponderaban las obras que se vendían por hasta 10.000 dólares.

«La pandemia de covid-19 realmente me afectó», apunta Mahlangu, con el rostro cubierto con una máscara de colores brillantes. «Algunos de mis estudiantes no pudieron venir. Estoy preocupada, es una manera de enseñarle a los niños nuestras raíces».

Si bien comenzó pintando chozas y pequeñas casas, los diseños de Mahlangu decoraron de todo a partir de entonces, desde aviones hasta bolsos.

Asimismo, ha presentado exposiciones todo el mundo, entre otros en el Museo Guggenheim de Bilbao, en el Instituto Smithsonian de Washington y el Centro Georges Pompidou en París, donde tuvo lugar su debut internacional a fines de los ’80.

Además de Winfrey -en cuya escuela de niñas de Johannesburgo Mahlangu también pintó un mural-, otros famosos cuentan en sus colecciones con obras de la artista sudafricana, entre ellos los cantantes John Legend y Usher, el presentador Trevor Noah y el actor Will Smith.

«Mucha gente dice que ha llegado el momento de África», apunta Craig Mark, director de la Melrose Gallery en Johannesburgo.

«La gente echa un vistazo a sus colecciones y dice que necesitamos más artistas de color. ¿Por qué no es más representativo?», se pregunta Mark.

«Coleccionistas muy importantes están comprando sus trabajos (de Mahlangu) de forma global … a diferencia de muchos artistas, la demanda de sus obras simplemente ha crecido», agrega Mark.

Ruzy Rusike, quien curó la última exhibición de la artista, concuerda con Mark. «En el arte hay diferentes olas. Hubo una ola china, ahora hay una ola africana», apunta.

Mahlangu se ofende cuando se le pregunta cómo, a los 85 años, todavía se las arregla para mantener la mano lo suficientemente firme para pintar los contornos negros de sus formas abstractas de vivos colores.

Recalca que no utiliza cinta adhesiva… solamente necesita una pluma de pollo y buena vista.

Por Kate Bartlett (dpa)

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