MÚNICH (dpa) – La batería que dura toda la vida no se ha inventado aún. Cuando el motor tarda en arrancar o directamente no lo hace, hay que cambiar el suministrador de energía. Sustituir la batería uno mismo no es un gran misterio, pero puede ser problemático para los profanos en la materia.
La facilidad o no depende mucho también del tipo de coche. En los modelos más modernos con compleja tecnología de a bordo o con un sistema «start and stop» resulta una tarea más compleja.
«Quien quiera cambiar con sus manos la batería, debe informarse previamente de si con el corte de la corriente se pueden perder los datos de los sistemas de mando», dice el experto en inspección técnica de vehículos Vincenzo Lucà. «Algunos coches olvidan algunas funciones cuando la batería se desconecta. Puede suceder por ejemplo que tras el cambio de batería los elevalunas eléctricos no funcionen de forma correcta», explica. «En ese caso, un especialista debe reconfigurar de nuevo el software».
Pero lo más grave es que esa pérdida de datos deje al coche completamente paralizado. No es un problema de difícil solución, pero requiere un experto. Los talleres y marcas saben en qué modelos puede suceder eso si se cambia la batería y suelen informarlo en los libros de instrucciones.
Algunas radios y aparatos multimedia más antiguos requieren un código de seguridad en cuanto la corriente fluye de nuevo. «Ese código se debe tener a mano para poder conectar de nuevo el aparato», afirma el experto del club del automóvil ADAC, Helmut Schmaler. Si no, no habrá música.
La nueva batería debe ser del mismo tipo que la antigua, sobre todo en cuanto a medidas y tipo de fijación, así como a la capacidad, que se mide en amperios/hora (Ah).
Los modelos con arranque automático «start and stop» requieren por lo general una batería especialmente resistente, las AGM (Absorbent Glass Mat) o EFB (Enhanced Flooded Batteries). «En ese tipo de baterías, el cableado a los polos puede ser muy complicado. Quien no entienda o tenga dudas, mejor que no lo intente», recomienda Lucà.
Luego hay que mirar el precio. Las más económicas tienen menos plomo, lo que influye en su vida útil y en su rendimiento, explica Schmaler. También el precio da muestra de la pureza de los materiales.
Quien compre la nueva batería en Internet deberá deshacerse de la antigua de forma ordenada, reciclándola, por ejemplo, por lo que en ocasiones hasta se recibe dinero.
En la mayor parte de los modelos, la batería está en el capó o en el maletero, muchas veces debajo de una cubierta, pero también puede estar escondida debajo de los pies del copiloto. Quien no encuentre de un vistazo la batería, puede chequear en el libro de instrucciones dónde se encuentra.
Cuando el propietario está ya seguro de que la interrupción de la corriente no va a perjudicar al coche, es momento de desconectar los cables. «Primero el polo negativo y luego el positivo», instruye Lucà. Con ese orden se minimiza el riesgo de una descarga. El cable negativo suele ser negro y el positivo, rojo. En el cuerpo de la batería, los polos aparecen marcados con un más y un menos. El motor, el encendido y los sistemas electrónicos deben estar desconectados al cambiar la batería.
La nueva batería debe ser conectada en el sentido inverso: primero el positivo y luego el negativo. «Debe estar fija ya en su sitio y según el modelo, con un seguro extra», afirma Lucà. Por último, los polos de la batería se deben untar con una vaselina que evite la corrosión e impida la corriente de fuga que hace que se descargue la batería.
Si tras el cambio, en el primer intento de arrancar, no pasa nada, puede ser un problema del inmovilizador electrónico, ya que «considera la interrupción de la corriente bajos ciertas circunstancias como un intento de manipulación». El problema se soluciona fácilmente: «Simplemente retirar la llave, volverla a meter y el coche ya debería funcionar».
El verano y las altas temperaturas suelen ser peor para las baterías, ya que arruinan antes sus componentes, pese a que el consumo de corriente en el vehículo es mayor en invierno debido a que se usan más las luces y la calefacción.
Nada puede evitar que una batería se desgaste con el paso del tiempo. Para que su muerte no resulte una sorpresa, muchos modelos nuevos reconocen los problemas y avisan al conductor de que debe cambiarla. A los que no reciben aviso se les recomienda que un experto la compruebe dos veces al año.
Por Christoph Walter