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Alemania un año después: «Nadie creía en pandemia de esta envergadura»

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Stockdorf (Alemania), 23 ene (dpa) – Con sus laptops bajo el brazo, los empleados y empleadas abandonaban apurados el edificio de la empresa bávara Webasto esa mañana temprano en Alemania, rumbo hacia sus casas y el home office.

Los alrededor de 1.200 trabajadores de la compañía en Stockdorf, en las inmediaciones de Múnich, acataron así el año pasado el llamamiento urgente de la dirección de la compañía.

Tarde por la noche del 27 de enero de 2020, el Ministerio de Salud bávaro reportaba el primer caso de coronavirus en territorio germano: el de un trabajador de Webasto.

Menos de 48 horas después, la empresa cerró sus puertas para impedir una mayor propagación del virus, que aún no llevaba el nombre científico de Sars-CoV-2. Por entonces, se hablaba de una nueva enfermedad pulmonar, cuyo nombre, covid-19, recién llegó después.

«En aquel momento todavía no había recomendaciones de las autoridades ni de científicos», comentó el director de la compañía Holger Engelmann, en una mirada retrospectiva.

«Necesitábamos rápidamente una medida efectiva, y entonces dije: ‘hagámoslo fácil y cerremos'», prosiguió.

Inicialmente, el pánico por el nuevo virus se mantuvo en un nivel local. Muchos consideraban que el proceder de Webasto y el barullo en torno a los primeros casos de coronavirus eran completamente exagerados.

Sin embargo, desde entonces se contagiaron en todo el mundo alrededor de 100 millones de personas. Más de dos millones fallecieron y en Alemania se registran más de 50.000 muertos.

El teletrabajo se convirtió prácticamente en normalidad en numerosos lugares del mundo. En muchos países se cerraron comercios y escuelas. A la vez, se impusieron confinamientos y se cerraron fronteras.

La digitalización, en tanto, experimenta un enorme impulso, y en un tiempo récord sin precedentes llegaron vacunas contra esta enfermedad al mercado.

Cuando hace un año ingresaron los primeros pacientes de Stockdorf a la Clínica Schwabing de Múnich, inicialmente parecía casi rutina.

Clemens Wendtner, médico jefe de infectología en esa institución, comentaba que, en definitiva, prácticamente cada año había que enfrentarse nuevas enfermedades infecciosas, como Sars, Mers, Ehec y ébola, mientras los primeros pacientes casi asintomáticos ingresaban a las habitaciones de aislamiento.

Los médicos se sorprendieron por entonces por los problemas con el olfato y el gusto. «Les habíamos ofrecido a los pacientes comida a su elección. Y también les pusimos a disposición en la habitación una buena cerveza bávara. Pero ellos nos decían que no lo saboreaban en absoluto», reportó Wendtner.

El brote en Webasto fue contemplado con asombro, como un acontecimiento extraordinario. La viróloga Ulrike Protzer, que atendía a la familia infectada de un empleado de Webasto, recordó que los pacientes debían ser protegidos de los curiosos y eran perseguidos hasta la clínica.

Webasto permaneció cerrada durante dos semanas y, gracias a este enérgico «lockdown», la empresa logró frenar exitosamente una propagación mayor del virus.

El virus infectó en total a 16 colegas y familiares de la compañía. Nadie calculaba por entonces que pronto los efectos de este virus impactarían en su propio entorno.

«Solamente con Webasto nadie hubiera creído que habría una pandemia de esta envergadura, que tendría que haber semejantes restricciones para controlar el desarrollo de las infecciones», indicó Wendtner. Y agregó: «Cualquiera que haya sufrido covid-19 es un ejemplo de advertencia para los opositores a las vacunas».

Frecuentemente se desconoce hasta hoy porqué en algunas personas la enfermedad impacta con consecuencias graves y en otras prácticamente no se presentan síntomas.

Covid-19 «es un poco como un camaleón», afirma Protzer, directora del Instituto de Virología en el Centro Helmhotz de Múnich y docente en la Universidad Técnica de Múnich.

«Prácticamente no puede pronosticarse cómo será su transcurso y si tendrá consecuencias tardías. Es muy diferente de individuo a individuo», aseveró.

Los primeros casos de coronavirus habían sido reportados el 31 de diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan. Y también fue una colega china de Webasto la que llevó el virus hasta Stockdorf, la sede de la empresa en Alemania.

Entretanto, la nación de origen de la enfermedad, China, parece mayormente libre de coronavirus, tras la aplicación de enérgicas medidas.

Pero hubo un aprendizaje: «Creo que en la próxima pandemia seremos más rápidos y consecuentes», apuntó Protzer. «Antes se estimaba que cada 100 años había una pandemia», añadió. Pero con la globalización y el crecimiento de la población mundial, este lapso puede ser mucho más corto, según la viróloga.

Por Sabine Dobel (dpa)

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