Una nueva vida para el tocadiscos

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Foto: Bernd Thissen/dpa

(dpa) -Viejo no es igual a malo, y esto también es cierto en el caso de los equipos de alta fidelidad de 20 o más años de antigüedad. Solo bastan unos cuantos consejos de expertos para poner en marcha el viejo tocadiscos y volver a disfrutar la colección de vinilos de la juventud.

“Si se trata de un aparato de marca que no se ha utilizado durante 20 ó 30 años y que está acumulando polvo en un rincón, puede ser que merezca la pena hacer el intento de revivirlo”, afirma Herbert Bisges, del portal especializado alemán HIFI.de, argumentando que los fabricantes conocidos siguen ofreciendo piezas de recambio.

El experto acota que el único requisito es que el tocadiscos esté bien conservado y que la carcasa no esté gravemente dañada.

“El primer paso es una limpieza básica. Tras eliminar cuidadosamente el polvo más grueso con una aspiradora de boquilla suave y a baja velocidad, habrá que pasar un paño húmedo”, recomienda Matthias Böde, de la revista especializada alemana “STEREO”. Durante la limpieza se inspeccionarán también los conectores y tomas del aparato.

Ralph Werner, de la revista de pruebas de equipos de alta fidelidad fairaudio.de, aconseja verificar el funcionamiento del aparato antes de dedicar atención a los detalles. “Basta con conectar el aparato a la toma de corriente y ver si el plato gira sin problemas y sin tambalearse”, explica Werner. También hay que inspeccionar minuciosamente el brazo del tocadiscos: “Si está doblado o muy dañado, no merece la pena seguir adelante”.

Lo siguiente que hay que comprobar es si el cojinete del brazo también puede moverse libremente. Werner: “Para ello, primero hay que levantar el brazo y guiarlo lenta y cuidadosamente una vez por todo el disco sin bajarlo. Esto debería funcionar sin ninguna resistencia”.

Una vez superada esta primera prueba, habrá que ocuparse de la cápsula fonocaptora, el transductor que porta la púa o aguja. “La púa incrustada en la cápsula es una pieza de desgaste, por lo que lo mejor es sustituirla”, recomienda el experto de fairaudio.de.

La falta de la cápsula puede encarecer el proyecto. Por ello, Bisges aconseja calcular primero los costes totales previstos y luego decidir si no sería mejor comprar un nuevo tocadiscos.

Para cambiar la cápsula se requiere habilidad. Según Bisges, “del brazo salen cuatro cables finos de distintos colores con diminutos conectores que suelen estar bastante ajustados. Antes de sustituir la cápsula, hay que quitar los conectores sin que sufran daños y sin confundir unos con otros”.

Una vez colocada la nueva cápsula, habrá que calibrarla y alinearla. Además, para que la calidad de sonido no se vea afectada, se ajustará también la fuerza de apoyo del brazo con la nueva pieza.

Otro problema de los tocadiscos más antiguos suele ser la correa interna del plato giratorio. “Todas las piezas de goma tienen que ser sustituidas, como es el caso en todos los dispositivos accionados por correa”, informa Böde.

Una vez desmontado el plato, nunca está de más echar un vistazo al rodamiento y a su lubricación. “La mejor manera de quitar el aceite viejo es con un hisopo y alcohol; luego se le pondrá el lubricante nuevo”, explica Böge. Una vez realizada esta inspección básica, solo hay que conectar correctamente el tocadiscos al amplificador o al receptor. Hay dos formas de hacerlo.

“Los tocadiscos muy antiguos siguen teniendo la clavija DIN de cinco pines. Para estas, existen adaptadores RCA especiales con un cable de tierra adicional para conectar el aparato a una entrada de tocadiscos (fono) actual”, detalla Bisges.

Los aparatos más nuevos llevan integrados los dos conectores RCA, normalmente en blanco y rojo. Sin embargo, no todas las entradas RCA son adecuadas para los tocadiscos: “Una entrada de línea, por ejemplo, para un reproductor de CD, solo funciona junto con un preamplificador de fono”.

El experto explica que este módulo puede adquirirse posteriormente si no viene ya integrado en el tocadiscos. En este caso, el cable fino de tierra del tocadiscos debe estar siempre conectado al terminal designado en el amplificador o preamplificador de fono, de lo contrario se escuchará un zumbido.

Los discos en sí no necesitan ningún cuidado especial, incluso después de varios años sin ser usados. Sin embargo, aquellos que en el pasado han sido reproducidos “mojados”, técnica que suele eliminar ruidos y estática, ya no podrán tocarse en seco.

Según Bisges, los discos almacenados correctamente, es decir, en posición vertical y sin estar expuestos al sol, no pierden nada de su calidad con el paso de los años.

Por Claudius Lüder (dpa)